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Por Nicolás Guerra Aguiar
Jueves, 5 de enero de 2017

El claro triunfo del señor Rajoy

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Aunque debemos estimarlos con prudencias, cautelas y reflexiones -escribe NICOLÁS GUERRA AGUIAR - los resultados de la última consulta publicada en medios de comunicación reflejan no solo la estabilización del Partido Popular sino, y sobre todo, la tendencia a la subida (...).

   Aunque debemos estimarlos con prudencias, cautelas y reflexiones, los resultados de la última [Img #47521]consulta publicada en medios de comunicación (tres días atrás) reflejan no solo la estabilización del Partido Popular sino, y sobre todo, la tendencia a la subida. Así, pasaría del 33% de los votos (junio 2016) al 34,8 % según la encuesta de El Mundo – Sigma Dos. Es decir, aumentaría considerablemente su número de electores.

 

 

  Hasta aquí, los fríos números (o apasionantes, depende) de un trabajo de campo realizado –ni la menor duda- con seriedad y profesionalidad. Pero ocurre que según planteamientos, tácticas, edades de los entrevistados, condición social y laboral o ubicación física de los mismos, aquellos pueden no ser tan contundentes.

 

 

   Así, por ejemplo, frente a la sempiterna victoria del PP en el muy selecto madrileño barrio de Salamanca, acaso obtendríamos resultados absolutamente opuestos en distritos populares como los de Vallecas o El Pozo del Tío Raimundo, recuperado este a partir de 1955 por sacerdotes – obreros jesuitas con el Padre Llanos a la cabeza, rigor cristiano frente al insultante derroche del exarzobispo Rouco Varela, para cuya nueva residencia cercana al Palacio Real (ático de 360 metros cuadrados, 1 250 000 euros) la Iglesia invirtió 500 000 en reformas. Morada, por cierto, y acaso por su proximidad al cielo, exenta del Impuesto sobre Bienes Inmuebles.

 

 

   (Bien. Vale lo del barrio de Salamanca. O el del mismo nombre y cualificación económica en Santa Cruz de Tenerife. Incluso, Ciudad Jardín, Tafira, ambos en Las Palmas. Pero, ¿hay en esta ciudad tantos barrios en los cuales se pagan miles de euros por metro cuadrado si valoramos la victoria del PP en las elecciones de 2016, donde obtuvo casi el 34% de los votos?)

 

 

   En segundo lugar, y sin hacer trampas, una encuesta puede programarse con la finalidad de obtener prefijadas conclusiones. O también se estructura de tal manera que sus resultados coincidan con los intereses económicos o ideológicos de quien paga, en este caso el periódico El Mundo de cuya seriedad, por supuesto, no tengo la menor duda. Pero, a fin de cuentas, es una empresa. Y la finalidad de toda empresa en nuestro contexto liberal es una: la legítima obtención de beneficios. Por tanto, sin necesidad de falsear datos o conclusiones, sospecho que puede haber mil una vías al alcance del estudio para llegar a interesadas conclusiones. (No obstante, no me parece El Mundo uno de esos periódicos interesados en informaciones absolutamente amañadas.)

 

 

   A pesar de lo anterior, estimo muy sugestivas las conclusiones de la tal encuesta El Mundo – Sigma Dos: no en vano, el señor Rajoy camina sobre seguro y se desenvuelve en la absoluta inmunidad. Por el momento no tiene contrincante político, ni en su partido ni en la oposición. Es más: sabe que la formación de su Gobierno le ha dado seguridad a sectores sociales muy preocupados y emocionalmente desestabilizados por la aparente zozobra del país tras dos elecciones. Desestabilización y desequilibrio astutamente impulsados y magnificados –ahora sí, con seguridad- por la entente cordial establecida entre determinados medios de comunicación y el PP.

 

 

   Su estrategia consistió en sembrar miedo, pánico, terror… ante la reacción negativa de Europa y el tan reiterado –e hipotético- caos económico que se nos venía encima (incluso, posible freno al pago de las pensiones). Todo impactó con fuerza sobre la población: esta empezó a volver a sus manos… y lo sigue haciendo de forma progresiva. Ya lo dice la frase hecha: “El fin justifica los medios”. Y el señor Rajoy, más preocupado por su casi cantada derrota que por el respeto a la pureza del juego, se alió hasta con Satán casi a la manera de Celestina -personaje literario del siglo XV- cuando conjuró a Plutón, señor de la profundidad infernal, con el fin de conseguir a Melibea y así convertir en gozo la revolucionada testosterona de Calixto.

 

 

 

  Si Celestina se confabuló con el administrador de todas las cosas negras del reino de Stigia, el señor Rajoy pactó con emisoras de radio y televisión, cierta prensa escrita… y hasta con el PSOE. Y el presidente de un partido acusado de corruptelas llega a la presidencia del Gobierno gracias a la abstención psocialista. Consecuencia: el señor Fernández, presidente o maximus de la gestora psocialista, es –según la encuesta, según- el tercer político más valorado tras los señores Rivera y Rajoy. Pero, a la vez, su PSOE no solo desciende al tercer puesto en número de votantes: pierde, además, casi tres puntos y medio. Llamativo.

 

 

   Es exactamente el caso contrario de Podemos. Según la encuesta, según, el señor Iglesias (“capitán soberbio de los condenados ángeles”) es el líder peor valorado. Sin embargo su partido sube a la segunda posición y gana en estima ciudadana. El jefe es muy mal considerado; pero bajo su autoridad o guía, Podemos se convierte en la segunda fuerza del país. Extraño.

 

 

   Por tanto, el mismo Partido Popular que amnistía a un estafador inmobiliario de Tenerife -condenado a tres años y seis meses de prisión- empieza a recuperar la confianza, y su ascenso parece imparable. Todo, a pesar de ilícitos beneficios, estados laborales de semiesclavitud, merma de libertades… El PSOE, aliado, baja hasta límites jamás imaginados. Y el malo de la película, Podemos, sube en estimación de voto.

 

 

   Lo cual, claro, invita a inmediatas conclusiones. Una: acaso, parte del electorado sucumbió ante la muy impactante campaña del miedo (PP y PSOE convencieron de que el Gobierno pepero era la única salida e, incluso, la voluntad popular). Dos: la pasión de la princesa mora y la soberbia baronil – feudal psocialista se aliaron para echar abajo al señor Sánchez, aun a sabiendas del negativo impacto. Tres: la encuesta refleja aproximación a la realidad. Cuatro: Podemos es esperanza de futuro. Cinco: el PP triunfó en barrios proletarios. Seis: en el PP no hay manifiestas disensiones, enfrentamientos o rupturas. Mucho menos, por supuesto, contrastes de Ideas.

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