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Viernes, 15 de septiembre de 2017
"Los protegía de las palizas y las violaciones de los curas y falangistas"

UNA MONJA HUMANITARIA EN "LA CASA DEL NIÑO"

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Sor Amparo - escribe Francisco González Tejera - era la única que tenía algo de humanidad en la Casa del Niño de Las Palmas, la monja de unos 55 años los protegía de las palizas y las borracheras de los curas y falangistas, que venían de noche a escoger a los chiquillos que iban a violar (...).

   Por FRANCISCO GONZÁLEZ TEJERA / CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

   Sor Amparo era la única que tenía algo de humanidad en la Casa del Niño de Las [Img #50761]Palmas, la monja de unos 55 años los protegía de las palizas y las borracheras de los curas y falangistas, que venían de noche a escoger a los chiquillos que iban a violar. Estaba mal vista por el clero canario y le habían puesto la etiqueta de “comunista”, simplemente por no permitir los abusos sexuales, las palizas y la venta de los chiquillos huérfanos de personas asesinadas en la isla por los fascistas.

 

 

 

   Aquel infierno de adoctrinamiento en las ideas del Movimiento Nacional solo tenía aquellos oasis de esperanza y ternura. Los niños la veían y se le abrazaban, buscaban su protección ante el maltrato, la tortura física y psicológica, las brutales palizas con varas de acebuche o la pinga de buey de Don José Martel el sádico cura del barrio de San José, muy amigo de gran parte de la oligarquía insular, responsable del genocidio canario, planificado meses antes del golpe por Falange y la Iglesia, llevando a cabo miles de crímenes y desapariciones de republicanos y anarquistas de cada rincón del Archipiélago.

 

 

 

   Los coches de lujo llegaban los fines de semana y la madre superiora, junto al viejo cura de pistola al cinto, tenía a los niños más guapos preparados, normalmente las familias pudientes adoptantes exigían que fueran rubios con los ojos azules o verdes a ser posible, aunque si eran recién nacidos hijos de alguna republicana asesinada y desaparecida no le hacían ascos.

 

 

 

   Se movía mucho dinero. La monja jefa y el sacerdote que siempre tenía un inmenso tufo a alcohol por el abundante ron de caña que tomaba se repartían las ganancias. Se les veía contando el dinero en el patio o en la oficina del siniestro recinto convertido en campo de concentración infantil.

 

 

 

   Venían parejas de toda Canarias, sobre todo de Gran Canaria y Tenerife, pero también de la península, que llegaban en barco desde Cádiz y los llevaban a la residencia del Paseo de San José en taxi o en un coche oficial negro puesto por el Gobierno Militar. Normalmente eran personajes vinculados al régimen, jefes falangistas, mandos de la guardia civil y el ejército, todos con las manos manchadas de sangre de miles de crímenes de estado antes y después de la guerra civil.

 

 

 

  Los chiquillos lloraban cuando los colocaban en la fila expositora. Sabían que se los llevarían, separaban hermanos de hermanos, primos de primos, en aquella especie de mercado de esclavos infantiles que organizaba la Iglesia Católica y el régimen franquista.

 

 

 

Franco con el clero fascista

 

 

   Aquellos señores recorrían la fila y no decían nada. Solo tocaban el hombro de los niños que iban eligiendo. Hacían una primera selección y los pasaban a una habitación más pequeña donde ya tomaban la decisión. Todo eran llantos terribles, sobre todo de los hermanos que sabían que jamás volverían a ver a lo que en aquellos momentos era lo que más querían en el mundo.

 

 

 

   Sor Amparo andaba siempre angustiada esos domingos de venta de niños. Trataba de consolar, tomaba en sus brazos a los más chiquititos, los abrazaba, no aguantaba tremenda injusticia de una Iglesia a la que pertenecía desde que tomo los votos antes del golpe de Estado en aquel convento de clausura de Toledo.

 

 

 

   Una noche de julio de 1939 apareció muerta en su cama. Nadie supo de que había fallecido. No estaba enferma aparentemente, solo que esa noche hubo fiesta de curas y falangistas con un grupo de niños, los más mayores de los que abusaban de forma periódica. Ella se presentó y los insultó, les dijo que estaban humillando la palabra de Dios, que eran bestias inmundas.

 

 

 

   Al día siguiente Amparo ya no estaba. Se llevaron rápido su cadáver. Nadie supo donde la enterraron. Se cree que en el cementerio de Vegueta. No avisaron a sus familiares en el Bierzo, que se enteraron años más tarde de la muerte de aquella buena mujer.

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3 Comentarios
Fecha: Jueves, 21 de septiembre de 2017 a las 22:59
El esperanzado
La iglesia cristiano- católica siempre ha relegado a un segundo plano a la mujer. Esto es así desde que su fundador, un arcaico carpintero misógino, lo impusiera a sus seguidores. Sin embargo él pasó la mayor parte de su vida bajo las faldas de su madre. Hasta que se metió con los sumos sacerdotes que eran más misóginos que él y le costó la vida. Muerto este misógino, los seguidores entre dificultades de catacumbas, lograron seguir propagando su iglesia misógina, criminal, genocida, homosexual, pederasta y capitalista fascista, hasta nuestros días. ¿ Es usted cristiano?.
Fecha: Viernes, 15 de septiembre de 2017 a las 21:05
Alejandro El No-Magno
Uf...Uf...Uf...Tres veces uf...
Que dolor
Que rabia
Que frustración

Que gran Némesis nos hace falta,
que Diosa de la Retribución
nos hace falta en España
para que un día, un día,
se reparen estos crímenes de lesa humanidad
que chorrenado vientres, almas y espaldas
deambulan por todos nosotros como fantasmas...

Y pensar que el Líder, el Jefe,
de todas estas MOSNTRUOSAS ABERRACIONES
murió con la bendición papal en su sacra cama
y aún sigue en su piramide de Cuelgamuros
como intocable tabú que el tiempo no desbanca

Y pensar que el partido político que gobierna
fue creado por los ministros de éste monstruo
que aún sigue, a través de él, mandando en España

Y pensar que el rey y jefe de estado actual de España es el Sucesor borbón que el mismo monstruo eligió para que todo atado se quedara.

Yo, la verdad, que en la librería Southworth Spanish Civil War Collection de San Diego investigué el 'tema'...sigo sin salir de mi asombro al pensar que el Jefe de Estado del país sigue siendo el Sucesor de Franco...!!!!!!!!!!!!
Fecha: Viernes, 15 de septiembre de 2017 a las 11:12
AMEAUXET
Mi pregunta es:

¿no queda vivo ninguno de esos niños, hombres hoy, para denunciar CONJUNTAMENTE y públicamente esas fechorías?

Esto es un caso flagrante delictivo (entre otros muchos) de las consecuencias de la rebelión fascistas del 36 y se debe presentar en el parlamento y EXIGIR al gobierno su condena y rechazo

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