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Miércoles, 13 de diciembre de 2017
A propósito del nombramiento de un juez ultraconservador para juzgar a un Partido de su misma cuerda ideológica

Y DESPUÉS DE LA CORRUPCIÓN... ¿QUÉ ES LO QUE VENDRÁ?

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  POR MÁXIMO RELTI, PARA CANARIAS SEMANAL

 

 

 

       Durante los últimos ocho años, una buena parte de los españoles - aquellos que se han interesado en curiosear  en Internet o procuraron  ponerse al tanto de lo que sucedía en su país - han permanecido atrapados en un desconcierto permanente.

 

 

        Esa perplejidad ha estado provocada no sólo por los suculentos negocios que se propiciaban a diestro y siniestro desde el Poder ejecutivo sino, también, por aquellos otros escándalos protagonizados por  destacados personajes del Poder legislativo y del Judicial, hasta llegar al mismo Jefe del Estado.

 

 

 

         Al agotarse este último lustro, muchos han terminado convencidos de que  los tres poderes que constituyen los ejes del aparato del Estado monárquico  están anegados por la corrupción, por los   efectos de una corrupción  que para no pocos  tiene un carácter irremediable .

 

 

 

     Posiblemente, para la mayoría ya no se trata sólo de una percepción, sino que ha llegado a convertirse en una firme convicción. Lo grave de la diferencia entre una y otra sensación es que a la última se llega por saturación.  Es decir, como resultado de la acumulación continuada de percepciones. Dicho de otra manera, hemos alcanzado un punto álgido en el que la sociedad se ve incapacitada para continuar asumiendo - con sorpresa o irritación - las imparables noticias cotidianas de hechos en los que la corrupción  hace acto de presencia en la vida social.

 

 

     La cuestión es que la etapa que estamos viviendo constituye  una fase terminal en el desarrollo de este fenómeno. Pero  no por ello es menos  peligrosa, porque no hace sino poner de manifiesto  que una parte  del cuerpo social ya no es capaz de reaccionar frente a un Estado enteramente putrefacto. De acuerdo con numerosas referencias que es posible  encontrar en la historia,  el desarrollo de este proceso no concluye en ese punto. A partir de ahora las  disyuntivas  por las que puede evolucionar la situación son sólo dos:  o la sociedad estalla en una irrefrenable rebelión social, o la generalización de la corrupción   termina extendiéndose a todas las  capas de la población.

 

 

       En el mundo de hoy, no faltan ejemplos sobre cuál es el perfil que  suele caracterizar a los  países que han sido empujados a ese "estado de saturación". México y Colombia son sólo algunos de ellos.

 

 

 

 

LOS ZORROS NO PUEDEN CUIDAR DE LAS GALLINAS

 

 

 

       Viene esta breve reflexión a propósito de la noticia de que la Audiencia Nacional - digna heredera del Tribunal de Orden Público - ha decidido realizar cambios sustanciales en la composición del tribunal que juzgará aquellos asuntos relacionados con "la caja B" del Partido Popular.

 

 

 

        Según se informa, uno de los tres jueces claves que compondrán el tribunal encargado de juzgar los presuntos delitos de la cúpula de la dirección del PP es un magistrado cuya afinidad ideológica y vínculos con la organización del Partido ultraconservador ha sido tan estrecha que  uno y otro  llegan a confundirse.

 

 

 

          Veamos. El juez en cuestión es Juan Pablo González, un magistrado que ha estado vinculado a la fundación FAES, que dirige el  ex presidente del gobierno José María Aznar. Como es públicamente sabido, la FAES no es una organización ideológicamente anodina ni, tampoco, neutra . Según reza entre sus propios cometidos 

 

 


      "su objetivo es nutrir el pensamiento del centro liberal reformista con propuestas políticas que influyen en la toma de decisiones y repercuten en la opinión pública" .

 

 

      Juan Pablo González, el juez que será encargado de juzgar a sus pares ideológicos, ha asistido por lo menos a cuatro cursos del mismo carácter, impartidos en este peculiar think tank que dirige el ex presidente del gobierno. Por si fuera poco, la asistencia a algunos de esos cursos la hizo acompañado de uno de los imputados del caso Gürtel, Carlos Clemente Aguado. Para calibrar la envergadura este acompañamiento, resulta preciso aclarar que al tal Clemente Aguado le piden ocho años de prisión por la adjudicación de contratos a las empresas de Francisco Correa, y haber cobrado 13.600 euros de comisión. 

 

 

 

      Pero no son estos los únicos vínculos del juez con aquellos a quienes está previsto que  proceda a juzgar.  A la formación ultraconservadora le debe  también Juan Pablo González  su ascenso en la judicatura y, particularmente, su nombramiento como vocal del Consejo General del Poder Judicial, esa institución sui generis en la que los partidos políticos se reparten su influencia en el seno del Poder Judicial . No tiene, pues, nada de extraño que con toda legitimidad  los ciudadanos se vean  impelidos a utilizar el refranero popular para establecer las concomitancias resultantes: dime con quién andas, y te diré cómo piensas.


 
 

        Sin que  en ningún momento nos atrevamos a prejuzgar la integridad profesional o  personal o no del juez  González - no disponemos de elementos para ello -, lo que parece claro es que entre aquellos que todavía no hemos perdido la capacidad de asombro, la impresión de que la Audiencia Nacional ha puesto supuestamente a un zorro a cuidar de las gallinas parece plenamente justificada. Pero la  responsabilidad  de que ello sea así  corresponde al  propio juez, por haber aceptado su asombrosa inserción en el Tribunal. E, Igualmente, a la Sala de Gobierno de la Audiencia Nacional  que, increíblemente, lo nombró para que desempeñara esa función

 

 

 

      Sin embargo, el incidente no es más que un síntoma de la fase que al principio de estas notas aludíamos. No sólo los receptores han alcanzado la saturación. También los emisores han perdido la capacidad para captar la inmensa magnitud de los escándalos que provocan sus conductas. Basta con acudir a las páginas de la Historia para constatar que siempre ha sucedido  así.

 

 

 

 

 

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2 Comentarios
Fecha: Jueves, 14 de diciembre de 2017 a las 12:32
Acorán
Pero la pregunta que yo me hago y que nadie me contesta es la siguiente....¿es que acaso un gobierno corrupto y tramposo no es el fiel reflejo de una sociedad moralmente corrupta?......
Fecha: Jueves, 14 de diciembre de 2017 a las 11:48
Alejandro El No-Magno
"Y DESPUÉS DE LA CORRUPCIÓN... ¿QUÉ ES LO QUE VENDRÁ?"
RESPUESTA:
MAS CORRUPCION

¿O ES QUE LA DICTADURA CAPITALISTA
--estúpidamente llamada "Democracia"--
PUEDE FUNCIONAR DE OTRA FORMA?

SOLO EL ASALTO AL PALACIO DE INVIERNO,
DE VERANO,
DE OTOÑO
Y DE PRIMAVERA,
SOLUCIONARA ESTE "DILEMA"

ES DECIR: TENDREMOS TODOS
QUE CONVERTIRNOS EN ASALTADORES
DE LAS CUATRO ESTACIONES
...PERO EN ESTE CASO NO SERAN
LAS DE VIVALDI...

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