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Jueves, 12 de noviembre de 2015
"La dominación económica y política no puede mostrarse como claramente violenta y represiva"

EL CONOCIMIENTO COMO TABÚ

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"Sería una actitud ingenua esperar que las clases dominantes desarrollen una forma de educación que permitiese a las clases dominadas percibir las injusticias sociales de forma crítica".

 

Paulo Freire

 

  

Por MABEL PEIRÚ/ ESPINETA AMB CARAGOLINS-.  En los mitos sobre los que reposa la cultura occidental ya está presente el castigo por la transgresión de apropiarse del conocimiento que vaya más allá de las evidencias que ofrecen los sentidos.

 

  Según el filósofo y epistemólogo Gastón Bachelard, en la historia de la humanidad, cuatro descubrimientos científicos fueron resistidos por las clases dominantes.

 

   La astronomía de Copérnico que nos había desalojado del centro del universo, la biología de Darwin que nos derrocó de la posición de reyes de la creación, el materialismo histórico de Marx que nos mostró la determinación social de los lugares que creíamos ocupar libremente y el psicoanálisis de Freud que nos destruyó la ilusión de que nuestra conciencia era el centro de nosotros mismos.

 

   El libro de Copérnico figuró por más de trescientos años en el Index de los libros prohibidos por la Iglesia, Giordano Bruno fue quemado en la hoguera por sostener esas ideas y Galileo Galilei fue obligado a retractarse para conservar la vida.  La revolución copernicana ubicaba a la tierra como un astro más del universo y la desalojaba del puesto privilegiado de centro de un espacio infinito sacudiendo algunos de los cimientos del poder.  Por otra parte esa astronomía no ofrecía de inmediato, soluciones a problemas prácticos existentes en ese momento histórico de la producción en el comercio o en la guerra.

 

 

   La teoría de la Evolución de Darwin contradijo la teoría de la creación del hombre a imagen y semejanza de dios.  El hombre dejaba de estar separado por un abismo de los animales y pasaba a ser un eslabón de la cadena evolutiva.  La ciencia de la biología fue combatida en la medida en que atacaba las representaciones que eran necesarias para el mantenimiento del orden social constituido.

 

 

   Las clases dominantes requieren, producen y sostienen una ideología que tiende a conservar el estado de cosas basado en la dominación.

 

 

   El materialismo histórico da cuenta de la estructura social , negando las apariencias .

 

 

   Las apariencias son que las personas viven organizadas en sociedades de x cantidad de personas que habitan territorios de x superficie, que esas personas están cohesionadas entre sí por lazos y por oposiciones de tipo lingüístico, racial, etc. Y que comparten nociones de nacionalidad que cohesionan ese todo social.  Que existe una Institución: el Estado que regula y legisla sobre las actividades de la población.  Que esas personas para sobrevivir como tales, producen bienes en función de una división del trabajo que les parece natural y que el Estado tiende a mantener y organizar.

 

 

   Que además de dividirse técnicamente el trabajo, existe una división social del mismo que hace que algunas trabajen las tierras y otras sean las propietarias de esas tierras, que algunas elaboren industrialmente los productos de la tierra, mientras otras personas son las dueñas de las fábricas, etc. Que la función del Estado es armonizar las relaciones entre los diferentes sectores para alcanzar un bienestar creciente.

 

 

   Estas son las apariencias, la ideología pre-científica.  Al realizar la crítica a esta ideología Marx demostró que "hay que buscar la anatomía de la sociedad civil en la economía política".  Es decir, la clave para entender la organización de la sociedad se encuentra en el "modo de producción", esto es, en la forma en que se organiza el trabajo humano dentro de ese marco social.  Para producir los bienes necesarios a su superviviencia, las personas entran en relaciones entre sí y con las materias primas y los instrumentos con los que trabajan que son independientes de su conciencia y de su voluntad.

