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Miércoles, 14 de febrero de 2018
Las curiosas preocupaciones de la "heredera" de la Corona

EL "TOISÓN DE ORO" Y LOS PAJARITOS PREÑADOS DE LA PRINCESITA

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Las testas coronadas durante el medievo - escribe Aday Quesada -no permitían que sus súbditos los miraran directamente al rostro, debiendo permanecer ante ellos en una humillante posición genuflexa mientras el rey se encontrara presente.Residuos de aquellas anacrónicas costumbres permanecen todavía en la monarquía española. Por ello, no resulta extraño que una de las preocupaciones de la princesa Leonor después de recibir el "toisón de oro" de manos de su padre, es si ahora sus súbditos tendrá o no que hacerle la "reverencia"

   POR ADAY QUESADA PARA CANARIAS SEMANAL

 

 

       Uno de los recursos utilizados por los monarcas feudales para hacer valer su autoridad - además de la espada y el garrote -, consistía en mantener prudentemente alejados de su persona a sus vasallos. Incluso algunas de aquellas testas coronadas no permitían que sus súbditos los miraran directamente al rostro, debiendo estos últimos permanecer en una humillante posición genuflexa  mientras el rey se encontrara presente. Ya se sabe, los dioses y los reyes deben permanecer siempre distantes de las masas para que éstas los respeten y los teman. En la medida en que los súbditos permanezcan acojonados ante la sola presencia del monarca, las posibilidades de rebelión se ven considerablemente reducidas.

 

 

 


     En el siglo XXI, la mayoría de las monarquías han desaparecido de la faz de la tierra. Ya era hora. Pero existen países, entre ellos España, en los que, incomprensiblemente, se conservan todavía este tipo de  instituciones anacrónicas.  En ellos, las genuflexiones del medievo continúan conservándose hoyen día. Tratan de darle sentido argumentando que tan solo  se trata  de conservar "las tradiciones". No estoy muy seguro de que ese  sea el propósito. Por lo menos en lo que a España se refiere. La propia Constitución del 78, contrariamente a lo que se aduce, otorga poderes absolutos al monarca. Es nada menos que Jefe de todos los Ejércitos y la única autoridad indiscutida y reconocida por éstos. Un hecho que puede ser determinante en el momento en el que las clases hegemónicas vean en peligro su propio poder y dominio.

 

 

 


       Viene esta reflexión  a propósito de un artículo publicado por el periódico ultraconservador "El Mundo", en el que el cronista y bufón de la Corte  borbónica Jaime Peñafiel asegura que a la princesita Leonor se le han subido los humos del "toisón de oro" a su pequeña cabecita. Cuenta  el tal Peñafiel en el periódico citado que la vanidad y la estupidez se han apoderado de esta niña, a la que en un futuro pretenderán convertir  en futura reina de España. ¿A cuento de qué estas aristocráticas ínfulas?

 

 

 

       Como seguramente conoce el lector,  hace unas fechas  Felipe VI impuso a su hija y heredera la medallita del "toisón de oro", que es la más alta condecoración que puede otorgar el Rey, y tiene su noble origen en  una orden de caballería fundada en 1429, muy ligada a la dinastía de las coronas de Austria y España.  

 

 

 

         Por lo visto, según el tal Peñafiel, la medallita ha terminado  empavonado a la niña condecorada. En versión del bufonesco cronista:

 

 

     "dos madres de compañeras de colegio de la niña "toisonada"  han contado que esta le había dicho  a sus compañeritas de colegio que  "de ahora en adelante, tendreis  que hacerme la reverencia".

 

 

  

     De acuerdo  con la versión de Peñafiel, la niña se ha encaprichado con la idea de  contemplar cómo todo el mundo pliega las visagras ante sus príncipescos pies. Por si fuera poco,  el borbónico cronista agrega el dato de que la infantita suele formularle con insistencia a su plebeya mamá preguntas como estas:

 

 

    "¿Cuándo voy a pronunciar mi primer discurso? ¿Cuando me van a hacer la reverencia?".

 


 

       Nos tememos que todo este boato, caro y trasnochado, que rodea a la Casa real española, termine convirtiendo a esta inocente criaturita en un auténtico monstruo. No es la primera vez que fenómenos  como este se producen en la larga historia de la dinastía de los Borbones. La antigua y la moderna. Nos bastaría con  recordar  lo que sucedió con Isabel II en el siglo XIX. O en qué terminó convirtiéndose aquel joven deportista vasco,con cara de buena persona, Iñaki Urdangarin, en pleno siglo XXI. Y es que hay determinados ambientes que concluyen siendo fatalmente letales para quienes lo habitan.

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2 Comentarios
Fecha: Viernes, 16 de febrero de 2018 a las 20:14
ernesto
CRIA CUERVOS Y TENDRAS MUCHOS
Fecha: Viernes, 16 de febrero de 2018 a las 17:05
Gustavo
El "toison" es un galicismo que quiere decir en lengua castellana
vellón (de lana). Nada original, esta plagiado de un monarca frances hacia el siglo catorce. Es una distincion que otorga la Casa de los Borbones, sin consideracion Estatal.

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