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Lunes, 13 de marzo de 2017
Una carrera hacia la catástrofe

EL NEGACIONISMO CLIMÁTICO: POLÍTICA DE ESTADO DE LA CASA BLANCA

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Aunque la comunidad científica internacional no alberga dudas acerca del cambio climático, en el ámbito político de los países industrializados no existe la misma conciencia sobre tan peligrosa amenaza para la especie humana (...).

  Por JOSÉ MELQUIADES/CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

 

   Aunque la comunidad científica internacional  no alberga dudas acerca del cambio climático, en el ámbito político de los países industrializados no existe la misma conciencia sobre  tan peligrosa amenaza para la especie humana.

 

 

 

   De hecho, el “negacionismo climático” crece en Europa, Australia y, de modo especialmente preocupante, en Estados Unidos.  

 

 

 

  Un ejemplo reciente de estos posicionamientos políticos   “inmunes a la evidencia” científica, lo ofreció el jueves pasado el  recientemente elegido director de la Agencia de Protección Ambiental, Scott Pruitt,  quien expresó “que las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera no contribuyen de forma importante al calentamiento global”.

 

 

 

  Según información de la web Democracy Now, ante la pregunta del presentador de la cadena CNBC Joe Kernen sobre consideraba demostrado que el CO2 es uno de los principales causantes de este fenómeno, Pruitt respondió de forma tajante:

 

 

 

    “No, no. Creo que medir con precisión el efecto de la actividad de los seres humanos sobre el clima es algo muy difícil, y hay un gran desacuerdo sobre el grado de impacto que pueda tener. Así que no, no estoy de acuerdo con que sea la causa principal del calentamiento global del que somos testigo”.

 

 

 

   El “alegato” de Scott Pruitt pertenece al arsenal de “argumentos” que los negacionistas emplean para defender sus posiciones. Aseguran que los cálculos realizados por los científicos que acreditan el cambio climático no son exactos”.

 

 

 

  Y es cierto, no son exactos, pero ello no significa que los datos que ofrecen estén equivocados. En términos cuantitativos más bien se quedan cortos.

 

 

 

   Según explica el  profesor de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia Steven Sherwood, “los científicos son los primeros en admitir que sus cálculos no son perfectos, pero también se ha podido constatar que los errores que los errores en los modelos utilizados para predecir el calentamiento global se producen más bien por defecto y no por exceso”.  

 

 

 

  El cambio climático, en definitiva, no es una creencia, un engaño, una conspiración o “un  invento de los chinos”, como afirmara Donald Trump durante la campaña electoral que lo llevó a la Casa Blanca.

 

 

   La realidad física del fenómeno choca frontalmente con discursos totalmente incompatibles con la evidencia que los científicos han observado en el calentamiento de los océanos, la superficie terrestre y la atmósfera inferior, en el aumento del nivel del mar, los patrones de precipitación alterados, el retroceso del hielo marino en el Ártico, la acidificación del océano y muchos otros aspectos del sistema climático.

 

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