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Lunes, 5 de marzo de 2018
Breve reflexión sobre un pais sin expectativas políticas

ITALIA CAÓTICA: SIN NOVEDAD EN EL FRENTE ELECTORAL

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El difuso, confuso y fofo "Movimiento 5 Estrellas", que inspira el payaso populista Beppe Grillo, ganó las elecciones con un 29,5% de los votos. Se trata, no obstante, de una victoria pírrica, pues una coalición que se gesta entre el gánster Silvio Berlusconi, la protofascista Liga Norte y Sur y otros grupúsculos de extrema derecha. Italia, desde el punto de vista político, se ha convertido en un país caótico.pero ¿qué relación existe entre el inquietante panorama actual y la práctica desaparición el Partido Comunista italiano?¿Cómo ha sido posible que una sociedad haya pasado de ser vivero de creatividad política, cultural y científica a un país sin esperanza en manos de oportunistas, vendedores de crecepelos y mafiosos?

POR MÁXIMO RELTI PARA CANARIAS SEMANAL

 

 


       El  domingo sucedió en Italia lo que tenía que suceder. El margen existente para las sorpresas era tan estrecho, que salvo una intervención del Espíritu Santo, cuyo palomar  está alojado en las cúpulas del Vaticano, no existía  la más mínima posiblilidad para lo imprevisto.

 

 

 

 

      El  difuso, confuso y fofo "Movimiento 5 Estrellas",  que inspira el payaso populista Beppe Grillo,  ganó las elecciones con un 29,5%  de los votos. Se trata, no obstante, de una victoria pírrica, pues una  coalición que se gesta entre el gánster Silvio Berlusconi, la protofascista Liga Norte y Sur y otros grupúsculos de extrema derecha, será la que, posiblemente, esté en condiciones de determinar esta semana cuál será el futuro político de una Italia ideológicamente descabezada.

 

 

 

 
       Entrar ahora en las menudencias de las cifras y de las posibilidades de diferentes geometrías poselectorales no sólo no ayuda sino que, además, contribuye a confundir e impedir que tratemos de adivinar la complejidad del bosque que envuelve a la situación italiana.


 

 

 

       Durante los próximos días, los comentaristas radiofónicos y televisivos de  nuestra derecha vergonzante y de aquella que no lo es discutirán afanadamente  sobre cuál de los  partidos ganadores puede ser  el más idóneo  para  dirigir la Italia resultante  de las elecciones del domingo.  Sus respectivos posicionamientos dependerán mucho de que la televisión o el periódico donde se emitan esas opiniones estén o no estén nutridos  por capitales  con procedencia en los grandes medios de comunicación de ese país.

 

 

 

       Pero quien no tendrá nada que decir al respecto es la izquierda, no la "izquierda" con comillas, sino aquella otra que  contando con una larga  y heroica trayectoria en la Historia contemporánea italiana desapareció  como por ensalmo del panorama partidario de la Italia del siglo XXI.

 

 

 

 

ITALIA, UN PAÍS CAÓTICO

 

 

 

     Italia, desde el punto de vista político, se ha convertido en un país caótico. No es que no le faltaran elementos  de ese mismo caos durante la segunda mitad del siglo XX. Pero a partir de 1945 los bloques ideológicos y de clases en el seno de esa sociedad habían quedado muy bien definidos.

 

 

      No existían medias tintas. La sociedad italiana era un "bloque contra bloque". Izquierda contra derecha. Clase obrera contra burguesía. Como sucede también en la naturaleza,  el drama de las contradicciones  sociales generaba  en la sociedad italiana una ebullición cultural y política tan intensa y vivificadora que, aun sin haberse resuelto sus antagonismos, la convertía en un enorme colectivo integrado por millones de personas inmerso en ese rico proceso, en  una sociedad preñada de vida. 

 

 

       Italia, durante la década de los 50, 60 y hasta los 70, fue, en efecto, un vivero de creatividad política, cultural y científica que se  proyectaba sobre todo el conjunto social a través de  la literatura, el cine, el arte, el debate y la confrontación cultural, etc.
 

 

 

        Hoy, en cambio, la Italia  que se dibuja en el horizonte es un país sin esperanza, sin posibilidades reales de ningún tipo de cambios ni avances, en manos de oportunistas, vendedores de crecepelos y mafiosos.  

 

 

 

UN PAÍS QUE INVOLUCIONÓ AL MISMO RITMO QUE SU PARTIDO COMUNISTA

 

 

        A ese páramo social no es ajena la reconversión ideológica  sufrida por  el  Partido Comunista italiano. Lo que había sido una potente y poderosa  organización política y social  de la clase trabajadora terminó convirtiéndose en una pieza más de las instituciones del sistema capitalista. Con el PCI desapareció también lo mejor de la cultura italiana. El conjunto del país fue convirtiéndose en un páramo de tedio y  atonía.  Las nuevas generaciones carecen de perspectivas acerca de  lo que les va a deparar el futuro. Ni los jóvenes,  ni los que lo han dejado de ser  se  reconocen hoy con capacidad para dar un cambio a la situación. Los votantes se limitan a curiosear, desconfiados,  por la galería de espejos cóncavos de los partidos existentes, todos ellos con menos de 30 años de antigüedad. Luego, como quien prueba suerte con un boleto de lotería, votan por uno o por otro.

 

 

     Aún así, según una encuesta realizada por la Stampa la pasada semana, el 70% de los votantes que contaban el domingo de su primera oportunidad de participar en las elecciones no  tenía el propósito de acudir  a las urnas.


 

 

        Italia, como le sucediera después de la Primera Guerra Mundial, se ha convertido en un país arrasado políticamente, sin perspectivas, en el escenario de un ridiculo show por el que desfilan los personajes construidos ad hoc por los grandes consorcios de la comunicación . Es decir, en un país idóneo para que cuando converjan en él las condiciones adecuadas aparezca un "salvador"  que prometa liberarlo de caer al  "precipicio".

