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Martes, 6 de septiembre de 2016
Editorial

LA RENUNCIA DE SORIA: UNA DESGRACIA PARA EL BANCO MUNDIAL Y PARA CANARIAS

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EDITORIAL / CANARIAS SEMANAL.ORG

 

 

       La presión fue extraordinariamente fuerte. No sólo fue la opinión pública en el Estado español, en la que se incluía la de sectores del propio Partido Popular, abochornados por los posibles efectos que su nombramiento podría acarrearles, sino que el mismo Mariano Rajoy vio amenazado el pequeño margen de maniobra de que dispone en sus operaciones de fontanería institucional, para la formación de un nuevo gobierno. El precio que había que pagar por la candidatura de Jose Manuel Soria a la dirección ejecutiva del Banco Mundial podia ser políticamente demasiado alto, aunque este nombramiento hubiera sido sugerido por  el mismísimo cuadro directivo del Ibex 35.

 


       A todo ello, vino A agregarse  el escándalo que la designación suscitó en los medios internacionales. La prensa y la TV de todo el mundo, conocedora  de que cuando uno de estos grandes pejes huele a podrido lo más prudente es marcar distancias, cayó a degüello sobre él. ¿Cómo era posible que todo un Gobierno en funciones se atreviera a proponer a un exministro sorprendido, de manera flagrante, con los bolsillos repletos de "papeles panameños", para una Dirección Ejecutiva en el Banco Mundial? ¿Cómo era posible que osaran avalar la candidatura de un probado embustero compulsivo para la administración  de una institución económica que carece, precisamente, de la más mínima credibilidad ante todos los pueblos del mundo? Eso era como si a EE.UU. se le hubiera ocurrido, después del affaire del Watergate, proponer a Richard Nixon para la Secretaría General de las Naciones Unidas.

 

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      La verdad es que la avalancha fue, más que arrolladora, brutalmente sísmica. Por otra parte, estaba claro que si su candidatura no era anulada en España, lo sería posteriormente, el próximo noviembre, en el sanedrín del Banco Mundial. Ni siquiera una institución como esta, fuertemente enmierdada en su gestión internacional, podía permitirse el lujo de aceptar directivos con trayectorias biográficas tan embarradas como la de Soria.

 


      Por fin, José Manuel Soria, el prepotente, el arrogante, el pagado de sí mismo, el que cada mañana cuando se levanta se pone al mundo por montera,  se vio obligado a doblar humildemente la cerviz. Y, nuevamente, su figura se vino al suelo hecha añicos.


 

       Aseguran fuentes del gobierno, que el ex superministro de Industria, Turismo y Medio Ambiente, el hombre que controlaba  el 70% del Producto Interior Bruto del país  y que diligentemente lo ponía al servicio de las empresas del Ibex,  dirigió este lunes una  discreta carta al Secretario de Estado de Economía,  en la que, dolido, presentaba su renuncia al codiciado puesto de Director Ejecutivo del Banco Mundial.

 


    Teniendo en cuenta  cuál es la desnaturalizada esencia  de esa institución financiera internacional, hay que reconocer que el Banco Mundial acaba de perder, sin duda, una valiosísima  aportación. El Banco, que tiene como generosa función financiar a los más ricos, ya no podrá contar con el asesoramiento de un cualificado técnico, especialiizado en cómo moverse en los paraísos fiscales y en crear empresas fantasmas destinadas a la evasión  del pago de "onerosos" impuestos. Tampoco podrá contar con una portavocía ante los medios capaz de liar  con embrolladas explicaciones  a los más conspicuos representantes de la prensa y la TV.

 

 

   Sin embargo, las desdichas no solo las sufrirán los cuatreros del Banco Mundial. Para los canarios, el posible retorno de Soria a las Islas resultará también un desgraciado infortunio, una desoladora calamidad.

 

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2 Comentarios
Fecha: Jueves, 8 de septiembre de 2016 a las 09:16
El subrealista
La carta color rosa
de la renuncia de José
decía entre otras cosas
que ladrón no fue.
También añadía
que no es panameño,
que él a su mujer obedecía
al igual que un pequeño.
Y puntualizaba exactamente
que a Canarias dio fama
cómo un canario valiente
dirigiendo desde su cama
lo del petróleo caliente.
Hacía constar firmemente
que dimitir es un retroceso,
pero económicamente
a él no le importa eso.
A la mitad escribe
que él es un buen cristiano,
y siempre que un cura ve
le besa el pie y la mano.
En hacerle saber se detenía
de que él usa butano,
que es mejor para la economía
de su particular mercado.
Y diciendo, finalizaba,
con la presente
la espina se sacaba
ante el señor presidente,
que despide olores malolientes.
Fecha: Miércoles, 7 de septiembre de 2016 a las 15:48
Martin
A todo ce-do le llega su San Martin.., parece inevitable..

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