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Martes, 13 de marzo de 2018
"El ascenso de las luchas populares podría convencer a la clase dominante del recurso el fascismo"

SAMIR AMIN: "CON LAS ELECCIONES ITALIANAS SE HA ABIERTO UN PERIODO DE CAOS EN ESE PAÍS, CON UNA SALIDA INCIERTA"

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En opinión de Samir Amin, la extrema derecha, abiertamente nostálgica del fascismo, ha regresado con fuerza . Y la derecha parlamentaria clásica imagina sin dificultad una alianza con ella . Los medios comunicación dominantes señalan como factor desencadenante de la actual situación a la afluencia de inmigrantes, sin indicar cuáles son los factores externos que la han provocado. Amin analiza la evolución de la política italiana durante la posguerra y la catástrofe que supuso para ese país la desaparición del Partido Comunista italiano. En su opinión, el fascismo en Italia no desapareció después de la Segunda Guerra Mundial. Tan sólo se enmascaró bajo diferentes coberturas: la de de la democracia cristiana y la de la Iglesia.


       El conocido economista Samir Amin, está convencido de que las recientes elecciones italianas de marzo de 2018, han abierto en ese país un período caótico cuya salida permanece incierta.

 

 

 

      En un reciente artículo titulado "Suicidio de la izquierda, auge del fascismo, caos"  Samir Amin mantiene que hasta hace pocos años Italia era conocida por ser uno de lospaíses más "eurófilos".  Ahora, en cambio, se ha convertido en un país "euroescéptico", en un 50% o más.

 

 

 

         En opinión de Amin, la extrema derecha, abiertamente nostálgica del fascismo, ha regresado con fuerza. Y la derecha parlamentaria clásica imagina sin dificultad una alianza con ella . El "populismo" del Movimiento 5 Estrellas   se caracteriza por está envuelto en una confusión sin precedentes, que impide conocer cuál es su verdadero programa, si es que tiene alguno. Por otra parte, lo que este economista egipcio denomina "la izquierda" está, según escribe su artículo,  en un franco   declive.

 

 

 

       Los medios comunicación dominantes señalan como factor desencadenante de la actual situación a la afluencia de inmigrantes. Y ello lo  dicen sin preguntarse sobre los motivos de esta afluencia. Es decir, los estragos  y guerras  causadas por las políticas del neoliberalismo en África y en Oriente Medio.

 

 

 


 
      No obstante todo ello, escribe Amin, la existencia misma de Italia es  un hecho relativamente  reciente. La unidad formal realizada en el siglo XIX fue poco más que la conquista de la península por parte de la monarquía de Turín, conquista que fue posible gracias a la coyuntura europea de la época y al  movimiento del risorgimento. Todo ello fue logrado al precio de unos cuantos compromisos fatales con las clases dirigentes tradicionales de las provincias - sobre el modelo del gattopardo siciliano: que todo cambie para que nada cambie . Pero no termino de convencer del todo a los pueblos de la península, que probablemente han seguido más apegados a su provincia que al Estado unitario.


 

 

 

 

      El musolinismo - es decir, el inventor del fascismo -   fue la respuesta que la derecha italiana , - integrada por las  antiguas aristocracias, nuevas burguesías y clases medias - dio a la crisis de los años 1920 y al peligro comunista naciente. Pero ni el capitalismo italiano ni su instrumento político, el fascismo musoliniano, tenían la ambición de dominar Europa, y mucho menos el mundo. Y pese a las baladronadas del Duce sobre la reconstrucción del Imperio romano  , Mussolini sabía perfectamente que la estabilidad de su sistema se basaba en su alianza - en calidad de   subalterno - bien de la Gran Bretaña - dueña del Mediterráneo- bien de la Alemania nazi. En realidad, esta indecisión se mantuvo hasta las mismas vísperas  de la Segunda Guerra Mundial.

 

 

 

 

     El musolinismo intentó de todos modos reducir la amplitud de los provincianismos, tratando de sustituirlos  por un nuevo nacionalismo italiano, en particular mediante su combate contra los dialectos en favor del idioma italiano. En la catástrofe militar de la Segunda Guerra Mundial está en el origen del colapso de la ilusión de este modelo de fascismo.


 

 

 

 

    Samir Amin  destaca ensu artículo, sin embargo, que tanto en Italia como en Francia, la liberación  durante la Segunda Guerra había sido casi una guerra civil. Debido a ello, los fascistas se vieron obligados a esconderse durante los decenios que siguieron a 1945, sin haber jamás desaparecido del todo.

 

 

 


     Más tarde, la economía del país, pese al "milagro"  económico que había garantizado a los italianos hasta la llegada de la crisis actual un buen nivel de vida, siguió siendo frágil. En ese "milagro"  residió el éxito  de la adhesión italiana, sin reservas, a la Unión Europea,  que conquistó todo el espacio político italiano para convertirse, finalmente, en el principal responsable de la vía sin salida en la que se ha metido el país.


 

 

 

       Los éxitos del Partido Comunista Italiano  durante  la posguerra  fueron los promotores de los fuertes avances en la construcción, por vez primera, de una sociedad italiana auténtica y unificada, más allá, por supuesto, de los conflictos de clase propios del capitalismo, tanto en Italia como en otras partes.

 

 

 

 

       En opinión de Samir Amin fue el Partido Comunista italiano (PCI)   el que construyó verdaderamente la Italia moderna, impregnándola en profundidad de su cultura. Solo tuvo que compartir el monopolio con el catolicismo dominado por una Iglesia que entonces sabía encubrir su proyecto reaccionario tras el que se ocultaban los nostálgicos del fascismo. El partido demócrata-cristiano cumplía esta función. Pero esta página de la historia italiana ya forma parte del pasado.

 

 

 

 

      En el suicidio del comunismo italiano, inaugurado por los sucesores de Berlinguer y proseguido con tenacidad hasta hoy mismo, está en el origen de la debacle y el caos contemporáneos. Amin cree  que las distancias tomadas pronto por los comunistas italianos  en relación con Moscú no estaban destinadas a provocar necesariamente un ulterior deslizamiento hacia la derecha. Según él, tales distancias hubieran podido podido ser  fuente de una renovación radical en la medida en que Italia se había propulsado por un momento al centro de la reflexión y de la acción críticas a partir del "largo 1968" de la década de 1970.

 

 

 

 

      El economista egipcio está convencido de que el peligro fascista puede hoy parecer todavía incapaz de amenazar al orden "democrático" en Estados Unidos y en Europa . La colusión entre las derechas parlamentarias clásicas y las social-liberales hace todavía inútil para el dominio del capital el recurso a los servicios de las extremas derechas que se sitúan en los bloques históricos fascistas.


 

 

 

       Pero, no obstante, el ascenso de las luchas populares podría muy bien convencer a la clase dominante de la necesidad de recurrir a los servicios de los fascistas, como ya lo hizo en el pasado. Los éxitos electorales de la extrema derecha a lo largo de la última década, pues, han de ser motivo de inquietud, opina Samir Amin

 

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