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Sábado, 16 de diciembre de 2017
"Lo terrible es que en los últimos 20 años, en este mundo en el que vivimos, la tortura no ha hecho más que aumentar"

BLANCO CHIVITE: "LOS PROTOCOLOS DE TORTURA DE LA INQUISICIÓN SON LOS MISMOS DE LA TORTURA EN ESTE ESTADO MONÁRQUICO"

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Según Manuel Blanco Chivite, uno de los últimos condenados a muertey posteriormente amnistiado por la dictadura de Franco los protocolos que empleó la inquisición para la tortura son los mismos que se utilizan en la España de hoy. La cuestión consiste en que según los torturadores "nos obligas a hacerlo. Cuéntanos lo que nos tienes que contar y ya está, pero no nos obligues… Nos vas a obligar a hacer esto".

 CRISTINA FALLARÁS  / LA MAREA

 

 

    La narración más sorprendente y admirable sobre la tortura que he leído es un libro llamado Intxaurrondo. Lo escribió Ion Arretxe (Rentería, 1964) y lo publicó Manuel Blanco Chivite (San Sebastián, 1945) en El Garaje Ediciones.

 

 

       Chivite dice que lo último que hizo en su editorial fue descubrir "el enorme talento" de Arretxe. A Ion lo torturaron durante días en el cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo. A Manuel Blanco Chivite, en "los despachos" de la Brigada Político Social franquista.

 

 

 

     Esta conversación podría haber sido con Arretxe, pero Arretxe murió en marzo de este año. Cuando leí Intxaurrondo pensé que nunca había leído algo semejante sobre la tortura, esa forma de enfrentar violencia y dolor con inteligencia.

 

 


     Él solía decir que había tardado 30 años en poder escribirlo. No en contarlo, porque, en realidad, él contó lo que le había sucedido en Intxaurrondo en cuanto salió de la cárcel. Lo hizo inmediatamente: en el mismo hotel donde se hospedó para esperar a que su hermana llegara a recogerle, encontró a dos chicas desconocidas. Él les preguntó si se hospedaban en el hotel, le respondieron que sí, y resultó que eran de Bilbao. ¿Os puedo contar una cosa que me ha pasado?, les preguntó. Y les contó las torturas. luego necesitó 30 años más para poder contarlo de otra manera. Luego lo contó muchas veces, incluso al juez, que no le hizo ni puto caso. Pero tardó 30 años en escribirlo. Necesitó ese distanciamiento para, digamos, superar el trauma, o los elementos de rabia, viscerales… Para alcanzar la obra de arte, la estética.

 

 

 

¿Una forma de superación?

 

 

       Él decía: "Yo ahora veo a aquella gente [a los torturadores] como cuando se mira el espejo retrovisor en un coche que avanza hacia adelante, ahí los veo, cada vez más pequeños, atrás y pequeños". Ese distanciamiento le permite jugar con el elemento del humor, que haya humor. En la situación más dramática hay humor, como el momento en el que se inventa un comando o un zulo solo para que le den un pitillo. El humor está en la escena en sí, y no digamos ya en la prosa, pero es lo que sucedió. Él se va inventando sobre la marcha porque quiere evitar el dolor… se inventa un zulo, un comando, se inventa no sé qué armas… y ellos poco a poco se van dando cuenta hasta que le dicen "coge esa pistola" y no sabe coger el arma, porque ni siquiera había hecho la mili.

 

 


       Sí, humor, pero las torturas que describe son siniestras. Para empezar, lo meten en un saco y lo envuelven con cinta de precinto como una momia y le dejan fuera del saco la cabeza y las manos. Rasgan el envoltorio para sacar las manos porque, al introducirlo en el río para ahogarlo, la coloración de las uñas da información sobre si está a punto de morir o no. Para controlar el terror y la muerte. El hombre es como una momia con las manos a los costados sueltas. Entonces lo introducen en un río, así, durante la noche, que es como probablemente murió Mikel Zabalza esa misma noche. Lo que hay en él es una superioridad humana, insisto, humana. Esa superioridad humana frente al torturador la muestra sin mostrarla.


 

 

    La expone, está ahí, solo eso, no hace panfleto, no hace política, por así decirlo. No hace más que narrar, y lo que se percibe es la superioridad humana de un hombre que está ahí sometido a esa tortura y en un momento dado se inventa lo que sea. Y ese invento tiene un aire de retranca.

