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Lunes, 12 de octubre de 2015
¿Por qué es casi imposible encontrar alimentos sin azúcar añadida?

El azúcar: una droga legal para multiplicar las ganancias capitalistas (Vídeo)

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   Por JUAN ANDRÉS PÉREZ RODRÍGUEZ / CANARIAS-SEMANAL.ORG.- Existe un dicho bastante difundido que reza "A nadie le amarga un dulce".  Y es cierto, pero, por el contrario, el azúcar puede ser también, y es, una hiel muy amarga.

 

   No lo decimos por la "Amarga Dulzura"  de la producción azucarera y la sangre sobre la que se erigió este negocio y mediante la que se sostiene actualmente esta industria gigantesca de ganancias crecientes.

 

   Nos referimos a la escasa conciencia que se tiene del azúcar en todos los sentidos: de la desconocida relación sociopolítica y económica de la producción azucarera capitalista al consumo inconsciente y pernicioso de este producto.

 

 

   Dice una de las numerosas leyendas de los indios americanos que cuando El Creador vio el sufrimiento de los "hombres" durante los inviernos pidió al espíritu del bosque una energía que les permitiera sobrevivir.  Entonces el Arce ofreció su sangre dulce y energética a los humanos.  Pero los hombres rápidamente se volvieron adictos a aquella dulce savia.  Dejaron de consumir todo lo demás y engordaron tanto que apenas podían moverse.  Entonces, El Creador decidió dificultar a los hombres el acceso al dulce néctar.

 

   Pero como lo que hizo Dios solo otro Dios lo cambia, el Dios dinero del capitalismo ha invertido la leyenda, facilitando el acceso al dulce néctar.

 

 

   De manera que ni siquiera por las fobias inducidas acerca de los daños a la salud o la estética, especialmente orientadas hacia la mujer, ha sido capaz de disminuir el consumo de azúcar en todo el mundo "desarrollado".  Solo en España el consumo creció, entre 1987 y 2003, de los 24 kilos al año por persona a los 30 kilos.  Nada más y nada menos que 2,5 kilogramos mensuales.  O, lo que es lo mismo, 625 gramos a la semana.

 

 

   Contrariamente, otros datos nos dicen que el consumo de azúcar -de mesa- el que tomamos con el café o los postres, se había reducido.

 

   ¿Contradicción, mentira o manipulación?

 

   Lo que sucede es que no sabemos con garantía cuanta azúcar consumimos diariamente, teniendo en cuenta que la mayoría de los productos que comemos, ya sean dulces o salados, contienen esta sustancia.

 

   Un solo ejemplo ilustra cómo se reproduce el acto inconsciente de consumir azúcar.  Se solicita un café con sacarina y se acompaña con una "palmerita integral".

 

   Actos como estos demuestran porque se consumen tales cantidades.  Se sabe que el 75% del consumo de azúcar que ingerimos proviene de productos que en teoría no deberían contenerla.  Por esta razón, sin saberlo se consumen grandes cantidades del dulce diariamente.

 

 

   Desde la década pasada se buscan soluciones para conseguir reducir los niveles de azúcar en los alimentos que son los mismos que encontramos en los desayunos escolares, en las máquinas expendedoras de centros educativos u hospitales.  Pensemos por un momento en los zumos pasteurizados, clásicos en las meriendas.  Contienen 36 gramos de azúcar, lo que corresponde a 7 cucharaditas de este producto.

 

 

   Se ha intentado inútilmente que se apliquen impuestos a los refrescos y otros alimentos ricos en calorías como chocolates, dulces o frituras.  Solo se logrado restringir tímidamente los anuncios de la llamada "comida basura" en horarios infantiles de televisión y cine.

 

 

   Pero la solución no llega.  Porque, como dicen los productores de estos "alimentos", si se le ponen nuevos impuesto a los refrescos, por ejemplo, lo único que va a pasar es que subirá su precio.  Esencialmente, porque los criterios y modelos productivos capitalistas -costo-beneficio- terminan por prevalecer.

