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Martes, 6 de marzo de 2018
"Una vez socializadas las pérdidas es hora de generar nuevas burbujas financieras"

TRUMP SE CARGA LA REGULACIÓN ANTICRISIS APLICADA EN 2008 PARA SALVAR EL CAPITALISMO

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Resulta bastante difícil pensar la crisis financiera actual sin recordar aquellos procesos de desregulación y liberalización del sistema financiero iniciado en los años setenta del siglo XX. Sencillamente, porque esta fue la principal causa señalada para explicar el estallido de la crisis financiera de 2008 que acabó extendiéndose por todo el mundo.

 

Por CARLOS RAFAEL RODRÍGUEZ PARA CANARIAS SEMANAL.ORG.-

 

 

    Resulta difícil pensar  la crisis financiera actual sin recordar los procesos de desregulación y liberalización del sistema financiero iniciado en los años setenta del siglo XX. Sencillamente, porque  esta fue la principal causa que se señaló para explicar el estallido de la crisis financiera de 2008 que acabó extendiéndose por todo el mundo.  Los procesos de "desregulación", sin embargo, no hacen más que reflejar la evolución natural del mercado capitalista y su necesidad de garantizar la acumulación creciente de capital.

 

 

 

    En el año 2010, Barack Obama aprobaba la Ley Dodd-Frank, que incluía “un arsenal de normas para evitar los "excesos" del sector financiero de Estados Unidos que - según la interpretación de los economistas burgueses - había desatado   la crisis de 2008-2009”.  Se trataba - decían - de la solución para evitar en el futuro  quiebras catastróficas como la de Lehman Brothers en setiembre de 2008.

 

 

 

     No era, por supuesto, la primera vez que los gestores de las potencias capitalistas se veían obligados a aplicar medidas para salvar un sistema que, lejos de funcionar gracias a la acción de una "mano invisible" y virtuosa, ha requerido siempre del sostén ofrecido por los aparatos Estatales.  Ni tampoco es la primera vez que la promesa de que tales medidas podrían estabilizar los mercados y garantizar el "crecimiento indefinido" se manifiestan como infundadas.

 

 

 

    Así sucedió con las políticas keynesianas aplicadas tras la Crisis del 20, durante la II Guerra Mundial y al término de esa contienda durante algunas décadas, que fueron abandonadas tan pronto como mostraron su incapacidad para seguir garantizando la acumulación, dando lugar a la "desregulación neoliberal" iniciada en los años 70. Del mismo modo, ahora  parece tocar a  su fin el corto periodo de supuesto "control" financiero impuesto después de 2008.

 

 

 

   Solo una década más tarde de la promulgación de la Ley Dodd-Frank, “el Senado estadounidense tiene previsto revocar las regulaciones financieras fundamentales aprobadas tras la crisis financiera de 2008”, según informa la Web Democracy Now"

 

 

 

    Según la nota publicada este martes, “un nuevo proyecto de ley, que será sometido a una votación de procedimiento esta semana, eximiría a 25 de los 40 mayores bancos del país de ser sujetos a un amplio escrutinio por parte de la Reserva Federal”.

 

 

 

    De ser aprobado, concluye la fuente, “sería la mayor reducción de la Ley  Dodd-Frank desde su promulgación en 2010”.

 

 

 

    La noticia no es ninguna sorpresa. Ya se sabía que Donald Trump preveía la implementación de medidas como estas, inspiradas en el ideario de su admirado Ronald Reagan y basadas en una composición de nacionalismo económico y  “manga ancha” para los bancos.

 

 

 

    “¿El mundo necesita más regulación para evitar una nueva crisis en el futuro cercano, o es preferible una desregulación que promueva el crecimiento inmediato?”- apuntó Trump para defender los plantemientos económicos liberales más ortodoxos.

 

 

 

    No obstante -  advierte el economista norteamericano Dean Baker - “encuadrar los debates en términos de más o menos regulación no es sólo impreciso , sino que sesga enormemente la discusión a favor de las posiciones conservadoras"

 

 

 

    Y es que ambas iniciativas, tanto la "desregulación", como la "regulación", están igualmente pensadas para favorecer los intereses del gran capital.

 

 

 

    Por un lado, durante la desregulación las grandes entidades financieras asumieron grandes riesgos, hipotecándose ellas mismas y comprando activos muy cuestionables, pero sabiendo que iban a seguir ganando durante tanto tiempo como siguiese creciendo la burbuja inmobiliaria.

 

 

 

    Pero, como recuerda Baker, “el reino de las finanzas y los seguros, las llamadas a la desregulación han sido tapaderas para normas descaradamente pensadas para favorecer los intereses corporativos”.

 

 

 

    “Las regulaciones de la ley  Dodd-Frank a Wall Street no fueron más que  una regulación parcial y partidaria -explica este economista -  que les proveyó de una enorme manta de protección estatal sin costes ni condición alguna”.

 

 

 

    Lo que ocurre ahora, por lo tanto, cuando la socialización de las pérdidas ya se ha consumado, es que el sistema capitalista continúa su evolución natural. El zorro continúa suelto en el gallinero.

 

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