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Miércoles, 20 de diciembre de 2017
"El pueblo hondureño necesista nuestro apoyo y solidaridad"

Honduras bajo la bota del Imperio: El fraude electoral del 26 de noviembre

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Honduras lleva dos semanas sumida en una grave crisis política, que, como en crisis anteriores, parece condenada a permanecer bajo una enorme losa de silencio mediático. Quien calla otorga. Los grandes medios lo hacen - explica nuestra colaboradora Tita Barahona - porque el gobierno de Honduras es un títere de los EE.UU. (...).

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  Protestas callejeras, duramente reprimidas, por el fraude electoral en Honduras

 

 

Por TITA BARAHONA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

    Honduras lleva dos semanas sumida en una grave crisis política, que, como en crisis anteriores, parece condenada a permanecer bajo una enorme losa de silencio mediático. Quien calla otorga. Los grandes medios lo hacen porque el gobierno de Honduras es un títere de los EEUU. Por consiguiente, la oposición de ese país centroamericano no tiene el mismo estatus que otras; no va a salir día tras día en televisión o radio, ni hará portada o gran titular en los periódicos -excepto si es para criminalizarla-. Tampoco la Unión Europea, la gran cortesana del imperialismo yanqui, dará a la oposición hondureña el premio Sajárov; porque esta oposición no está compuesta por una burguesía devota del credo neoliberal estadounidense, sino por campesinos, obreros, estudiantes, profesionales, trabajadores y clases populares, en definitiva, enfrentadas a un ejército y una policía militarizada que han sido financiados y entrenados por los EEUU de Norteamérica. Este es el motivo de que el fraude electoral, las protestas, el estado de excepción, la brutal represión, los más de 20 muertos, centenares de heridos y detenidos, saldo de estas últimas semanas, hayan pasado de puntillas por las ondas y la imprenta. Es el motivo por el que la violación de derechos civiles y humanos que el actual gobierno de Honduras está perpetrando contra la población no suscita griterío mediático, ni declaraciones solemnes de condena de los altos mandatarios o mandarines.

 

 

 

 

      Miran para otro lado tirios y troyanos, los llamados medios conservadores como los llamados progresistas (una definición muy norteamericana, por cierto), pero lo hacen en la misma dirección. El digital Público, por ejemplo, se ha limitado a reproducir las notas de la agencia EFE (la fundada por los falangistas Serrano Súñer y el abuelo de José María Aznar) sobre el caso de Honduras. En la 17 de diciembre, la palabra fraude aparece varias veces entrecomillada y precedida de “supuesto”. (1) Si Público verdaderamente tuviera vocación de informar, habría averiguado que, más que un supuesto, el fraude electoral es una certeza, confirmada entre otros por la Organización de Estados Americanos, que el mismo día 17 publicaba el informe de la Misión de Observación Electoral de la organización, en el que concluye: “El proceso electoral estuvo caracterizado por irregularidades y deficiencias cuya entidad permite calificarlo como de muy baja calidad técnica y carente de integridad. Intrusiones humanas deliberadas en el sistema informático, eliminación intencional de rastros digitales, valijas de votos abiertas o sin actas [y un largo etc] hacen imposible determinar con certeza el ganador”. La OEA, por tanto, recomendaba la repetición de las elecciones con un Tribunal Electoral reorganizado para que ofreciera garantías de transparencia e imparcialidad.

 

 

 

 

    En esa nota se pueden hallar otros ingredientes de las recetas manipuladoras al uso en las altas cocinas mediáticas. El título resalta la cifra de muertos producidos durante las protestas, pero en el texto hace mención especial a dos policías que habían sido tiroteados durante el estado de excepción que, según la nota, “rigió en el país” (no que lo impuso JOH saltándose el procedimiento reglamentario); y añade que la suspensión de las garantías constitucionales se debió a “las manifestaciones violentas de la oposición y el vandalismo desatado en varias ciudades”. Como hubo violencia contra las cosas, es legítimo ejercerla contra las personas. Pusieron en circulación cuatro fotografías de escaparates rotos, coches incendiados y barricadas, para tratar de encubrir la represión que el gobierno desataba contra una población que tenía sospechas fundadas de que el Tribunal Electoral, órgano totalmente controlado por el Partido Nacional de JOH, estaba manipulando el recuento de votos. Sospechas fundadas no sólo por la chapuza que supuso el freno prolongado del recuento alegando “caídas” del sistema informático y votos extraviados por aquí y por allá, sino también por las medidas preventivas de tipo legal y represivo que en los meses anteriores tomó el gobierno, así como las filtraciones a la revista The Economist de unas grabaciones previas a las elecciones en las que representantes del Partido Nacional enseñan a otros cómo manipular el voto en caso necesario.

