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Martes, 17 de octubre de 2017
"Alba Rico y la formación morada contribuyen a mantener el sometimiento ideológico de las clases dominadas"

ALBA RICO, EL FILÓSOFO DE PODEMOS QUE DEFIENDE LA DESMEMORIA HISTÓRICA

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  Por FERNANDO ILURDAÍN BELISARIO / CANARIAS-SEMANAL.ORG-

 

 

   Recientemente, el pasado 19 de septiembre, y poco antes de la consulta catalana del 1-O, ilegalizada y reprimida por el Estado español, un conocido ideólogo de Podemos, el filósofo ex marxista y apologeta de las “primaveras árabes” de Libia y Siria, Santiago Alba Rico, publicaba en rebelion.org un curioso artículo. El texto se titulaba: El 1-O: rememorizar España.

 

 

 

  Transcribimos algunos párrafos:

 

 

      “En España, Franco necesitó cuarenta años para “liberar” a los españoles de la memoria de la libertad; y la Transición otros cuarenta de “hedonismo de masas” y consumo capitalista sin raíces para que olvidáramos también este olvido. El resultado fue inesperado y se llamó 15-M, un amnésico movimiento por la democracia que se desentendía de la justicia histórica. (…) Digamos que la saludable vacuna quincemayista es inseparable de esta trágica amnesia inducida.  Mientras Europa volvía a los años treinta del siglo pasado muy deprisa, oscuramente memoriosa, los españoles no tenían ya historia a la que volver, y ello para lo malo y para lo bueno. El proyecto podemita de nueva hegemonía y de “construcción de un pueblo” sólo fue posible gracias a este previo despojamiento, tan injusto como inesperadamente fecundo.

 

 

 

 

 

     Un razonamiento sin duda lúcido en muchos aspectos, desemboca, por sendas algo tortuosas, en el rechazo de las tradiciones de combatividad popular y de la izquierda en el Estado español. En la fecunda desmemoria. En la apología de esa repentina y sospechosa amnesia despolitizadora del 15-M y Podemos. Y aún incide más en ello el pensador pablista:

 

 

 

 

 

     “Fue esta “falta de memoria” la que convirtió a España, por primera vez en quinientos años, en una “diferencia” positiva respecto de Europa y casi en un referente mundial: un país comparativamente más tolerante, más pacífico, sexualmente más integrador, menos racista.”

 

 

 

 

      Pero el asunto es más sencillo de lo que Alba Rico pueda creer. El consumismo en una sociedad sin memoria, en una amnesia colectiva impuesta en la Transición entre el pacto elitista-partidista y el chantaje militar, ha hecho al pueblo español tolerante a absolutamente todo. No sólo puede ser menos racista (aun cuando pueda discutirse esta afirmación en un país que ejerce de policía de fronteras de Europa respecto a África). No sólo es más tolerante a la homosexualidad (que por otra parte, granjea saneados dividendos turísticos). También es más tolerante que el resto de Europa a: salarios mínimos entre los más bajos de la UE; la mayor tasa de temporalidad laboral después de Rumanía; la mayor tasa de desempleo estructural después de Grecia; el recorte de libertades políticas y la sobreabundancia de abusos policiales denunciada todos los años en el Libro Blanco de Amnistía Internacional (con muchas más páginas que Cuba o Venezuela, por cierto); la mayor tasa de policías por habitante después de Chipre, y un desbordado presupuesto militar, mientras el dinero destinado a la investigación científica, la sanidad y enseñanza pública, o las instituciones culturales, es dolorosamente insuficiente.

 

 

 

 

"Si el bloque social dominante tiene

 

memoria, y las clases dominadas no, ello

 

contribuye a perpetuar la dominación de 

 

clase".

 

 

 

 

      

          A ello hay que agregar: las elevadísimas tasas de corrupción política, la desindustrialización y desnacionalización de capitales, la dependencia de gigantes económicos como EEUU y China, la absoluta colonización cultural anglosajona… Etcétera, etcétera.

