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Miércoles, 11 de noviembre de 2015
La organización internacional se exculpa con un informe a su medida sobre el cambio climático

El Banco Mundial "descubre" su lado ecologista y comprometido

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   Por JUAN ANDRÉS PÉREZ RODRÍGUEZ / CANARIAS-SEMANAL.ORG.- Acaba de hacerse público el más reciente informe del Banco Mundial en el que se advierte que por la inacción ante el cambio climático la pobreza extrema podría incrementarse en 100 millones de personas en todo el mundo.

 

 

    La previsión hecha pública el domingo bajo el título “Ondas sísmicas: Gestionando el impacto del cambio climático en la pobreza” indica que el brusco incremento en el número de personas que podrían engrosar las estadísticas de la pobreza extrema hasta 2030 se alcanzará si no se actúa con "inteligencia" para evitar el impacto del calentamiento global.

 

 

    “Sin un desarrollo rápido y climáticamente inteligente (…), el cambio climático podría empujar a más de 100 millones de personas a la pobreza para 2030”, se asegura en el informe a pocas semanas de la conferencia sobre el clima COP21 que se efectuará en París.

 

   En palabras del presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, citado por varios medios, “no va a ser posible poner fin a la pobreza extrema si no se toman medidas enérgicas para mitigar la amenaza que el cambio climático representa para los pobres y si no reducimos las emisiones nocivas de forma masiva”.

 

   Como es lógico, las zonas más empobrecidas del planeta recibirían el peor impacto. En primer lugar, África, donde se podría producir un incremento del 12% en los precios de los alimentos en 2030. Sn el sur de Asia las previsiones son igualmente catastróficas. Se señala especialmente el caso de India, donde las crisis agrícolas y la proliferación rápida de las enfermedades resultantes de las perturbaciones climáticas podrían arrastrar a 45 millones de personas a la situación de pobreza extrema, obligadas a intentar sobrevivir con menos de 1,90 dólares al día.

 

 

  Para el resto del mundo las previsiones tampoco son nada  halagüeñas. En el documento se indica que las pérdidas en la cosecha agrícola global podrían reducirse hasta en un 5 % para 2030 y alcanzar una contracción del 30 % para el año 2080.

 

 

  Si  piensa un poco mejor en lo que acaba usted de leer, tal vez experimente, como nosotros,  una profunda sensación de incertidumbre. No por el rigor de los datos, sino por la credibilidad de la institución gazmoña que se aventura preocupada por las víctimas del cambio climático. Veamos por qué.

 

 

   En el colmo del paroxismo cínico, el Banco Mundial se atreve a llamarnos a la implementación de un modelo de “manejo consciente del clima, rápido y solidario” que refuerce las capacidades de las poblaciones para resistir los riesgos climáticos.


 

  Habla incluso,  de mejorar los sistemas de protección social y la puesta en marcha de sistemas de atención universal en salud. Y asegura que todo ello debe hacerse indispensablemente en forma coordinada a nivel global.

 

 

  Sí, efectivamente, pide que se implemente exactamente lo contrario de lo que obliga  a aplicar  sus recetas neoliberales y las de su homólogo el FMI, para “resolver” las crisis económicas.

 

 

  Es por ello que no es gratuito afirmar que estamos ante uno más de los actos de la doble moral con el que  las mismas instituciones responsables del desastre ecológico, por su papel dentro del entramado del sistema, pretenden eludir su responsabilidad.

 

 

   El BM es una las instituciones de Bretton-Woods, causantes de la Deuda Externa, el cambio climático, el hambre y la extrema pobreza en el mundo. Así lo denunció en abril del 2009 la organización Ecologistas en Acción en un artículo a través de la red.

 

 

   En aquel escrito se aludía “al programa de 1,1 billiones de US-$, que en forma de préstamos gestionados por las mismas Instituciones Financieras Internacionales han provocado la crisis económica global y se denunciaban las políticas neoliberales y ajustes estructurales que obligaron a recortar el gasto público en los últimos 30 años.  

 

 

  Con absoluta desfachatez, los responsables del Banco Mundial pretenden borrar las huellas de estas políticas y su responsabilidad en las restricciones que impidieron a los países alimentar sus poblaciones, la privatización de los servicios públicos básicos o la financiación de la actividad  extractiva de recursos no-renovables

 

 

   El Banco Mundial (BM) es uno de los artífices, asimismo, de la  “adicción” mundial a los combustibles fósiles. Para que se tenga una idea de tamaña contradicción, basta señalar que en  2008 el Grupo del Banco Mundial aumentó su financiamiento a los combustibles fósiles hasta el 102%,  frente al 11% que otorgaba para financiar las energías renovables.

 

 

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