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Martes, 13 de enero de 2015
Un análisis comparativo de dos fenómenos políticos históricamente nada novedosos:Syriza y Podemos

¿Quién teme a Podemos? (I)

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      Por MANUEL MEDINA / CANARIAS SEMANAL .-  Es preciso reconocer que los recursos de que disponen las clases dominantes para presentar un rostro renovado cuando la crisis social o económica las acorrala son abundantes y, en muchas ocasiones, hasta alambicadamente sofisticados. En el caso del capitalismo griego esta virtud  resulta especialmente paradigmática. El partido histórico de las corrientes social liberales - el PASOK, una suerte de PSOE español - se ha hundido irremisiblemente en el descrédito y en el rechazo de los electores griegos. Su coparticipación junto con la derecha clásica helena en el proyecto neoliberal que ha arrastrado a Grecia a una de las crisis más profundas de su historia, lo ha convertido en una herramienta inservible para el juego político bipartidista mediante el cual  las clases hegemónicas de ese país se han enriquecido durante los últimos decenios.

 

 

 

       Al igual que ha ocurrido con el PSOE en España, la complicidad del PASOK en el saqueo de las arcas del Estado y su entrega incondicional a los intereses foráneos,  lo han arrastrado a una situación tal que según las últimas encuestas sólo un 4% del electorado, en el mejor de los casos, le prestaría su apoyo en las urnas. Algo similar puede ocurrirle al PSOE en España si las tendencias que se observan en las últimas encuestas se continúan consolidando. Cuando esto sucede, los partidos hegemónicos terminan convirtiéndose en una suerte de "juguetes rotos" e inservibles,  imposibilitados para desempeñar el papel que en la formación social dominante se les había otorgado.

 

 

 

      Es esa la razón por la que cuando las crisis sociales o económicas  afectan de una manera tan rotunda a los partidos encargados  de administrar el aparato del Estado, las clases dominantes se ven en la urgente necesidad de sustituir por otras a las viejas organizaciones políticas, desgastadas ya para continuar jugando un papel en la gestión de sus intereses en dicho aparato.

 

 

 

 

 PRECEDENTES HISTÓRICOS

 

 

     No es éste un hecho nuevo en la historia. Se ha repetido de manera recurrente, con variadas formas y ropajes, a lo largo del trayecto recorrido por el sistema capitalista desde sus orígenes hasta nuestros días. En los años 30, por ejemplo, en la Alemania de la República de Weimar, la banca y los grandes empresarios teutones recurrieron a Hitler  y  financiaron su movimiento nacional-socialista para neutralizar la ebullición revolucionaria que se había apoderado de las zonas industriales y de los barrios obreros de las grandes ciudades germanas. Durante aquellos días, los comunistas alemanes constituían una organización fuertemente arraigada en la clase trabajadora y con una gran capacidad de movilización. Sus lemas y reivindicaciones eran compartidos por importantes sectores del proletariado alemán. Ni la socialdemocracia ni los partidos burgueses de la época se encontraban en condiciones de afrontar exitosamente  la tarea de parar aquella creciente marejada social que amenazaba con cambiarlo todo.

 

 

 

        Para lograr ese objetivo, los grandes empresarios alemanes necesitaron "inventar" y apoyar financieramente  a un partido que tuviera componentes "radicales" en sus programas y también en sus formas. No es una casualidad que la organización que encabezaba Adolfo Hitler se denominara Partido Obrero Nacional-Socialista. Con objeto de ganarse a los sectores menos avanzados de la clase trabajadora alemana, los nazis incluso llegaron a prometer en su programa la nacionalización de la banca y otras reformas no menos "radicales". El triste final de aquella historia ya lo conocemos todos.

 

 

 

GRECIA Y ESPAÑA ¿UNA HISTORIA PARALELA?

 

 

       Ni que decir tiene que hoy no estamos viviendo en Europa una situación similar. Al menos, por el momento. Sin embargo, hay aspectos de aquellas secuencias históricas en las que podemos encontrar ciertos  paralelismos con lo que hoy está sucediendo . En algunos países del sur de Europa,Grecia y España, particularmente - los partidos políticos que monopolizaron gracias  a la influencia de los   grandes medios de comunicación la representación institucional en sus gobiernos y parlamentos,  han entrado en una situación de quiebra profunda. No creemos que ello se deba a una mera casualidad.  En la historia contemporánea de Grecia y España existen determinadas  similitudes que vale la pena recordar.  Las burguesías de ambos países estuvieron fuertemente comprometidas  con las dictaduras militares que dominaron la vida política  de ambas naciones mediterráneas,  durante la década de los sesenta y parte de los setenta del pasado siglo. En ambas tuvieron lugar también, entre la década de los treinta y los cuarenta,  sendas guerras civiles que enfrentaron a las fuerzas de la aristocracia reaccionaria con un potente movimiento revolucionario y popular. Las dos guerras civiles se saldaron con  la intervención alemana, en el caso de España, y la inglesa en el caso de Grecia. La  monarquía ha sido, igualmente, la institución que ha regido la vida política en uno y otro país durante periodos enteros de los siglos XX y XXI. Ambas monarquías no solo estaban  genealógicamente emparentadas, sino que también tuvieron su certificado de origen en dictaduras militares e intervenciones extranjeras. 