 

 

 

 

   Mientras JOH se daba por ganador, y Nasralla hacía lo propio, la represión de las protestas continuaba en unas calles tomadas por el ejército y los cuerpos especiales de policía. Reporteros Sin Fronteras debería saber ya, y denunciar, que el medio independiente Radio Progreso, crítico con el gobierno del Partido Nacional, fue objeto de un atentado por parte de unos desconocidos, que dañó seriamente sus aparatos de retransmisión. No es la primera vez que los trabajadores de esta emisora reciben amenazas de muerte, que en alguna ocasión se han consumado ¿Dónde están quienes tanto defienden los derechos humanos, losvalores de la democracia y la libertad de prensa?

 

 

 

 

   Durante el gobierno del Partido Nacional, que puso EEUU tras el golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya en 2009, el fraude electoral, la violencia contra toda disidencia, el robo a las arcas públicas, la connivencia con las bandas de narcotraficantes, la sobre-explotación de los trabajadores, la pobreza generalizada, los feminicidios, los asesinatos de líderes sindicales y campesinos, como el reciente de Berta Cáceres, han llegado a niveles insostenibles. Por eso se manifiestan no sólo quienes votaron a la coalición llamada Alianza de Oposición contra la Dictadura, encabezada por Salvador Nasralla, sino también quienes lo hicieron por terceros partidos y quienes no votaron. El pueblo hondureño no quiere permanecer de brazos cruzados mientras ve cómo se fragua otro intento de golpe de estado destinado a prolongar la dictadura de facto de las oligarquías terratenientes y empresariales del país, en estrecha connivencia con las de EEUU.

 

 

 

   Sin embargo, el mismo domingo 17 de enero, mientras el líder de la oposición, Nasralla, viajaba a Washington a entrevistarse con la OEA, el presidente del Tribunal Electoral de Honduras, cargo y organismo que permanecen sin renovar pese a las recomendaciones de la misma OEA, ha hecho declaración oficial, tras el recuento ante observadores de unos miles de votos que tuvieron tiempo de trampear, que el nuevo presidente electo es Juan Orlando Hernández. El Departamento de Estado norteamericano lo ha ratificado, también la Unión Europea. La OEA queda muy bien con su informe de cara a la galería, pero se impone la decisión del amo. La nota de EFE de 18 de diciembre, que reproduce Público, por si no queda claro a quiénes sirven estos medios, manipula el título: “Honduras proclama a Juan Orlando Hernández nuevo presidente electo”, (2) porque, en este caso, Honduras se reduce al mismo Tribunal Supremo Electoral que ha realizado el fraude (3).

 

 

 

   Así también, puestos a desinformar, sobre Manuel Zelaya, coordinador general del partido Libertad y Refundación (LIBRE), la misma nota sostiene: “fue derrocado en 2009 cuando intentó establecer una Asamblea Nacional Constituyente para, entre otras reformas, incluir la reelección en la Constitución”. No dice que ese “intento” fue algo tan antidemocrático como convocar un referendum para una Asamblea Constituyente, que, entre otras reformas, contemplase la reelección del presidente. Y tampoco que la excusa que sirvió para derrocar a Zelaya, la inconstitucionalidad de la reelección, sigue vigente excepto para JOH, porque así lo falló un tribunal superior de justicia en 2015, otro órgano del Estado que el Partido Nacional mantiene bajo su batuta. Es decir, el actual presidente ha incurrido en lo mismo que supuestamente provocó la caída de Zelaya, sin que esta vez el ejército salga en defensa de la sacrosanta ley, ni la “comunidad internacional” se despeine.

 

 

 

   El pueblo hondureño sigue en las calles para rescatar la soberanía de su país, acabar con la dictadura del Partido Nacional dirigida, entrenada y apoyada desde Washington, hacer justicia por los asesinatos cometidos, y acabar con la violencia y la corrupción que mantienen en un nivel insoportable de sometimiento a las clases populares hondureñas. Por todo ello y más, Honduras  necesita nuestro apoyo y solidaridad. Nuestra clase no tiene fronteras.

 

 

 

Notas y referencias:

Público, 17 diciembre 2017, “La crisis poselectoral en Honduras deja al menos 18 muertos”: http://www.publico.es/internacional/elecciones-honduras-crisis-poselectoral-honduras-deja-18-muertos.html

Véase la entrevista a Rodolfo Pastor, portavoz de la Alianza de Oposición, y dos periodistas norteamericanas en Democracy Now, 18 dic. 2017: “All Eyes on U.S. as Honduran Election Panel Declares Incumbent President Hernández Election Winner”: https://www.youtube.com/watch?v=vEbhJKGLnf8

 
 
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