 

 

       Leyendo a Ion desaparece la suposición de inteligencia en el torturador, queda solo la obediencia animal. Es la obediencia debida. Si uno lee los protocolos de la tortura de la Inquisición, son exactamente los mismos que los de la Brigada Político Social franquista. Y los mismos que los de la tortura en la actualidad, en este Estado monárquico. Consiste en lo siguiente: nos obligas a hacerlo. Cuéntanos lo que nos tienes que contar y ya está, pero no nos obligues… Nos vas a obligar a hacer esto.

 

 

 

- Has dicho en la actualidad.

 

 


   Lo terrible es que en los últimos 20 años, en este mundo en el que vivimos, la tortura no solo no ha disminuido sino que ha aumentado.

 

 


- ¿Por qué no hablamos de ello?

 

 

         Porque hay una parte de la población amplísima que la acepta, e incluso que la pide. No contra ellos, sino contra quienes considera sus enemigos.

 

 


- ¿De verdad cree que la piden?

 


 

Lo creo de verdad porque lo he oído pronunciar en voz alta. Pero no en público, cuidado… Y porque se vota insistentemente a partidos que ejercen la tortura.

 

 


- ¿En qué ámbito lo has oído?

 

 


     Pues hasta en un bar de menú del día, vamos. Y también lo he oído en algún gabinete de prensa de algún partido que tiene diputados. Es más, no se ha reprobado socialmente Intxaurrondo. En el campo del periodismo, los periodistas de determinados medios, los que podríamos llamar periodistas policía, que hay muchos, están perfectamente al cabo de la calle de las torturas que se han hecho en este país, desde la Brigada Político Social hasta Intxaurrondo o en los años 80 o 90 o 2000. Lo saben perfectamente.

 

 


¿Y por qué lo callan?

 


    Lo ocultan porque lo aprueban y lo callan porque lo aprueban. Quien calla la existencia de la tortura no lo hace porque cree que no existe, sino porque conscientemente la oculta. No hay nadie, nadie en España, ninguna persona con un oficio o profesión pública de información que no sepa que en España se ha torturado y que se siguen dando casos de tortura hoy en día. Y aquellos que lo niegan lo hacen por ocultamiento, un deseo consciente de ocultamiento y en muchísimos casos por sus propias relaciones de interés con los gabinetes de prensa de los cuerpos y fuerzas del Estado… del Estado, un nombre perfecto, no de la sociedad.

 

 

 


¿Por qué los grupos políticos no insisten en que salga a la luz?

 

 

    Porque la sociedad está a favor de la tortura. ¿A favor o no quiere verla?  A favor, Cristina. Y no quiere verla porque está a favor. Es una relación hipócrita como otra cualquiera, como la señora que sabe que el marido viola a la hija y no quiere verlo.

 


Entiendo, se refiere a algo comparable a la violencia machista. De alguna forma hasta ahora no se ha permitido que se vea.

 


     En el caso de la tortura, quienes no lo han permitido son la primera línea que la aprueba y la ejerce. En sus ámbitos gubernamentales la ejerce. Luego está el sector de "el ciudadano que vota", que piensa que los aparatos armados del Estado tienen que cumplir unas funciones y ahí está la educación del cine, las series, la literatura, donde dicho cumplimiento les exige determinadas actividades moralmente reprobables pero necesarias para nuestra seguridad. Ahora mismo, mientras hablamos, se están produciendo muertes bajo tortura en Siria, en Irán, en Paquistán, en Marruecos, en Afganistán, Israel… y en todos estos países se están produciendo desapariciones bajo tortura.

 

 

 

- Permíteme que vuelva a la "institucionalización" de los millones de mujeres torturadas en hogares y burdeles. Se escapa al delito/castigo.

 

    Se escapa del vaso. El vaso esencial donde radica la tortura es en los aparatos del Estado. Además hoy son tan numerosos… y de ahí se expande a la sociedad. Hay una hipocresía de no aceptación de la violencia.


 

 

. A ti te torturaron hace 42 años.

 

 

 

      Sí, pasé por los despachos de la Brigada Político Social, y no, no lo pasé muy bien. Pero uno no puede vivir toda la vida en la tortura. De la misma forma que si uno ha salido de un campo de concentración no puede instalarse toda la vida ahí.

 

 


 

Entonces la grandeza de Ion es que es capaz de sublimarlo y hacer arte con ello.

 

 

 


             No es una escritura terapéutica sino artística. Cuando sale y se lo cuenta a esas dos desconocidas ya inicia, de forma espontánea, una cura por su cuenta. En el caso de Ion, como en el de muchos más, hay una opción por la vida.

 


 

 

VIDEO:

 

 

 

 

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