 

 

 

         Pudiera decirse que durante la segunda mitad del siglo XX  tanto Grecia como España  han constituido históricamente dos de los eslabones más débiles del capitalismo europeo. No tiene nada de extraño, pues, que  cuando las soluciones autoritarias aplicadas en cada uno de estos países  se agotaron,  los servicios de inteligencia de los  EE.UU. y de Alemania obligaran a las burguesías griega  y española  a aceptar el  arquetipo bipartidista anglosajón. Con ello se propiciaba la creación de  una  estructura institucional  segura  que permitiera la existencia  monopólica de dos partidos  que se  turnaran en el poder, reconduciendo de esa forma las tentaciones izquierdistas provenientes de la calle.  Formalmente, uno de los partidos asumía  la gestión de los valores más conservadores .  El otro, en cambio, se arrogaba, presuntamente,  la defensa de las clases menos pudientes.  De esa forma el experimento podía durar décadas. Con mayorías electorales construidas a través de medios de comunicación en manos de  la gran banca y de la patronal,  se puso en marcha una suerte de juego de ping-pong. Cuando los electores se cansaban de los efectos de las políticas liberales de uno de los partidos turnantes, votaba  al otro. Y así ad infinitum. Las  diferencias programáticas entre ambos eran realmente  inexistentes. Solo los distinguían  aspectos formales en su gestión y en el tratamiento de determinados temas,  pero  las políticas económicas que aplicaban en defensa de los intereses patronales eran tan parecidas como dos gotas de agua.

 

 

 

   En España,  para que el círculo de las contradicciones sociales quedara cortocircuitado hubo que sumar a  los sindicatos al "ciclo bipartidista".  Controlar las instituciones pero dejar la calle en manos de un sindicalismo rebelde no garantizaba el éxito de la operación. Se pusieron en marcha las políticas de "concertación", que liquidaron incluso  las conquistas obtenidas por la lucha de los trabajadores durante la dictadura.  La neutralización de los sindicatos se logró a través de un intenso proceso de burocratización , conseguido mediante una financiación multimillonaria procedente de  fondos públicos, a la que acompañó la generalizacion de una práctica corrupta en sus cúpulas. Asegurada su fidelidad a la nueva forma de Estado,  los sindicatos terminaron convirtiéndose  en piezas indispensables del nuevo régimen político de la monarquía.

 

 

 

      Ahora, cuando  el capitalismo ha entrado en una profundísima crisis cuyo final ni siquiera se divisa, el juego ignominioso del bipartidismo ha quedado al descubierto ante el conjunto de la sociedad. Y sus protagonistas - tanto los conservadores como los "socialistas" -  definitivamente descalificados por amplios sectores de la población para continuar desempeñando el papel que sus respectivas burguesías les habían encomendado. Se trata de un trance incierto y extremadamente peligroso para las clases sociales que detentan el poder . De repente, el poder económico, - que es el único poder realmente existente - corre el riesgo de ver malograda la representación de la gestión de sus intereses en lo que constituye su auténtico Consejo de Administración: el gobierno de la nación.

 

 

 

      En otro tiempo histórico  la alternativa para la burguesía habría estado clara: el golpe de Estado, la articulación política de una fuerza de ultraderecha, el Estado autoritario, etc., etc. Pero, sin augurar lo que pueda suceder en el futuro, hoy  no se dan las condiciones  para proceder a una salida de esas características.   

 

 


SYRIZA Y PODEMOS:  ¿DOS FENÓMENOS POLÍTICOS NOVEDOSOS?

 

 

      Justo en el centro de este  complejo marco que hemos descrito,  han irrumpido tanto en el escenario electoral  griego  como en el  español  dos corrientes politicas  inéditas : Syriza y Podemos.

     

 

      Aunque Syriza aparece formalmente en las elecciones legislativas griegas del 2004, no se hace conocida hasta las elecciones del 2007, en las que obtuvo un 5% del electorado.  El caso de Podemos es todavía más reciente . Su creación se remonta tan solo a febrero del 2014. Aparece como una corriente electoral carente de  una base militante que la sostenga. Está auspiciada por un reducidísimo grupo de profesores universitarios provenientes ideológicamente de las filas del PSOE y de Izquierda Unida. Paradójicamente,  su incursión  en el mapa electoral español  se produce con el truculento acompañamiento de un gigantesco despliegue mediático de un número de  televisiones privadas que, en un tiempo récord, convierten al reducidísimo círculo de sus líderes en primeras estrellas del momento.