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6 Comentarios
Fecha: Jueves, 8 de marzo de 2018 a las 12:07
Manuel García
Aunque no me llamo Pedro me doy por aludido.
Desde luego no hay dos procesos paralelos entre España e Italia, pero son muy parecidos y en grandes líneas llegan al mismo punto, lograr la degeneración social del pueblo, de forma que deje de pensar.
Yo he estudiado bastante la historia italiana, sobre todo la que sale desde principios del siglo XX. Soy colaborador del blogdelviejotopo. Allí he escrito unas cuantas entradas sobre Italia. Os mando la dirección de alguna:
http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2016/12/el-referendum-de-italia.html
Y otra(s) sobre la historia de la República Italiana que tiene varias partes:
http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2013/08/historia-politica-de-la-republica.html
En ésta al final está el enlace de las otras partes.
Os mando también otras entradas referidas a la Unión Soviética:
http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2015/07/la-urss-vista-casi-un-cuarto-de-siglo.html
http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2015/07/desmontando-la-leyenda-negra-sobre-la.html
http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2014/10/una-reflexion-indispensable-maldito.html
Fecha: Jueves, 8 de marzo de 2018 a las 02:36
Amadeo
Ocurre, sin embargo, Pedro, que los procesos históricos no son siempre tan miméticos que puedan ser sometidos a reglas. No obstante, hay paralelismos a grandes rasgos que tú supiste recoger muy bien en tu primer comentario. Pero hay algo cierto que tenemos en común hoy con los italianos. Carecemos de organizaciones políticas que tengan realmente la vocación y la voluntad de cambiar la sociedad. Cuando tú escribes acerca de la vitalidad que encontraste en la Italia de los 70 existía un PCI que aunque ya podían observarse sus primeros desvaríos posteriores, su militancia de base no había perdido la iniciativa. Lamentablemente en España una vez desaparecido el dictador, ni siquiera hubo tiempo para que la sociedad española dispusiera de la oportunidad de hacer suya aquella eclosión política, social y cultural que paradójicamente se había producido en los últimos años de la dictadura. De toda forma, tu llamativa sugerencia la hemos recogido un grupo de compañeros, y vamos a ver qué es lo que podemos hacer al respecto. No será una tesis doctoral, pero… algo saldrá de tu brillante idea
Fecha: Miércoles, 7 de marzo de 2018 a las 23:56
Manuel García
Amadeo.
Como dije en mi anterior comentario estuve en Italia en 1971. He vuelto allí varias veces en estos últimos años, y se nota la diferencia cultural, política y el clima que se nota entre la gente.
Es que Italia ha sido precursora de lo que sucede en España desde hace mucho tiempo. Estuvo Mussolini allí, después Franco aquí. Se destruyó el PCI allí, llevándose la cultura, se destruyó cualquier opción de izquierda verdadera aquí, llevándose la poca cultura que había. Y así todo.
Estoy pendiente de lo que ocurra en Italia, para intuir lo que en pocos años ocurrirá en España.
Fecha: Miércoles, 7 de marzo de 2018 a las 22:53
Manuel García
Amadeo.
Como dije en mi anterior comentario estuve en Italia en 1971. He vuelto allí varias veces en estos últimos años, y se nota la diferencia cultural, política y el clima que se nota entre la gente.
Es que Italia ha sido precursora de lo que sucede en España desde hace mucho tiempo. Estuvo Mussolini allí, después Franco aquí. Se destruyó el PCI allí, llevándose la cultura, se destruyó cualquier opción de izquierda verdadera aquí, llevándose la poca cultura que había. Y así todo.
Estoy pendiente de lo que ocurra en Italia, para intuir lo que en pocos años ocurrirá en España.
Fecha: Miércoles, 7 de marzo de 2018 a las 14:46
Amadeo
Interesante reflexión la del Sr García. En efecto, el tema ofrece las posibilidades de investigación que usted sugiere. Abrir esa veta podría servir para darnos también explicaciones acerca de lo que ha sucedido en el Estado español en el curso de los últimos 40 años. En el curso de estos años en el campo de la cultura, de la investigación histórica, del arte, de la pintura etc. hemos pasado de la eclosión al páramo. Posiblemente los factores que hayan influido en el desierto que actualmente contemplamos tengan mucha relación también con lo que ha sucedido en Italia. En ese país, los estafadores y los Berlusconi se han terminado convirtiendo en estrellas. En España ha sucedido otro tanto de lo mismo. Los Mariano Rajoy, los Bárcenas, etc. se han convertido, con razón, en el centro de nuestra atención.Efectivamente, ¡ esa tesis está todavía por escribirse!
Fecha: Martes, 6 de marzo de 2018 a las 21:20
Manuel García
Yo estuve en Italia en el verano de 1971. Era una ebullición de cultura y de política. Tanto que me inscribí en el Centro Italiano de Cultura en Madrid para ir al cine italiano que se proyectaba allí, 20 películas al año. Magníficas, grandes directores, grandes actores, grandes guionistas. En pleno franquismo vi, en Madrid, películas antifascistas.
¿Qué queda de ese hervidero cultural italiano? Casi nada.
En efecto con la desaparición del PCI se acabó gran parte de la proyección cultural italiana.
Los poderes económicos sostuvieron a la Democracia Cristiana Italiana, DCI, con todas sus fuerzas y medios como dique contra el PCI, y así tenían un sistema político. Una vez desaparecido el PCI ya no interesaba ese sistema político ni la DCi, por lo tanto se volatilizaron ambos.
Todo esto da para una tesis doctoral.

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