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Viernes, 2 de febrero de 2018
De 39 actividades económicas estudiadas en 2017, solo 13 crecieron

TRATADO DE LIBRE COMERCIO EE.UU.–COLOMBIA: LA GRAN ESTAFA

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Los Tratados de Libre Comercio (TLC) se nos presentan en todas partes como las verdaderas soluciones a las crisis económicas. Uno de sus slogans más celebres “para restaurar la salud económica” reza así: "mercados libres, comercio libre y gente libre" (...).

 

 

Por CARLOS RAFAEL RODRÍGUEZ PARA CANARIAS SEMANAL.ORG.-

 

 

    Los Tratados de Libre Comercio (TLC) se nos presentan en todas partes como las verdaderas soluciones a las crisis económicas.  Uno de sus slogans más celebres “para restaurar la salud económica” reza así: "mercados libres, comercio libre y gente libre".

 

 

    Pero esto sucede exclusivamente en los manuales de la Economía neoclásica y nunca en la vida real, donde se revelan como un gran engaño. De ello –el TLC Colombia-Estados Unidos es en buen ejemplo, según han reconocido diferentes expertos pertenecientes al ámbito sindical, académico y laboral del país sudamericano.  

 

 

    Según un estudio, en el año 2017, después de cinco años de  suscrito el documento, este acuerdo solo ha significado más pérdidas en el comercio de bienes y servicios para Colombia. Cifras recientes lo han vuelto a confirmar.

 

 

    De acuerdo con declaraciones del economista colombiano  Mario Valencia,  a propósito de los resultados de la recientemente publicada Encuesta Mensual Manufacturera, "el sector industrial colombiano creció solo un 0.7 % en el año (2017). Un dato que, aunque el gobierno trate de mostrar como un gran éxito no representa una tendencia en ese sentido pues en  noviembre el crecimiento fue de 0.3%.

 

 

    En opinión del analista, Director del Centro de Estudios del Trabajo y vocero de la Red de Justicia Tributaria de Colombia, el Gobierno ha destacado el resultado de noviembre, pese a no ser representativo, y oculta el difícil momento que vive el sector.

 

 

    Algo similar –señaló el especialista- ocurre en la industria petrolera, donde desciende la generación de valor agregado, “a pesar de ser la que goza de mayor salud y apuntala las cifras de la caída en subsectores como el de la industria química o la de autopartes atraviesa un momento crítico”.

 

 

    De acuerdo con la fuente, las cifras ofrecidas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE), de las 39 actividades estudiadas  entre enero y noviembre de 2017, solo 13 registraron mejoras.

 

 

    En opinión de Valencia, la responsabilidad de esta situación reside en "los pésimos negocios internacionales –clara alusión a los TLC- que ha negociado y suscrito tanto por el anterior como el actual Gobierno y que permite la importación masiva de productos que antes se elaboraban en el país”.

 

 

    Lo que sucede –concluye el economista- es que "estos productos compiten directamente con los nacionales, pero en condiciones de desigualdad lo que sitúa al país en desventaja comparativa para desarrollar su capacidad industrial”.

 

 

    En realidad lo que ocurre con el TLC con Estados Unidos, que entró en vigencia el 15 de mayo de 2012, es que profundizó un proceso histórico de dependencia y desigualdad respecto a EE.UU.

 

 

    Pero más grave de este tipo de tratados, es la amenaza permanente a la estabilidad macroeconómica de Colombia, por cuenta de los privilegios desmedidos otorgados a los inversionistas.

 

 

    De manera que no resulta exagerado llamar engaño a este tipo de acuerdos. Y no precisamente por el marketing y la publicidad engañosa con la que se les cubre, sino tambien por la burda farsa de cambiar unilateralmente los términos del acuerdo previo aceptados por las partes antes de la firma: se divulga el texto oficial y después nada de que lo se había hablado y de lo que fueron los compromisos queda en el acuerdo final.

 

 

    Recientemente, el gobierno de República Dominicana firmaba el mismo texto con su homólogo norteamericano que el que firmó Washington  en enero del 2004 con Centroamérica.

 

 

 

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