Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Por Juan Antonio Sánchez
Domingo, 31 de diciembre de 2017

Los cuartos son de un reloj cuyas campanadas suenan a política atrasada

Guardar en Mis Noticias.

Sí, estamos en democracia, llevamos “gozando” de este fenómeno político-social desde hace ya cuarenta años y sin embargo -escribe JUAN ANTONIO SÁNCHEZ CAMPOS - lo que esta democracia nos genera es escepticismo (...).

   Sí, estamos en democracia, llevamos “gozando” de este fenómeno político-social [Img #52198]desde hace ya cuarenta años y sin embargo, lo que esta democracia nos genera es escepticismo, verdadera inquietud por un futuro que nos decían encomiable y que se disipa poco a poco ante la falta de un mercado laboral lo suficientemente fuerte como para asentar las bases del progreso.

 

 

 

    Desde los agentes sociales nos tratan de disimular el verdadero problema, poniéndonos el caramelo de un Salario Mínimo con vistas a un final  de legislatura apacible; la Patronal endurece su posición en su batalla contra la falta de beneficios de sus empresas y los trabajadores y trabajadoras de este país, de todas las Comunidades Autónomas, no optan a liberarse de un sueldo indigno, precario e insuficiente.

 

 

 

    Poco considerado con la situación, el Gobierno hace prevalecer su poder y se afianza en el mismo para no buscar salidas urgentes que traten de evitar la grave trayectoria descendente en la Calidad de Vida y el Bienestar Social de los ciudadanos y ciudadanas del Estado. No se resigna al fracaso catalán, ni oculta su total desaprobación con quienes lograron, a pesar de su constitucionalismo, ganar las elecciones en dicha comunidad y acallan el malestar de sus votantes pretendiendo que su programa sea decisivo para un espacio de tiempo determinado en el cual volver a recuperar las fuerzas perdidas.

 

 

 

    La Reforma Laboral se acepta como tal, no concurren medios por parte del Presidente del Gobierno de ESPAÑA en multiplicar esfuerzos para no coincidir en un cambio de su normativa y junto con la Constitución, pretende encallecer dichas reformas hasta mejores oportunidades. El Partido Socialista no deja lugar a dudas de su ineficacia opositora, Ciudadanos sale reforzado de las catalanas y la formación morada con P. M. Iglesias a la cabeza y el charlatán Echenique en la palestra informativa, no duda en sacar conclusiones poco avaladas por los grupos que en su día coincidieron con el color del partido.

 

 

 

    La duda es la auténtica protagonista de los tiempos políticos de este final de año, el que comenzó con una ligera esperanza de que el capital regresase a la vida ciudadana y por CONTRA, NOS vamos del ejercicio con más preguntas añadidas a las ya existentes. La diferenciación considerable de fondos entre la diversidad de las distintas autonomías preocupa de verás a los que vulnerables, el paro no se enfrenta a la demanda de manera consistente y el éxtasis de la izquierda se difumina entre discursos callados convertidos en murmullos inaceptables.

 

 

 

    No es el camino correcto el que hemos tomado sin salirnos de sus linderos, la izquierda tuvo su oportunidad y fue tan desconsiderada con sus propias alusiones que se esfumó raudo, como empezó. Las cosas del poder tienen sus contras, sacan a relucir el sentido del personaje que se sienta en el escaño, pierde la dignidad del servicio al ciudadano y se convierte en cómplice de un programa sin recursos.

 

 

 

    Pero aún puede ser peor, la privatización esta entre bastidores de un programa calibrado guardado en el cajón de Moncloa y más temprano que tarde saldrá a relucir con el tiempo. Son las cosas de la derecha, el capital encaminado a enriquecerse y el ciudadano condenado a la pobreza.

 

 

 

    Ya no extraña nada de lo que pueda suceder, asistimos a un posible cambio futuro de un Gobierno que se valió de la crisis para asaltar los escaños, vivimos tiempos de cambio en Europa en los que la derecha se va asentando en diferentes gobiernos debido al malestar de la sociedad con sus mandatarios, manifestando un miedo atroz a la inmigración que les lleve a repartir los recursos sin obtener tipo alguno de beneficio. Pero en España tenemos otros problemas más que sumar a los de la zona euro, somos antiguos envidiados de nuestra democracia, privilegiados por una Transición pacífica que ahora, tras cuarenta años, busca aliento a sus normativas asfixiadas por el cambio social sucedido. Somos un país rico en cultura que sin embargo, nos hacemos daño propio, nos infringimos constantes mensajes reprobándonos la riqueza lingüística y un afán de querer quedarnos solos en Estados resultantes que por ahora, no gozan de la aprobación, ni del Gobierno Central apostado en la legislación de sus normas constitucionales,  ni del ciudadano que asiste a un independentismo ilegal, ni al alto mando europeo que otorga el favor de la  integración en la moneda única mediante la interlocución y voto aprobatorio del resto de países que consolidan la Unión Europea con sus Estados.

 

 

 

    Recorrer el camino angosto que nos lleve a solucionar problemas que erradiquen de una vez los miedos  a una nueva forma de hacer política más social, real en la repartición de sus recursos y satisfaga así los deseos de la mayoría son en estos momentos inexistentes; la formación naranja parece apelar a ese cambio en la forma de hacer política y aunque ganó en Catalunya no podrá formar Gobierno en el Parlament pero si acceder a la mesa, con la escasa esperanza de que la ayuda del socialismo le permita frenar el avance del independentismo; este avance que logró frenar en las urnas a la vez que satisface la representación de la mesa parlamentaria. Los independentistas no lo tendrán fácil para cubrir las listas y lo más imprescindible de todo, el diálogo, no resurge en las gargantas de ninguna de las partes.

 

 

 

   Acaba el año sí, pero comienza una nueva etapa de desenlaces que seguramente nos volverán a inquietar y mientras todo esto ocurre, la izquierda resultante de una agrupación de partidos y la inutilidad representativa de la que se dijo socialdemócrata no suma esperanzas a corto plazo.

 

 

 

    Todo esto por el contrario, servirá  para que el Sr. Rajoy se coma las uvas tranquilo, apaciblemente satisfecho de la estimación de voto que presume sigue manteniendo; una situación que ha llevado a interpretar a su manera el Gobierno de España, pareciendo olvidar el fiasco catalán como si el protagonismo parlamentario residual de los populares no  se hubiese convertido en un fracaso político y sí según sus razonamientos en una demanda incierta de la ciudadanía contra sus programas.

 

 

 

    Las campanadas de la política nunca fueron grandes logros desde que la democracia se posiciono en España, todo lo hicieron los ciudadanos, al igual que su educación cívica y social tantas veces demostrada. Los cuartos de un reloj político atrasado resonarán en nuestros oídos como agua de invierno que sacié por momentos la agonía de la espera y que de algún escaño resurja un géiser favorable a los intereses de todos y todas las que brindaremos por nosotros, por nuestras familias y amigos y con un deseo en la mente de un ansiado puesto de trabajo.

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Canarias-semanal.org • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress