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Viernes, 6 de enero de 2017
Un nuevo año y el mismo pueblo inderrotable, seguro de que el único camino es luchar

Cuba es a partir de ahora más vital

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La muerte de Fidel, este sacudón a lo hondo de la conciencia nacional nos ha unido - afirma nuestro colaborador el periodita cubano Orlando Ruiz Ruiz - como ninguna otra de las tantas andanadas de fuego y sufrimiento, de peligros y pérdidas, que han dado a nuestras vidas una dimensión plena y han contribuido a la forja del más hermoso de los sentimientos, sentirnos orgullosos de ser cubanos (...).

Por ORLANDO RUIZ RUIZ / CANARIA-SEMANL.ORG.-

 

    Como un torbellino de emociones, llanto, lealtad y compromiso ha transcurrido ante mis ojos el último mes del inolvidable 2016. Una noticia terrible sumió a toda la nación a partir del estremecedor 25 de noviembre en la reflexión y el silencio. Fidel Castro había muerto, pero como tantos y tantos de sus seguidores, tomó cuerpo en mí desde los primeros momentos la absoluta convicción de que su presencia estaría ahora más viva que nunca.

 

 

 

     Comienza el 2017 y Cuba no es a partir de este momento crucial una nación menos vital ni hay entre su gente sincera y espontánea frustración ni invalidez para continuar encarando los tantos retos a que aún nos enfrentamos. Todo lo contrario; este sacudón a lo hondo de la conciencia nacional nos ha unido como ninguna otra de las tantas andanadas de fuego y sufrimiento, de peligros y pérdidas, que han dado a nuestras vidas una dimensión plena y han contribuido a la forja del más hermoso de los sentimientos, sentirnos orgullosos de ser cubanos.

 

 

 

     No yerro si aseguro que este estremecimiento de las multitudes, lejos de significar un revés, va a transformarse en una fuerza unificadora, en una solidificación del pensamiento colectivo, capaz de elevar hasta la altura más insospechada las ideas del líder que fue amado y seguido como un padre. Ahora se hará vivir a Fidel en una dimensión mayor de su obra, es como si lo hubiéramos reencontrado y el hubiera de repente reemprendido una Revolución superior al develarse ante nosotros con mayor plenitud el ideario y la sabiduría que fue capaz de forjar.

 

 

 

      Fidel simplemente se ha mutado multiplicándose en el espíritu de quienes lo aman. Él es mucho más que una figura política que pasa y se esfuma o se convierte en piedra de monumento; él es el pensamiento de una época, que con el andar batallador de estos años se ha incorporado en alma y carne al pueblo que lo trasciende.

 

 

 

      Tal como escribí cuando Chávez partió, “los hombres capaces de encarnar un liderazgo reivindicador, como ocurrió un día con José Martí, Simón Bolívar, Augusto César Sandino o Ernesto (Che) Guevara, viven inalterablemente en quienes hemos sido capaces de rescatar su ideario”. Fidel más aún, porque devino paradigma del heroísmo y de los héroes mismos por haber podido transitar toda una época y expandir la doctrina revolucionaria a golpe de genialidad a todos los ámbitos del planeta.

 

 

 

      No faltarán quienes se lancen al ruedo con las fauces abiertas para tratar de tragarse la Patria cubana; pero tendrán que vérselas con un Fidel que ahora encarnado en pensamiento y fuerza telúrica es el pueblo mismo.

 

 

      Las ideas no mueren ni los pueblos tampoco; unos y otros continúan sustentándose en cada hombre y mujer nuevos que hacen  suyo el legado.

 

 

 

     Como el propio Fidel nos enseño, no hay ni habrá para nosotros, los que nos sentimos auténticamente cubanos, otra alternativa que continuar encarando al enemigo y defendiendo esta obra de justicia social y enaltecimiento humano que es la Revolución.

 

 

    Con la expresión Yo soy Fidel, repetida por las multitudes, no nació una nueva consigna; sencillamente se hizo cuerpo en la voluntad de todo un pueblo la comprensión más plena de que nos corresponde hacer valedera esa idea de redención convertida en pensamiento de una época que encano el líder más esclarecido de la contemporaneidad.

 

 

    Hay quienes no comprenden por qué somos y seremos imbatibles; no pueden entenderlo. Para eso hay que ser cubano revolucionario, haberse nutrido de la gloria y la pasión que aprendimos en la forja del compromiso que solo un guía de la altura de Fidel Castro puede alimentar.

 

 

     Ahora están a punto nuestras conciencias. Ese pensamiento que él cimentó brotará en la sementera del pueblo con más fuerza aún. No es intentar sustituirlo, Raúl lo dejo bien claro, Fidel es uno solo, pero precisamente por esa verdad, por ser como ha sido, su fuerza germinadora es tal que tiene raíces en cada hombre y mujer de bien. Su sabia nutricia está en nuestras venas, no es una mera expresión; pese a que muchos le incomode: somos y seguiremos siendo Fidel.

 

 

 

 

[Img #47535]   (*) Orlando Ruiz Ruiz periodista, escritor y colaborador de Canarias Semanal.org. Ejerció su labor como  jefe de la Sección Internacional del periódico portavoz de los sindicatos cubanos "Trabajadores". Actualmente, trabaja en el Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, como Especialista de Apoyo al Trabajo Político.              

 

 

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