Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Jueves, 15 de junio de 2017
La derecha ha aprendido a desarrollar nuevas estrategias para acaban con quienes atenten contra sus intereses

CÓMO DERROCAR A UN PRESIDENTE: ALGUNAS TÁCTICAS Y ESTRATEGIAS DE LAS CLASES HEGÉMONICAS VENEZOLANAS

Guardar en Mis Noticias.

Este trabajo periodístico describe las fases que se han puesto en marcha para acabar con la presidencia del presidente venezolano Nicolás Maduro, . Dicho de otro modo, se pone al descubierto la estrategia que en Venezuela están siguiendo las clases dominantes para acabar con el proceso político que a trancas y barrancas, se ha producido en ese pais en el curso de los últimos cinco lustros.

  ADAY QUESADA / CORRESPONSAL EN MADRID DE CANARIAS SEMANAL

 

 

 

     A principios de esta semana se publicó un interesante artículo sobre el desarrollo de los acontecimientos violentos que se están produciendo en Venezuela, así como la significación que tienen esos mismos hechos   en el marco político venezolano. En realidad lo que se describe en el artículo son las fases que se han puesto en marcha para acabar con la presidencia de Nicolás Maduro, y con ella del mismo proceso político bolivariano. O dicho de otro modo, la estrategia que en Venezuela están siguiendo las clases dominantes para acabar con el proceso político  que, a trancas y barrancas, se ha dado en ese país en el curso de los últimos cinco lustros.


 

    

 

       Tales tácticas no son, desde luego, nada novedosas. Con las variaciones que correspondan a cada lugar, se han desarrollado en diferentes lugares de América Latina y de otras latitudes del planeta. La derecha ha aprendido a desarrollar  nuevas estrategias  para acabar con aquellos gobiernos que no respondan fielmente a sus designios e intereses. No parece haber ocurrido lo mismo , sin embargo, con los movimientos reformistas y populares, que repetidamente en los últimos años se han mostrado incapaces de movilizar a sus pueblos para oponer resistencia  a las embestidas violentas de las clases hegemónicas.

   
 

 

 

        Según el comentarista político venezolano Marco Teruggi , Venezuela se encuentra ante los primeros movimientos de la tercera fase de la violencia . De acuerdo con su opinión, la primera tuvo lugar a principios del pasado mes de abril. Hasta entonces toda la agitación callejera se desarrolló en el cuadro clásico de las llamadas "guarimbas", algo similar a lo que había sucedido en el año 2014.

 

 

        Pero desde el 20 de abril  hasta la semana pasada, los grupos violentos inauguraron una segunda fase. El punto de quiebre fue el ataque en El Valle, que marcó la primera incursión violenta en las barriadas, encabezadas por grupos armados. En los días posteriores se iniciaron "los controles temporales" de territorios, que tenían una duración de entre un día y una semana. A ello lo acompañaron los asaltos a cuarteles del ejército y a comisarías. Por ejemplo, en el Estado de Barinas fueron atacadas ocho comisarías en un solo día.


 

 

      Estamos ante los primeros movimientos de la tercera fase de violencia. La primera tuvo lugar desde inicios de abril al 20 de ese mes. Hasta esa fecha se trataba del cuadro clásico de guarimbas, similares al 2014: concentradas en el este de Caracas, con una poderosa arquitectura mediática, y un abanico de metodologías ya trágicamente conocido: bombas molotov, guayas, piedras, barricadas, armas cortas ocasionales. Esa misma táctica se desplegó en algunos puntos emblemáticos como Valencia, Barinas, Socopó, La Grita, San Antonio de los Altos, Los Teques, San Cristóbal...


 

 

      Durante esas semanas se desplegó el terror, con el movimiento de grupos de un punto a otro. En realidad se trataba de una fase de prueba de las fuerzas propias, y también de comprobar de la capacidad de respuesta del gobierno, de las fuerzas de seguridad y del movimiento chavista.

 

 

 

 

      De todas esas experiencias los grupos terroristas obtuvieron balances, conclusiones y, también, lecciones.

 

 

 

       Esta semana ha comenzado la tercera fase. Su característica viene determinada por el desplazamiento del "frente de guerra" hacia el oeste de Caracas, para acercarse y tratar de rodear el palacio de Miraflores. El punto clave ha sido el área urbana de La Candelaria, a apenas 10 manzanas del palacio presidencial.


