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Lunes, 30 de octubre de 2017
Once millones de personas murieron en el mundo desde 1990 a causa de las sequías

DOS TERCERAS PARTES DE ESPAÑA CORREN EL RIESGO DE CONVERTIRSE EN DESIERTO

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Dos terceras partes del Estado español están sometidas a riesgo de desertificación. La sequía que padece actualmente España es la más grave de los últimos veinte años, según ha advertido el Foro de la Economía del Agua en un evento celebrado en Madrid.

  Dos terceras partes del Estado español están sometidas a riesgo de desertificación. La sequía que padece actualmente España es la más grave de los últimos veinte años, según ha advertido  el Foro de la Economía del Agua en un evento celebrado en Madrid.

 

 

 

    A nivel mundial, desde 1900, más de once millones de personas han muerto como consecuencia de la sequía y más de dos mil millones se han visto afectados por ella, más que cualquier otro peligro físico, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

 

 

 

   En la primera sesión del Foro se debatió sobre la gestión de sequías y la adaptación al cambio climático y han participado Gonzalo Delacámara, director académico del Foro de la Economía del Agua y el economista medioambiental Michael Hanemann , profesor de la Universidad Estatal de Arizona y colaborador de la Universidad de Berkely.

 


 

   En declaraciones a Público, Delacámara pronosticó que “dos terceras partes de nuestro territorio nacional están sometidas a riesgo de desertificación. Cuando la desertificación llegue, será irreversible”. Es muy importante, remarca, reflexionar también sobre el hecho de que aunque llueva en algún momento y los embalses vuelvan a llenarse, el problema no se habrá resuelto. “Solo habrá resuelto la fase aguda de un problema crónico. El problema crónico es la escasez estructural, es la necesidad de garantizar seguridad hídrica”, concluye.

 

 

 

     Por lo que respecta a los numerosos incendios que se están dando en el territorio español, los últimos en las comunidades gallega y asturiana, Delacámara ha explicado que se produce un círculo vicioso, puesto que “como resultado de la sequía y de los problemas en la gestión del agua hay un descenso en la humedad de los suelos que facilita la expansión de los incendios forestales”. Y también a la inversa, ya que los incendios forestales dañan la cubierta vegetal y esto limita la capacidad de los suelos para retener el agua.

 

 

 

    El profesor Hanemann  centró su exposición en el Estado de California (EEUU), que tiene ciertas similitudes con el caso español y ha sufrido recientes sequías e incendios. De hecho, numerosas voces expertas llegaron a calificar su última sequía (que duró cinco años) como la más grave del último siglo. Y se llegó a temer por el futuro de parte de la economía de la que es la primera potencia agrícola del Norte América.

 

 

 

    Ambos destacaron la importancia de la gestión del agua, ya que es el medio principal a través del cual sentiremos los efectos del cambio climático. “La disponibilidad de agua es cada vez menos predecible en muchos lugares, y el aumento de la incidencia de inundaciones amenaza con destruir los puntos de agua y las instalaciones de saneamiento y contaminar las fuentes de agua”, según un informe de Naciones Unidas.

 

 

 

    Delacámara explicó que quienes se dedican a la gestión de los recursos están fallando mucho en construir un relato que sea suficientemente atractivopara que el ciudadano entienda la importancia de la gestión del agua y las sequías. “Cuando hablamos de cambio climático la gente lo percibe como algo importante pero cuando en la práctica tienen que tomar decisiones permanentemente cae en su lista de prioridades”.

 

 

 

   El director académico del Foro ha explicado que uno de los factores que han contribuido a la sequía en España es “tener un buen incentivo para tomar malas decisiones”, es decir, que nuestro país ha aprovechado el hecho de tener tantas horas de sol y tiempos suaves que no se corresponden habitualmente con ciertas épocas del año, para explotar el sector turístico. Se vende la imagen del “buen tiempo” sin prácticamente hacer la reflexión de a qué se debe este clima.

 

 

 

     Por último, tanto Hanemman como Delacámara alertan del peligro de la innación. “¿Qué pasa si no hacemos nada? Lo que pasa es que cada vez las sequías van a ser más frecuentes, más intensas y van a tener mayor impacto y nuestra capacidad para defendernos de esas sequías va a ser más bajo”, reflexionan.

 

 

De Público

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