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Miércoles, 14 de marzo de 2018
Se retracta de sus promesas para el control de armas

DONALD TRUMP DEMUESTRA PARA QUÉ LLEGO A LA CASA BLANCA

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Cuando se lee que “el presidente de EE.UU., Donald Trump, volvió a alinearse con la Asociación Nacional del Rifle de Estados Unidos (NRA) retractándose de sus promesas de apoyo a favor de medidas para el control de armas tras la masacre en la escuela secundaria en Parkland, Florida, nos viene a la mente la ridícula lista de las personas que la revista Forbes considera 'Las más poderosas del mundo” (...).

 

POR JULIO ANDRÉS CAPEY PARA CANARIAS SEMANAL.ORG

 

 

 

    Cuando se lee que “el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a alinearse con la Asociación Nacional del Rifle de Estados Unidos (NRA) retractándose de sus promesas de apoyo a favor de medidas para el control de armas tras la masacre en la escuela secundaria en Parkland, Florida, nos viene a la mente la ridícula lista de las personas que la revista Forbes  considera 'Las más poderosas del mundo”.

 

 

 

    Como recuerda la web Democracy Now este lunes, el presidente estadounidense Donald Trump se desdecía cuando tuiteó el siguiente texto: “Sobre el límite de edad de 18 a 21 años, se están viendo casos judiciales y fallos antes de actuar. Los estados están tomando esta decisión. Esto se mueve rápidamente, pero no hay mucho apoyo político (por ponerlo de forma sutil)”.

 

 

 

    No obstante, el texto de Trump oculta la realidad en ambos aspectos: en cuanto al tema judicial y respecto al apoyo político.

 

 

 

    Primero, no  dijo que se hacía eco de todos los casos judiciales estudiados desde el inicio la propia Asociación Nacional del Rifle.

 

 

 

    Y segundo,  ignora deliberadamente una encuesta reciente en la que se muestra que la gran mayoría de los estadounidenses, en todos los grupos etarios, apoya la propuesta de aumentar la edad mínima para comprar armas de fuego de 18 a 21 años.

 

 

 

    Todo esto después de que la semana pasada el mismísimo Donald Trump llegara a afirmar que apoyaría el aumento de la edad mínima.

 

 

 

 

    Por su puesto, desde la Casa Blanca, el lunes, la portavoz, Sarah Huckabee Sanders, defendió  que Trump no se estaba retractando de sus promesas.

 

 

 

    Sus palabras fueron: “Miren, [el presidente] no se ha retractado de estas cosas. Como acabo de decir, todavía están delineando el plan, pero él no puede hacer que las cosas sucedan con una simple firma. Se necesita al Congreso para hacer algunas de estas cosas; sin ese apoyo, no es posible”.

 

 

 

    Recordábamos las “famosas” listas de la revista Forbes por una cuestión que encubre la frivolidad de la selección. Como es manifiesto que el poder del presidente de Estados Unidos no es realmente el que le confieren los cargos políticos. En realidad el verdadero poder no se encuentra en manos de quienes aparecen en las portadas de las revistas.

 

 

 

    Desde allí se reproducen el mito primitivo de la movilidad social  mediante el cual se atacan las ideas del marxismo revolucionario y se intenta desarmar a la clase obrera.

 

 

    “Los enemigos  del capitalismo –proclaman los apologetas del sistema- defienden la existencia de las clases sociales como cuerpos impermeables entre los que es imposible saltar y que, por tanto, […] el obrero siempre será obrero y el millonario siempre será millonario".

 

 

    Sin embargo, concluyen,  “es el capitalismo el que permite la permeabilidad social y que una persona mejore su situación económica –y con ella la social- a lo largo de su vida en virtud de su esfuerzo, su capacidad o en ocasiones incluso su suerte”.

 

 

 

    Las falsedades de este relato mitológico de la ideología del capital  fueron desarmadas de raíz por Ernesto “Che” Guevara de la Cerna en su texto clásico “El socialismo y el hombre en Cuba” de 1965.

 

 

 

    “Las leyes del capitalismo, invisibles para el común de las gentes y ciegas, actúan sobre el individuo sin que este se percate. Solo ve la amplitud de un horizonte que aparece infinito. Así lo presenta la propaganda capitalista que pretende extraer del caso Rockefeller —verídico o no—, una lección sobre las posibilidades de éxito. La miseria que es necesario acumular para que surja un ejemplo así y la suma de ruindades que conlleva una fortuna de esa magnitud, no aparecen en el cuadro y no siempre es posible a las fuerzas populares aclarar estos conceptos”.

 

 

    Hasta los “limpios” y astronómicos salarios de los ídolos del futbol, del deporte en general y del espectáculo proceden igualmente de otra cantidad inconmensurable de  miseria y ruina.

 

 

    Provocaría hasta risa si no fuera por la función simbólico-propagandística que juega este tipo de libelo de dentro de la apología del capitalismo que se declare a Donald Trump como el segundo hombre más poderoso del mundo después de Putin.

 

 

  Como decían los abuelos de mi pueblo, poder sí…, pero para fastidiar a los infelices.

 

 

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