 

 

      Ésos movimientos tácticos tienen un doble propósito. Uno es simbólico, es decir, intentar mostrar claramente la cercanía del  objetivo final. Se trata de lograr un "efecto desmoralizador", luego del desgaste sufrido por la agitacion derechista durante las últimas semanas, así como de las  dificultades para lograr  movilizaciones masivas .

 
 

 

 

       El pasado sábado , durante la tarde noche, se produjo la tercera jornada consecutiva de la avanzadilla: guarimbas en varios puntos entre la Plaza de La Candelaria y la Avenida Universidad, sobre un largo de unas tres cuadras. En cada foco operó un grupo de unas diez o más personas encapuchadas, con objetos/basura prendidos fuego, armas, un esquema para resistir, y con apoyo de una parte de los vecinos como base movilizada en la calle -espectadores- y a veces como partícipes directos sumándose a las barricadas y al ataque directo desde los edificios.

 

 

 

 

       En esta tercera fase  de violencia, los grupos terroristas  se han planteado y ejecutado  el control de la  información.   El acceso a las movilizaciones de la derecha ha quedado prohibido para aquellos periodistas que no respondan a su estrategia. Y para que se enteraran de la gravedad que tenía quebrar esa tácita prohibición, han tratado de hacerlo de una manera indirecta:  con linchamientos de quienes sean sospechosos de simpatía con el chavismo,  con el ataque con armas de fuego a periodistas el pasado lunes en la madrugada, donde resultó herida una reportera de Telesur. Quienes traten de cubrir las actividades de la derecha y no sean afines a su política han quedado advertidos: corren el riesgo de muerte.


 

 

 

 

        Este cerco no solamente les permite manejar la totalidad de la matriz para las redes sociales y los medios internacionales, sino también construir escenarios político- mediáticos, como lo fue el de la muerte de Neomar Lander. O sea la transformación en mártir de un joven de 17 años que murió por culpa de un mortero mal manipulado. Según la derecha fue asesinado por la Guardia Nacional. Su base social está convencida de que fue así, como cree que cada muerte desde inicios de abril fue obra del gobierno.

 
 

 

 

      La muerte de Neomar cumple, como La Candelaria, un rol también simbólico: inocula más odio, rencor, deseo de asesinar a todo chavista, al gobierno. Con el joven - acompañado de una campaña mediática que pareciera preparada de antemano-  se profundiza la idea de que todo es válido, incluso necesario, para derrocar la “dictadura”.

 

 

 

     No debe sorprender, pues, que en los próximos días se profundice el intento simbólico y militar de acercarse al Palacio de Miraflores, de desplazar los grupos de choque a los barrios populares de Caracas -como ya está pasando- junto con una reedición con más fuerza de las jornadas de violencia en el interior del país. Se trataría de una combinación de todas sus formas de lucha en una misma fase.
 .

 

 

 

       El cuadro es complejo, escribe Marco Teruggi. "Estamos inmersos en una guerra de contornos borrosos, de fronteras que se deshacen. Comprenderla es una necesidad. Viene de frente" .

 

 

 

 

       Teruggi concluye su artículo formulándose algunas preguntas elementales, instando a la movilización popular.

 

 

 

 

      "¿De cuántos hombres y mujeres armados y entrenados disponen para llevar adelante las acciones? ¿Qué capacidad de ataque conjunto tienen? Existe una dimensión clave de lo invisible, del rumor, de la especulación. Es una guerra que trabaja sobre lo psicológico y emotivo. Por eso la presencia de chavistas autoconvocados en la noche del sábado puede ser una buena señal: es la respuesta activa ante el intento de despliegue en el oeste caraqueño de sus grupos de choque. La derecha por su parte, aun con todo el arsenal comunicacional, no ha logrado el objetivo clave de sumar a los sectores populares a sus llamados políticos - ha conseguido, sí, su participación en algunas jornadas de saqueos, como en Barinas".


 

 

 

        Y una nota marginal, pero que no deja de ser llamativa. ¿Es ese el sentido y la significación que que tuvo la "conferencia" en el Gabinete literario de la isla de Gran Canaria impartida por Alberto Franceschi , y cuyo llamamiento a la violencia y al asesinato continúa quedando impune, sin que la Fiscalía canaria  haya abierto una investigación al respecto?

 

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Canarias-semanal.org • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress