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Cristóbal García Vera
Miércoles, 1 de marzo de 2017
Contrarréplica final a Don Rafael Rodríguez Marrero

La socialdemocracia ha muerto: ¡Viva la socialdemocracia!

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Pese a abordarla con una evidente demora, motivada por una acumulación de tareas que en las últimas fechas habían ocupado todo nuestro tiempo, creemos necesario -escribe nuestro colaborador Cristóbal García Vera - ofrecer una respuesta a la contrarréplica del Sr. Rafael Rodríguez Marrero a nuestro artículo “De Suresnes a Vistalegre: ¿condenados a repetir la historia como farsa?” (..).

 

   Por CRISTÓBAL GARCÍA VERA / CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

 

 

   Pese a abordarla con  evidente demora, motivada por una acumulación de tareas que en las [Img #48280]últimas fechas habían ocupado todo nuestro tiempo, creemos necesario ofrecer una respuesta a la contrarréplica del Sr. Rafael Rodríguez Marrero a nuestro artículo “De Suresnes a Vistalegre: ¿condenados a repetir la historia como farsa?”. El texto en el que tratábamos de propiciar una discusión abierta en torno a las implicaciones políticas y morales de autodefinirse   como antimilitarista y anticapitalista - tal y cómo hace el Sr. Rodríguez Marrero- al tiempo que se participa en una coalición electoral comprometida con la permanencia del Estado español en la OTAN.

 

 

   Esta será, en cualquier caso, una respuesta muy breve. Y ello porque, aunque el tema en cuestión ameritaría un tratamiento exhaustivo,  el propio Sr. Rodríguez se ha esforzado en eludir un verdadero debate, que habría requerido por su parte un intento por rebatir nuestros planteamientos, tratando de mostrar, con argumentos y datos contrastables, en qué puntos concretos éstos podrían ser inconsistentes o errados.

 

 

   Lo cierto es que, en  lo que  pretendía ser su "contrarréplica" a nuestro artículo,  el Sr. Rafael Rodríguez fue dejando oportunamente en el "olvido" cada uno de los elementos esenciales de la discusión -el compromiso de Podemos con la OTAN, el programa socialdemócrata de Unidos-Podemos, etc.-, así como nuestra refutación de sus afirmaciones, para regalarnos una serie de divagaciones desordenadas sobre la segunda mitad del siglo XX que cualquiera podría interpretar como una mera cortina de humo. 

 

 

   Esta negativa factual a asumir las reglas básicas de una controversia honesta imposibilita, obviamente, cualquier intercambio intelectual fructífero, por lo que invitamos a quienes estén interesados a leer los textos referidos  y a extraer luego sus propias conclusiones. 

 

 

   Nos limitaremos pues, para zanjar el asunto, a puntualizar telegráficamente algunas aseveraciones realizadas por el Sr. Rafael Rodríguez Marrero en su último artículo que no resulta oportuno dejar sin contestación.

 

 

 

 

¿"PATERNALISMO" O POLITIQUERÍA INSTITUCIONAL?

 

 

    Aparentemente incapaz de abordar los aspectos sustantivos planteados en nuestro artículo, el Sr. Rafael Rodríguez echa mano en su contestación de un recurso habitual en lo que sus compañeros de lista electoral califican como "vieja política": tratar de enfrentar las opiniones del contradictor con "las mayorías", identificándose con ellas, para conseguir el reproche hacia un planteamiento que nunca se llega a rebatir.

 

 

   Para ello, el Sr. Rodríguez nos acusa de adoptar "actitudes paternalistas", por afirmar que muchas de las personas que han depositado sus esperanzas en Podemos lo han hecho careciendo del conocimiento necesario para comprender el "alcance criminal" de posicionamientos de este partido, como su defensa de la OTAN o del proyecto imperialista de la  Unión Europea.

 

 

    La realidad, no obstante, es que bajo el capitalismo - que no cuestiona Unidos-Podemos - las mayorías  no son despojadas solamente del fruto de su trabajo, sino también, y como un elemento necesario para la reproducción del sistema, del conocimiento necesario para entender la esencia de la explotación a la que se las somete. Asumir este hecho objetivo constituye un punto de partida necesario para construir, colectivamente, los procesos de transformación social en los que,  paulatinamente, las clases populares pueden llegar a apropiarse de este conocimiento emancipador.  Negar la evidencia, por el contrario, es  la práctica habitual de los políticos institucionales, que repiten cínicamente ante las cámaras de televisión que "el pueblo siempre sabe lo que quiere", mientras trabajan para mantenerlo en su actual estado de postergación.

 

 

    Subirse al carro de esta “amable” politiquería puede servir, ciertamente, para granjearse  simpatías o para sumar votos en un "partido atrapalotodo" como Podemos  pero, cómo defendiera en su día  el comunista italiano Antonio Gramsci, "decir la verdad, es siempre revolucionario".

 

 

 

MEDICINA KEYNESIANA PARA EL "MORIBUNDO" CAPITALISMO

 

 

   En uno de los escasos fragmentos de su texto en los que se digna a "entrar en materia", el  Sr. Rodríguez Marrero expresa un enunciado a la vez erróneo y paradójico: "Coincido con el Sr. Cristóbal – dice - en que, hoy, la socialdemocracia fenece".

 

 

     Esta es una "coincidencia" inexistente,  ya que en ningún lugar hemos realizado nosotros una afirmación semejante. Y es que una cosa es que las políticas identificadas con la socialdemocracia pasaran a la historia en el mismo momento en el que dejaron de ser compatibles con las necesidades de acumulación del capital y otra, muy distinta, que las formaciones con planteamientos socialdemócratas tengan que "fenecer" por ello, necesariamente.

 

 

 

     Para que esta tendencia pretendidamente “reformista” fenezca y, sobre todo y lo más  importante, para que dé paso a alternativas de izquierda transformadora, será necesario que estas últimas lleguen a construirse, en un proceso que debe tener como una de sus patas fundamentales la lucha teórica y práctica contra las nuevas formaciones socialdemócratas: Podemos, Izquierda Unida o  Syriza, entre otras.  De ahí  que la afirmación del Sr. Rafael Rodríguez resulte también paradójica, al ser formulada por alguien que aspiró a ser senador por la coalición Unidos-Podemos y que, aún hoy, manifiesta su intención de seguir colaborando con esttos partidos, que aspiran a ocupar en el Estado español el lugar del PSOE.

 

 

     Abundando en este contrasentido, se plantea inevitablemente otra pregunta: Si el Sr. Rodríguez Marrero cree que el "capitalismo está en fase terminal", y dice ser anticapitalista, ¿cómo se puede explicar su candidatura por una coalición que pretende mantener vivo al decrépito enfermo a base de medicación económica de inspiración keynesiana?

 

 

 

DE LA CONTRADICCIÓN AL DISPARATE

 

 

   Pero si las contradicciones del Sr. Rafael Rodríguez resultan sencillamente indigeribles, llegan al punto del disparate cuando, en un imposible intento por contentar a Dios y al Diablo, acaba por darnos indirectamente la razón para terminar luego, con una pirueta mental surrealista, reproduciendo el sostenella y no enmendalla de los antiguos hidalgos españoles. 

 

 

    "Comparto con Andrés Piqueras - afirma el Sr. Rodríguez - que Podemos y su irrupción "desactivó la movilización social de masas (que hemos tratado de reactivar a través de movimientos como los aglutinados en torno a las Marchas de la Dignidad) y canalizó buena parte de la energía social hacia el proceso electoral derivando lo instituyente hacia lo institucional". Porque, tras un año como el pasado, transversalmente liado en el reino de España por contiendas electorales, el pinchazo del populismo abre la esperanza "para reemprender de nuevo el camino de lo popular, de las luchas desde abajo, de trenzar la sociedad con movimientos.  De construir fuerza social.  De la Política con mayúsculas"

 

 

   Un "camino de lo popular" que el Sr. Rafael Rodríguez, increíblemente, termina defendiendo que se podría construir con los mismos actores políticos que "desactivaron la movilización de las masas":

 

 

   "Por eso – concluye en el colmo de la incoherencia- no podemos quedarnos parados, presos de la abulia o de la crítica sin más.  Debemos seguir buscando puntos de encuentros con aquellas gentes empeñadas en transformar".

 

 

   Ignoramos, ya que jamás hemos leído una  denuncia pública suya al respecto,  si el Sr. Rodríguez Marrero incluye entre “estas gentes” a Julio Rodríguez, miembro del Consejo Estatal de Podemos y corresponsable de los bombardeos de la OTAN sobre Libia. El general con el que el Sr. Rafael Rodríguez Marrero compartió lista electoral cuando aspiró a ser senador por Unidos-Podemos y que, según los documentos publicados por WikiLeaks, Washington consideraba un hombre de "fiar", con “posiciones pro estadounidenses y firmemente partidario de la actuación conjunta”.

 

 

 

    A estas alturas, lo confesamos, ya nada  podría sorprendernos.

 

 

 

 

 

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1 Comentario
Fecha: Miércoles, 1 de marzo de 2017 a las 19:22
sara
Muy bueno. Ya nada puede sorprendernos porque desde el comienzo el proyecto (o falta intencionada del mismo) de Podemos estaba muy claro.
Gracias, Cristobal. Un saludo, Sara.

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