 

 

    Ante este fulminante Blitzkrieg  político parece insoslayable formularse algunas interrogantes. ¿A qué intereses o circunstancias responde este singular fenómeno? ¿Cuál es el  programa de la nueva formación? ¿Se trata de una fórmula de laboratorio o de un movimiento espontáneo?  ¿Cuáles son las coincidencias con la Syriza griega? ¿Cuál es la trayectoria política de sus líderes?  ¿Se ha iniciado en España y Grecia un proceso político revolucionario que barrerá con los restos de  vieja sociedad heredada del franquismo y de la dictadura de los coroneles griegos?

 

 

       Sobre éstas y otras cuestiones trataremos de reflexionar en la segunda parte de este trabajo.

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7 Comentarios
Fecha: Domingo, 25 de enero de 2015 a las 08:50
Jose
Desde un primer momento llevo sospechando de la aparición estelar de Pablito y su Podemos, ya que no me cuadra que las tv pertenecientes al capital potencien el aniquilamiento del sistema que tan bien le ha ido en los últimos años.
No es resentimiento por la caída del muro de Berlín, es que son muchos años de estafas y engaños de la social democracia que es la mejor gestora del capital autóctono y foráneo.
Fecha: Viernes, 23 de enero de 2015 a las 19:48
asi sera
Hay envidia generacional y rencor viejuno contra PODEMOS. QUe consigan el sorpaso que quiso Anguita, y que hayan movilizado a mucha gente joven que "pasaba de política" tiene podridos a partidos parlamentarios y extraparlamentarios de izquierda, a revolucionarios anarquistas y leninistas y a los troskos no contaminados. !Será lo que sea, lo harán peor o mejor, romperán con la transición o no, con el clero o no!!PEro es su tiempo, no el de la generación tapón de los Gordo, Perez, Carmelos, y otras reliquias de impotencias pasadas. Algunos estos nuevos tiempos les pillan desnortados.
Fecha: Domingo, 18 de enero de 2015 a las 01:48
Tamarant
por momento quieres hacer un paralelismo entra las bestias nazis y PODEMOS, verdaderamente no salgo del asombro en leer a cada momento tamañas barbaridades. ¿Es qué en esta sociedad sumergida en el consumismo, donde venden un riñón para ver un partido de fútbol, es fácil organizar una fuerza política cohesionada y con la suficiente fuerza para voltear la maraña frakista-peperra que esquilma a más del 90% del país, aun que la clase media de momento no quiera sentirse aludida? Tus paralelismos desacreditan las posibles pinceladas que pudieran tener validez… asta luego .
Fecha: Jueves, 15 de enero de 2015 a las 11:00
Antonio Flores
Aunque deseo leer la segunda parte de este articulo para dar mi impresión final, me parece que esta primera entrega tiene un valor de analisis poco frecuente. Los paralelismos entre Grecia y España me habian pasado desapercibidos. Espero con inquietud la segunda parte y deseo que su lectura me deje tan buen sabor de boca como la primera
Fecha: Jueves, 15 de enero de 2015 a las 07:34
Pedro
Artículo Intesante, bien fundamenta sobre la estrategia defensiva del sistema capitalista, por lo que no sería descabellado pensar que Podemos sea el estratega que andaban buscando para para encauzar el descontento social, cambiar algo para que no cambie nada y dentro de unos años, vuelta a empezar. De momento, el capital más interesante que aporta Podemos, es que carece de pasado.
Fecha: Jueves, 15 de enero de 2015 a las 01:27
Iván
Hay gente de la izquierda tradicional que encima de incapacidad de aplicar los conocimientos históricos para determinar el futuro, sienten envidida de algo nuevo que en poco tiempo haga lo que ellos llevan 80 años intentando hacer. Envidiosos, torpes y tontos.
Fecha: Miércoles, 14 de enero de 2015 a las 07:34
Pedro Jesús
¿ Quién teme a Podemos?. Los que piensan votarle NO. Hay que hacer un enjuague político y escupir toda la mierda apestosa que quieren medrar a costillas de la política mala para el Pueblo y buena para sus patrimonios con el billetero público. Sin presumir de pedante pues soy medio autodidacta, creo que falta una pregunta que hacer también, es ¿ habrá cambios profundos que NO han hecho el bipartidismo en casi 40 años?. Me refiero a si España seguirá siendo confesional y la apestosa religión dominante se seguirá sentando a parlamentar con el supuesto gobierno de Podemos y viento en popa.

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