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Por Juan Antonio Sánchez
Domingo, 30 de julio de 2017

Los Ayuntamientos, esa nueva clase adinerada

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A pesar del largo y tendido aumento de prospecciones dinerarias realizadas por los consistorios -escribe JUAN ANTONIO SÁNCHEZ - mediante las cuales han obtenido unos réditos más que lucrativos a sus arcones, los servicios sociales de estos carecen de agilidad en la protección de las personas con signos evidentes de precariedad (...).

 

     A pesar del largo y tendido aumento de prospecciones dinerarias realizadas por los consistorios, mediante las cuales han obtenido unos réditos más que lucrativos a sus arcones, los servicios sociales de estos carecen de agilidad en la protección de las personas con signos evidentes de precariedad que ven anegadas sus mejillas ante la desidia de unos papeles archivados en cualquier lugar de un despacho solitario. Los ceros se suman a la derecha, incrementándose a ritmos de prosperidad inaudita que apenas era visible desde 2007 en las cuentas corrientes abiertas por los Ayuntamientos en las entidades colaboradoras sí, pero además acreedoras desde hace tiempo; el IBI de las viviendas, en un corto espacio de tiempo ha tenido un recorrido lustroso para los números contabilizados en las administraciones locales, porque nadie deja de pagar la contribución, el riesgo a ser víctimas de un embargo en cuestión de días nos hace buscar debajo de las alcantarillas hasta el último céntimo servible que contabilice su pago. Los vehículos hacen equilibrios para sostenerse en un mantenimiento más o menos asequible, la gasolina baja o fluctúa, según venga el viento de uno u otro lado del globo de las petroleras, pero lo que no baja es el ICV, otra cantidad contable de agradecida aportación al consistorio que no duda en guardar con celo, sin invertir ni una pequeña parte en arreglar los badenes, no escatimar en las ya famosas rotondas repartidas en toda nuestra geografía que anula semáforos caros y poco valorados. No se salvan los vados, aunque estos al fin y al cabo la mayoría son de gente agraciada en dinero o de comunidades vecinales obligadas al soterramiento de una plaza por vivienda, indudablemente con la repercusión del IBI por tal propiedad y de la susodicha tasa oficial sin la que la edificación sería inviable claro.

 

 

      Sí, los ayuntamientos se han vuelto de la clase adinerada, de la nobleza decorada que no conoce ya de números rojos, son líderes en recaudación como también en la presunción de no gastar nada más que lo necesario. Para  ello todo fue fácil, despedir a quienes no eran funcionarios a la primera de cambio, extirpar de raíz los contratos con las empresas que les valían para hacer un determinado trabajo y resarcirse de los sueldos indignos que algunos decían tenían a pesar de los años de sacrificio y tesón gastados tras los mostradores de la Casa Consistorial.

 

 

     No digo yo que malgasten como antes, cuando el afán por buscar el fondo de la valija era un imposible, el chorreo de la burbuja inmobiliaria lo pedía y nosotros lo gastábamos sin interponer reparo alguno; pero ahora, sin embargo, cuando los gobiernos municipales gozan de una caja saludable, temen o interpretan el miedo por no gastar más allá de lo estrictamente esencial por sí vienen de nuevo mal dadas, sin darse cuenta de que la precariedad en los recursos de muchos ciudadanos de esas localidades corre peligro de caer en la exclusión, marginado en una esquina o debajo de cualquier puente donde ya no queda nada, ni un céntimo, el último lo encontró otro indigente que apretando el puño con fuerza se lo llevó para pagar el IBI y poder dormir algo en una vivienda que dejó vacía y que a punto estuvo de ser embargada. jasc

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1 Comentario
Fecha: Sábado, 5 de agosto de 2017 a las 08:57
Manu Aranburu Agirre
Muy bien el articulo, pero se olvidan de las multas y como con las ultimas modificaciones dan via libre a la recaudacion, negando derechos como la presuncion d e inocencia, la instalacion de radares moviles, "de aqui te pillo aqui te mato", los recursos contra las multas no valen para nada, el Ayto la mayoria contestan con la misma respuesta " no aporta datos relevantes para el expediente".El maltrato verbal por parte de los agentes con los ciudadanos, en fin no me alargo más

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