 

 

 

   El conjunto de estas fuerzas productivas y de estas relaciones de producción constituyen la base o infraestructura económica sobre la que se levanta el edificio de la sociedad humana tal como la vemos, con sus instituciones y sus leyes que tienden a regular las relaciones y las conductas de los grupos y de las personas aisladas.  Y ese conjunto de instituciones y leyes cuya máxima manifestación visible es el aparato del Estado configura una superestructura jurídico-política que sostiene el modo de producción vigente en un momento histórico dado, previniendo y oponiéndose a todo lo que pueda significar una modificación radical del orden social y de las relaciones de producción.  El materialismo histórico demostró además que junto a ese aparato de leyes y organismos represivos se instala en cada uno de los individuos que entra en los procesos sociales una manera de pensar y de actuar, un sistema de representaciones y comportamientos congruente con lo que se espera de esos individuos.  Así, se configura otra superestructura que impone la reproducción de las relaciones de producción en cada sujeto que interviene en los procesos sociales una manera de pensar y de actuar, un sistema de representaciones y comportamientos congruente con lo que se espera de esos individuos: es la instancia ideológica.

 

 

 

   Por lo expuesto queda claro que los sujetos que intervienen en los procesos de producción y distribución de bienes materiales no son libres sino que ocupan lugares desiguales y en todas las sociedades que han existido pueden reconocerse la presencia de amos y esclavos, señores y siervos, capitalistas y asalariados, en una palabra, dominadores y dominados.  Entre esas clases sociales que constituyen las sociedades, las relaciones no fueron nunca de armonía.  La constante de la historia es la lucha de los oprimidos contra sus dominadores para liberarse del yugo que se les impone y de los opresores contra los oprimidos para mantener esas relaciones de producción y de explotación.  Las clases dominantes son las que organizan un aparato legal y represivo al servicio de sus intereses.

 

 

 

   Esta estructura de dominación económica y política no puede mostrarse como claramente violenta y represiva sino que debe perpetuarse a través de la encarnación "natural" de tales relaciones de producción en cada uno de los individuos y que este proceso desemboca en la adopción automática de las ideas y los comportamientos necesarios para que el edificio social así construido se mantenga en pie.  Desde ya podemos llamarle proceso de sujetación a esta incorporación de cada sujeto a la instancia ideológica que es indispensable para que pueda operar también en los procesos que transcurren en el terreno económico y en el jurídico-político.

 

 

 

   Carlos Marx produjo los conceptos que permitían dar cuenta de la historia y organización de todas las formaciones sociales, señaló que la economía es la determinante en última instancia de los procesos sociales y formuló las ley es que permiten comprender el funcionamiento de la instancia económica.

 

 

   El psicoanálisis da cuenta del "proceso de sujetación" en el doble sentido de constitución de sujetos y de sujeción, ligadura o atadura de esos sujetos así constituidos al conjunto de la estructura.  En síntesis, el psicoanálisis esclareció que las personas no son entidades autónomas dueñas de sus pensamientos y de sus conductas, sino que están determinadas por una estructura invisible (el aparato psíquico) armada en cada una de ellas durante los primeros años de la vida y que permite e impone la adecuación a los lugares asignados en los procesos sociales a través de mecanismos inconscientes.

 

 

   Estos planteamientos teóricos llevan a orientar sobre la base de teorías científicas a las prácticas de transformación de las estructuras.

 

 

   En torno a esta temática se realizarán talleres populares en El Cargol a partir del 5 de noviembre.

 

 

   "En tiempos de incertidumbre y desesperanza, es imprescindible gestar proyectos colectivos desde donde planificar la esperanza junto a otro" Enrique Pichon Riviere.

 

 

 

(*) Del libro "Psicología: ideología y ciencia", de Néstor Braunstein

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2 Comentarios
Fecha: Jueves, 12 de noviembre de 2015 a las 21:11
El esperanzado
La teoría de la evolución tiene sentido siempre y cuando se tome como referencia al dios judaico, que luego fue católico. ¿ Cómo coño va a ser el hombre imagen y semejanza de 3 espíritus en un solo espíritu, si no tenían cuerpos?. En el cristianismo esto más bien es al revés; que dios se hizo a imagen y semejanza del hombre, al tomar ( supuestamente) uno de esos espíritus cuerpo de hombre.
Los hombres son imagen y semejanza de Dios Hombre, y las mujeres imagen y semejanza de la Diosa Mujer. Cierto.
Fecha: Jueves, 12 de noviembre de 2015 a las 15:57
pepso
Somos unos cuantos que pensamos que poner en el mismo plano a Marx, Darwin y Copernico al lado del psicoanalisis no le da a éste último la categoría de ciencia que le dan sus seguidores, aunque con el fondo del artículo estemos de acuerdo

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