 

 

   Una muestra más de cómo el mercado atenta contra la salud pública.  Un estudio publicado en 2013 indicaba que el 90% de médicos consultados en EEUU, Europa y Asia coincidían en que el excesivo consumo de azúcar estaba relacionado con problemas de salud que cuestan billones a nuestras economías.

 

 

   Incluso, recientemente, un banco, el Morgan Stanley, vaticinó que el "sobre consumo de azúcar estará afectando en los próximos años hasta restar un 1,5% al crecimiento anual de los países de la OCDE".

 

 

   Pura demagogia.  No se pueden aceptar estos criterios cuando se sabe perfectamente que si aumentan las asistencias a las enfermedades, y con ellas las facturas médicas, mejor irá la el indicador estrella de la economía: el PIB.

 

 

   La pregunta es, ¿quiénes son los beneficiados y quiénes los perjudicados por este incremento del consumo de azúcar y de las facturas asociadas al mismo, en la pugna entre lo público y lo privado.  ¿Quiénes asumen el costo y quiénes los beneficios?  La respuesta está muy clara para las grandes industrias farmacéuticas.

 

 

EL LUCRATIVO NEGOCIO DE UNA SUSTANCIA ADICTIVA

 

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    Mucho se conoce acerca de los perjuicios del consumo de azúcar.  Por todas partes se publican los resultados de estudios que dan la alarma: reduce tu esperanza de vida, provoca arrugas, te hace perder la memoria, te hace estar cansado, favorece el mal olor corporal, deprime el sistema inmunitario, bloquea la absorción de minerales… El consumo de azúcar se relaciona con el aumento brusco de la diabetes y el cáncer, así como con las enfermedades cardiovasculares, del sistema nervioso y digestivo.  Sin embargo, no se deja de consumir por otra de las implicaciones que la sacarosa tiene sobre la salud de las personas: el azúcar es adictiva.

 

   La forma en que actúa el azúcar sobre el centro de recompensa del cerebro la convierte realmente en una droga peligrosa, por lo que se la ha considerado un buen sustituto de otras drogas ilegales o el alcohol.  Tratando de aliviar el síndrome de abstinencia, muchos acabaron sustituyendo una adicción por otra, pasando de la cocaína y el alcohol a los dulces.

 

   Es evidente que si el cuerpo adquiere un insaciable deseo de seguir comiendo dulces, la industria alimentaria lo utilizará y potenciará en base a la razón económica.  En una economía capitalista sólo se disciplina en función de una ciencia que busca la administración sistemática y la racionalización de los procesos de la producción, la distribución y el consumo únicamente para el beneficio económico particular.

 

   Es por ello que resulta casi imposible encontrar alimentos que no contengan azúcar añadida.  No importa que se justifique diciendo que el añadido se realiza para darle más y mejor sabor, por conservación, o por ambos motivos.  ¿Usted se imagina el negocio de la industria alimenticia sin el azúcar?

 

 

VÍDEO:

 

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2 Comentarios
Fecha: Martes, 13 de octubre de 2015 a las 22:51
Daylos
Si se le ponen nuevos impuestos a los refrescos y golosinas, la solución si llegará: se cuestionaría la compra de estos productos no necesarios en la dieta y bajaría la producción a largo plazo con un ahorro paulatino del gasto en agua potable (imprescindible).
Fecha: Martes, 13 de octubre de 2015 a las 14:52
El esparanzado
Esos estudios los pongo en entredicho. Hace mucho tiempo me encontraba cansado, y fui a un enfermero; el cual me tomó la tensión arterial y la tenía bien. Luego me hizo unas pruebas de niveles de glucosa en sangre y tenía hipoglucemia o lo que es lo mismo falta de azúcar en sangre. Me dio un par de azucarillos y al cabo de un rato me sentía normal. Así que eso de que el azúcar da cansancio no es cierto, su falta en la sangre sí que lo da. Tampoco digo tomar exageraciones.

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