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Lunes, 8 de enero de 2018
"Hay sobradas evidencias de que en Cuba no se han arriado las banderas de la justicia social"

La Revolución, el mayor "emprendimiento" en la Historia de la nación cubana

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Hoy -escribe nuestro colaborador el periodista cubano Orlando Ruiz Ruiz - a propósito de las realidades presentes, se impone reflexionar sobre la validez de la obra del socialismo cubano y la trascendencia y fortaleza de las realizaciones de seis décadas de transformaciones en beneficio del ser humano (...).

 

 

    Cuando concluya el año que comienza la Revolución festejará invicta su 60 cumpleaños y nueve meses antes la dirección histórica que emprendió la ardua tarea de construir el Socialismo a solo 90 millas del imperio más poderoso del planeta habrá dado paso a la nueva presidencia que conducirá la administración del país, precisamente en momentos en que desde Washington el emperador de turno recrudece el cerco económico y la agresión para tratar de destruir la obra que bajo la guía genial de Fidel convirtió a esta  pequeña Isla en símbolo de la igualdad social, la independencia y la solidaridad.

 

 

    No puede ser ajeno asimismo el hecho de que Cuba vive también realidades que imponen importantes cambios en el ordenamiento de la sociedad y en particular de la economía. El trabajo por cuenta propia (privado) en un país como el nuestro, donde a lo largo de casi seis décadas el Socialismo borró la explotación del hombre por el hombre y nos acostumbró a la existencia casi absoluta del empleo estatal, obliga a plantearse una conceptualización del nuevo modelo económico cubano, tanto en el orden institucional como en la manera de incorporar a las nuevas relaciones laborales derivadas de estos cambios.

 

 

   El crecimiento de la inversión extranjera en un amplio espectro de sectores y el consiguiente surgimiento de regímenes salariales y reglas de contratación de la fuerza de trabajo de nueva naturaleza, como ocurre en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, han sido también objeto de no pocas conjeturas, tanto de los tradicionales detractores de la Revolución cubana, como de algunos que siempre han tenido a esta isla como el faro por donde enrumbar sus batallas.

 

 

    Aunque hay sobradas evidencias de que en Cuba no se han arriado las banderas de la justicia social enarboladas durante más de medio siglo, se impone sin embargo reflexionar acerca del contenido de algunas campañas mal intencionadas en torno al proceso de reordenamiento del modelo económico cubano.

 

 

 

    Tras el restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos y la visita del presidente Obama al país, la gran prensa servidora de los intereses del capitalismo comenzó a apropiarse de los términos “emprendimiento” y “emprendedores”, en alusión a los pequeños negocios privados y las cooperativas que han sido fomentados en la Isla, como si hubieran descubierto que el significado de estos vocablos son nuevos para nosotros y devienen por obra y gracia de los que intentan una vez más tutelar al país en fórmulas del bienestar y las prosperidad “que nunca hemos tenido los cubanos”.

 

 

 

    Quienes así juzgan las reformas económicas en Cuba ignoran a todas luces que la Revolución misma entraña una sucesión de “emprendimientos” capaces de superar millones de veces cualquier realización individual del presente, como gestionar con éxito un restaurante privado o ampliar los beneficios económicos para quienes integran una cooperativa.

 

 

    Estas posibilidades de que hoy disponen -con la debida protección y el amparo del Estado socialista- quienes escogen el camino del trabajo por cuenta propia (privado), son el resultado de la existencia de una sociedad de justicia y derecho que encabezó el articulado de su Constitución revolucionaria con el enunciado martiano que proclama “el culto a la dignidad plena del hombre como la ley primera de nuestra República”. Fue ese el primer “emprendimiento” de este radical y humano proceso social

 

 

    Quizás le sería imposible hoy a un ingeniero cubano establecer su taller particular de electrónica o diseño u organizar una pequeña empresa constructora si no dispusiera de los conocimientos que gratuitamente le proporcionó la enseñanza abierta sin exclusión en este país, y que tuvo también uno de sus más significativos “emprendimientos” cuando en un solo año fueron alfabetizados cuantos no sabían leer y escribir, a través de una campaña que se multiplicó hasta el punto de convertirnos en una de las naciones con más nivel de instrucción promedio en todo el planeta y que es capaz, como ninguna otra, de repartir profesionales que enseñan a leer o salvan vidas en cualquier latitud del Planeta donde se demande su presencia.

 

 

    “Emprendimientos” en Cuba han sido la Ley de Reforma Agraria que puso las tierras del país en manos de los campesinos desposeídos y explotados durante largos años de gobiernos oligárquicos y del sometimiento a los consorcios imperialistas que les esquilmaban sus derechos como la United Fruit Company o la Sugar Cuban Company.

 

 

   Ahora se “olvidan” nuestros adversarios de que el Gobierno Revolucionario “emprendió” hace más de medio siglo la hermosa tarea de universalizar la educación y la salud; de llevar la electricidad hasta lo más recóndito de los campos, de poblar de médicos las montañas, de reivindicar la alimentación y la atención sanitaria como los derechos humanos más sagrados.

 

 

   ¿Es que acaso no es un hermoso “emprendimiento” la absoluta igualdad de género que establecen las leyes cubanas o la igualdad salarial de hombres y mujeres y el mismo acceso de estas últimas a todas las funciones políticas y de dirección de la sociedad sin distingo alguno?

 

 

    Cuba es ejemplo de respeto a la diversidad religiosa, sexual y cultural en su más amplio espectro.

 

 

   “Emprendimientos” trascendentales han sido el desarrollo científico y biotecnológico que nos han conducido a la obtención de medicamentos, vacunas y soluciones médicas y farmacológicas alcanzadas por muy pocas naciones del mundo.

 

 

    ¿Es que acaso no es una acción “emprendedora” de impacto universal el haber creado la primera escuela de Medicina donde se han hecho profesionales de esta humana profesión decenas de miles de jóvenes pobres de buena parte de América, Latina, el Caribe, África, Asia y hasta de los propios Estados Unidos?

 

 

     Cuba acaba de alcanzar en el 2017 el índice de mortalidad infantil más bajo de su historia, con solo 4,0 por cada mil niños nacidos vivos, un logro que incluso numerosas naciones de alto desarrollo económico no han podido obtener todavía.

 

 

   Ciertamente los cubanos somos emprendedores, pero nuestro mayor emprendimiento es precisamente esta Revolución y todas sus enormes conquistas en beneficio del bienestar del hombre.

 

 

 

 [Img #52319]  (*) Orlando Ruiz Ruiz. periodista y escritor cubano y colaborador de Canarias Semanal.org.

 

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