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Miércoles, 10 de enero de 2018
La sordina de los medios corporativos vuelve a imponerse

JOVEN LESBIANA NEGRA QUEMADA VIVA EN ESTADOS UNIDOS

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Estados Unidos sería tal vez el último país que usted señalaría como uno de esos destinos que no deberían ser visitados por el odio y la discriminación hacia la población homosexual, bisexual y transexual. Para muchos, resulta difícil concebir la comisión de delitos de tal naturaleza en el supuesto "país de las libertades" (...).

 

 

Por FERMÍN DOMÍNGUEZ PARA CANARIA SEMANAL.ORG.-

 

    Estados Unidos sería tal vez el último país que usted señalaría como uno de esos destinos que no deberían ser  visitados por el odio y la discriminación hacia la población homosexual, bisexual y transexual. Para muchos, puede resultar difícil concebir  la comisión de delitos de tal naturaleza en el supuesto país de las libertades.

 

 

    Sin embargo,  nada más lejos de esa idílica imagen. Estados unidos podría engrosar cualquiera de esas listas en las que aparecen los países donde la homosexualidad puede ser mortal.

 

 

    El más reciente ejemplo de ello lo constituye el brutal asesinato de la joven lesbiana afroestadounidense de 23 años Kerrice Lewis, quien fue quemada viva en el baúl de un automóvil tras recibir un disparo.

 

 

    Sin embargo, y a pesar de la gravedad del asesinato -ocurrido  en Washington DC-, el hecho han recibido  una escasa cobertura mediática tanto en Estados Unidos como internacionalmente.

 

 

    Quienes sí se han pronunciado en contra de tan repugnante crimen  de odio han sido los miembros de la comunidad LGTB. A través de la red social Twitter, miembros de esta comunidad en Estados Unidos publicaron el siguiente hashtag como señal de duelo por la muerte de Kerrice Lewis: “Say her Name” (“Di su nombre”).

 

 

    Pero este  no ha sido un hecho inédito en este país.. Debemos recordar que en 2016 el ciudadano estadounidense Omar Mateen entró en un popular club gay de la ciudad floridana de Orlando  armado con un rifle de asalto AR-15, mató a 50 personas e hirió a otras 53. Durante aquellos  angustiosos minutos de espanto en la discoteca permanecieron como rehenes una  treintena de clientes que pudieron terminar muertos.

 

 

    No es increíble en el siglo XXI, como a veces se escucha decir, que todavía existan lugares en los que homosexuales, bisexuales y transexuales puedan morir por su orientación sexual. Y Estados Unidos es uno de estos lugares.

 

 

    Para referirnos solamente a este caso y a la coyuntura actual -en la que tienen lugar linchamientos como este-  debemos considerar las reacciones hostiles  del movimiento ultraconservador norteamericano después de la legalización del matrimonio homosexual en 2015.  

 

 

     Desde entonces, adoptaron una táctica que apela a los "grandes principios de libertad religiosa" que ellos defienden.

 

 

     En este sentido, varios líderes ultraconservadores han realizado declaraciones muy peligrosas -dirigidas al sector más derechista de la sociedad-  en las que afirman que las  leyes que buscan reconocer la diversidad de orientaciones sexuales solo buscan "introducir hombres en los baños de las niñas".

 

 

    En esa línea se ha pronunciado el Departamento de Justicia de la administración Trump, declarando la “necesidad de que se haga una  clara distinción entre sexo y orientación sexual.

 

 

    Una diferencia que garantizaría -  según el fiscal del Departamento de Justicia Hashim Moopan - que “los empleadores estén autorizados a tomar en consideración la conducta sexual de sus empleados i fuera del lugar de trabajo”.

 

 

    Cabe destacar que en una sociedad regida por las relaciones capitalistas la mayor parte de las víctimas de la homofobia suelen ser homosexuales pobres, negros o inmigrantes. Es decir, que las principales víctimas de este tipo de violencia son también los excluidos del sistema.

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