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Miércoles, 20 de julio de 2016
Los grandes mitos de la economía burguesa

¿EXISTE EN EL CAPITALISMO LA TAN PUBLICITADA "LIBRE COMPETENCIA"?

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Ciertas noticias del ámbito de la competencia económica nos son representadas en los medios de comunicación como una muestra del supuesto funcionamiento perfecto del "libre mercado".

 

 

POR FERMÍN DOMÍGUEZ/CANARIAS SEMANAL.ORG

 

 

   Ciertas noticias del ámbito de la competencia económica se nos presentan en los medios de comunicación como una muestra del supuesto funcionamiento perfecto del "libre mercado". Regularmente, estos medios se encargan de ofrecernos “informaciones” que vienen a reafirmar la idea de la eficacia de los mecanismos que garantizan su regulación "natural" y su equilibrio.

 

 

    Desde esa perspectiva, la agencia de prensa AFP dio a conocer que la Unión Europea (UE) impuso este martes una “multa récord de dos mil 930 millones de euros a fabricantes de camiones que, durante 14 años, fijaron precios y trasladaron a los usuarios los costos de su adaptación ecológica”.

 

 

 

    De acuerdo con la nota de prensa, la Comisión Europea reconoció en un comunicado que las firmas alemanas de camiones  MAN (de Volkswagen) y Daimler, así como la franco-sueca Volvo/Renault, la holandesa DAF y la italiana Iveco, "violaron las reglas de la competencia de la UE".

 

 

 
    La información consigna que la comisaria europea Margrethe Vestager ha asegurado que estas empresas, al fabricar y vender nueve de cada diez camiones vendidos en Europa, han provocado una grave distorsión a las reglas de la competencia.

 

 

    "Nuestro mensaje es claro: en Europa no hay lugar para los carteles"- sentenció la comisaria encargada de esta materia.

 

 

    Por su parte, las cinco firmas –según el artículo- admitieron la colusión y aceptaron negociar las sanciones. Eso sí, beneficiándose de importantísimas reducciones a cambio de cooperar con la institución de la UE.

 

 

    Muchos son los eufemismos que se inventan para esconder que la “competencia económica leal”, honrada, honesta o noble no puede existir -por principio- dentro de un sistema de relaciones capitalistas de producción.

 

 

 

    En primer lugar, porque no es posible hablar de mercado, sino de mercados –empresas competidoras, los estados capitalistas, clases sociales, etc.-. Y además, porque los “mercados perfectos” no existen. Obligada a admitir esta verdad, la economía liberal - tanto en su vertiente neoclasica como en la neokeynesiana - argumenta que tales mercados no son más que modelos ideales y que lo que existe en el mundo real son otros mercados con competencia imperfecta. Oligopolios y monopolios, que influyen sobre los precios “debido a que ofertan productos diferenciados y/o limitan el suministro, de tal forma que cuanto menor sea el número de empresas existentes, mayor será su capacidad para influir sobre el precio”.

 

    Eestos dos tipos de mercados - absolutamente dominantes en la economía capitalista- se encuentran en las antípodas del ideal de competencia .Sin embargo, el "pragmatismo" de la economía académica sostiene que lo que se requiere para alcanzar los fines de la "competencia justa" es, simplemente, dotarse de un conjunto de reglas" que permitan evitar  situaciones totalmente monopólicas, como lasprotagonizan los cinco gigantes del motor multados por la CE.

 

 

    En otras palabras, que, llevando al colmo de la paradoja las postulados de la economía liberal, debería  ser el Estado el encargado de garantizar la competencia.

 

 

    Esta contradicción entre la idea ilusoria de un  “mercado perfecto” y su correspondiente  "competencia leal", que refuta también la afirmación de que son los emprendedores más capaces quienes alcanzan el éxito, es evidente: “los capitalistas necesitan “mercados no completamente libres” o, lo que es lo mismo, “mercados controlados", para poder capitalizar sus ganancias.

 

 

    De manera que no fue su naturaleza malévola la que llevó a los fabricantes de camiones a reunirse en enero de 1997, en un suntuoso hotel de Bruselas, para estudiar el modo de "externalizar" el costo de la adaptación ecológica que tendrían que acometer en sus motores, haciéndolo recaer en sus clientes

 

 

   Por otro lado, los cárteles como el que han constituido estas compañías no son más que uno de los diversos métodos mediante los cuales los capitalistas logran que los mercados sean "menos libres". Existen otros igualmente “perturbadores de la competencia”, que los Estados garantizan con sumo rigor. Por ejemplo, las patentes que “reservan” por larguísimos períodos de tiempo un  monopolio que consigue que los productos nuevos sean los más caros para quienes se ven obligados a comprarlos y altamente rentables para quienes los venden, o los multimillonarios subsidios de los que se benefician los grandes empresarios y banqueros.

 

 

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1 Comentario
Fecha: Jueves, 21 de julio de 2016 a las 02:18
DD
Libre y competencia son antagónicos. Puestos a metaforizar la unión dentro del concepto capitalista, la respuesta obvia es que no, pero la verdad es que sí, con dinero hay libre...

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