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Viernes, 6 de abril de 2018
"El cambio de escenario podría propicia que las denuncias puedan realizarse"

¿POR QUÉ TANTAS DENUNCIAS DE ACOSO SEXUAL Y LABORAL A MUJERES EN TAN POCO TIEMPO?

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No pocas personas se han visto sorprendidas por el gran número de denuncias que sobre abusos sexuales y acosos laborales se han destapado en todo el mundo. Sin embargo, son pocos los que pueden ofrecer una respuesta consistente a tan inesperada sucesión de casos como la que ha elaborado la psicóloga, psicoanalista, asistente social y profesora universitaria argentina Eva Giberti.

 

Por CARLOS RAFAEL RODRÍGUEZ PARA CANARIAS SEMANAL.ORG.-

 

 

    No pocas personas se han visto  sorprendidas por el gran número de denuncias que sobre abusos sexuales y acosos laborales que se han destapado en todo el mundo. Sin embargo, son pocos los que pueden ofrecer una respuesta consistente a tan inesperada sucesión de casos como la que ha elaborado la psicóloga, psicoanalista, asistente social y profesora universitaria argentina Eva Giberti.

 

 

 

    En su opinión –recogida en su artículo “Ultramoderna”, publicado en Página 12- “las condiciones no estaban dadas” en el pasado para que las denuncias pudieran realizarse.

 

 

    En este sentido, varias son las causas que señala la profesora:

 

 

    “…el temor a ser estigmatizadas por haber sido víctimas, la vergüenza por lo mismo, la cercanía familiar del abusador, la dependencia del acosador, todas circunstancias capaces de silenciar la palabra culpabilizadora”.

 

 

 

    No obstante- señala Giberti- “el tiempo transcurrido entre el hecho y la declaración actual, preferentemente por los medios de comunicación, abrió una suma de sospechas por parte de quienes no quieren escuchar los datos que dejan al descubierto la proporción de acosos laborales y abusos sexuales que sobrellevan mujeres, adolescentes y niñas”.

 

 

 

    Peor aún- escribe la especialista- no solo “desconfían”, sino que  “afirman que se trata de inventos destinados a perjudicar a varones conocidos o famosos, pero nunca  afirmaciones verdaderas, como si la antigua memoria que se ha despertado, por ser antigua careciese de verosimilitud”.

 

 

 

 

    Sin embargo, “lo interesante de este fenómeno social – destaca la analista- fue la veloz aparición de otras mujeres que inmediatamente se asociaron a las que primero habían hablado y sumaron su narrativa reproduciendo el propio padecimiento como víctima de acoso o de abuso sexual”.

 

 

 

    Una cuestión que suscitó varias peguntas importantes: “¿Solidaridad femenina? ¿O quizás lo que se denomina sororidad como una forma de entendimiento y defensa entre mujeres, uno de los principios del feminismo? Podría tratarse de ambas, pero ¿por qué ahora estas mujeres salen a contar –también en otros países– e innumerables otras se suman alzando su voz al unísono?"

 

 

 

    “Tal vez, -responde Giberti- las tesis de los actuales filósofos acerca del cambio de escenario en el cual no movemos los seres humanos no sea ajena a estas irrupciones de las mujeres que en distintos territorios están mostrando su potencial activo. “Se trata –dicen– de la producción de la existencia humana en nuevos contextos históricos”.

 

 

 

 

   En opinión de la investigadora argentina, “se trata de nuevas prácticas sociales, nuevas prácticas estéticas, nuevas prácticas de sí mismo en relación con el otro, con el extraño. No es un asunto de subjetividades aisladas sino de articulación: del socius en estado mutante”.

 

 

 

 

    Y seguidamente, define: “El socius en estado mutante es la mujer que repentinamente decide hablar porque para ella ha cambiado el escenario, vive en un nuevo contexto histórico en el que ya no se habla solo de hombres y mujeres, también de personas trans, en el que la violencia familiar ha sido visibilizada y es delito, en el que la tecnología forma parte sustantiva del mundo, las máquinas informáticas regulan las actividades, los dispositivos digitales aportan los conocimientos por adelantado, es decir, un mundo de seres humanos que han comenzado a llamarse sujetos…”.

 

 

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