 

 

 

 

       Esta enumeración rabelesiana –y todavía harto incompleta- dice ya de por sí bastante sobre la ilimitada tolerancia del pueblo español, cuya pasividad y apatía son también pasmo de las naciones. Porque un pueblo amnésico no tiene identidad, y por lo tanto carece también de dignidad, se le puede hacer todo. Un pueblo sin memoria, sin identidad, sin dignidad, es un pueblo sometido y prostituido. País de turismo, burdel de Europa, factoría de emigrantes que nutren a Gran Bretaña, Alemania u Holanda de trabajadores precarios, sumisos y baratos. Y, por supuesto, punto importante de la desmemoria reivindicada por el filósofo podemita: país donde la extrema derecha neoliberal y ultracorrupta que vende y saquea el país, reprime duramente la protesta social y a las nacionalidades… gana las elecciones cada cuatro años. Y, entre ella y su mellizo (y predecesor) ex socialdemócrata, el también corrupto PSOE, consiguen mayoría absoluta y respaldo parlamentario para prorrogar la situación de infamia en que (sobre) vivimos. Ex izquierdistas de ayer, hijos y nietos de represaliados, asesinados o exiliados del franquismo, apuntalan con su inacción o complacencia amnésica y con su voto desmemoriado (y prevaricador, afortunada expresión que tomo prestada del propio Alba Rico) el continuismo neofranquista, corrupto y represor, del Estado monárquico español.

 

 

 

 

       He aquí un más que notorio cabo suelto en la trayectoria de la elucidación podemita del filósofo. En efecto: España no tiene por qué “volver a los años treinta” como los países de Europa (en el Este sometido, en el Norte rico y dominador) en que avanza o triunfa la extrema derecha. Y nuestro malhadado país no tiene por qué volver a tan aciaga época, sencillamente porque, en numerosas facetas de la sociedad y el Estado, apenas hemos abandonado el año 39. Pero no hay que preocuparse por tal extraño olvido, en tiempos en que el propio Partido gobernante celebra y enaltece el régimen genocida del perjuro Francisco Franco.

 

 

 

      La sagacidad del filósofo también ha previsto ese detalle: “La población española perdió “la memoria de la libertad” pero también, en la misma andanada, la del patriotismo esencialista con todos sus valores imperiales nacional-católicos y parafascistas. Salvo la franja más senil de la derecha española, nadie en nuestro país siente nostalgia de la dictadura o considera amenazadoramente “rojos” a los que, como hizo el 15-M, tratan de democratizar, y no de españolizar, España.

 

 

 

 

     Sin embargo, un país desmemoriado es un país que no existe, ¿cómo va a poder entonces “democratizarse”? Alba Rico insiste en la conservación de la memoria negra del fascismo por la derecha gobernante, y en la amnesia de la izquierda.

 

 

 

 

          “España es el único país del mundo en el que los descendientes de los perdedores de la Guerra Civil han perdonado a los vencedores y han olvidado sus agravios mientras que los descendientes de los vencedores no acaban de perdonar a los perdedores ni dejan de verlos como “enemigos”.

 

 

 

 

 

     Señor Alba Rico: eso se llama sometimiento ideológico. Si el bloque social dominante tiene memoria, y las clases dominadas no, ello contribuye a perpetuar la dominación de clase. El régimen franquista quiso reescribir una Historia de España hecha de mixtificaciones y mentiras: la Historia mitológica de una España una, sin nacionalidades, sin lucha popular, sin disensiones políticas y religiosas, sin Catalunya y sin Euskadi, sin Islam y sin judíos, sin heterodoxos ni libreprensadores.

 

 

 

 

    Ahora tal herramienta no es necesaria, porque la Historia de la clase dominadora, y vencedora, se escribe, día a día, sobre el vacío de la desmemoria de los dominados. Desmemoria que la formación morada, su filósofo de las “primaveras árabes”, y su coronel de la OTAN, contribuyen hoy a perpetuar. 

 

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1 Comentario
Fecha: Martes, 17 de octubre de 2017 a las 17:12
angel
Video you tube enero 2017 Anna Gabriel, dirigente importante de la CUP se confiesa a P. Iglesias: su referente intelectual es Santiago Alba Rico. De pasada, solo de pasada, también Fidel Castro (?). Así nos va en Catalunya con los socialverbalistas, pactistas y sin programa político ni social

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