Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Lunes, 15 de diciembre de 2014
A 57 años de una Revolución eterna

Cuba triunfante de sus verdugos

Guardar en Mis Noticias.

El universo entero sabe de esta Isla que hizo polvo y cenizas la invasión mercenaria de Bahía de Cochinos, que ayudó a ser libre a los esclavizados y segregados pueblos africanos, que sobrevivió a una crisis capaz de poner en riesgo la sobrevivencia misma de todo un pueblo y que ha encarado durante más de medio siglo el más criminal de los bloqueos sin ceder un ápice en sus principios (...).

 

   Por ORLANDO RUIZ RUIZ (*) / CANARIAS-SEMANAL.ORG.- La dignidad del cubano y su [Img #34187]sentimiento de independencia y soberanía tienen las raíces que los nutren en la existencia misma del hombre aborigen que pobló hace varios siglos esta isla.

 

 

 

   Tal como lo describe el intelectual habanero Lisandro Otero remitíéndose a crónicas antiguas, “cuando Cristóbal Colón observa por primera vez las arboledas y las frescuras, el agua clarísima y la amenidad de las aves, y la espada ha sido desenvainada, Hatuey, Guamá y Yaguajay oponen la macana y la piedra contra el puñal y la pica”.

 

 

 

   En el decir del propio escritor “después son los piratas y más tarde los ingleses.  El negro Salvador Golomón decapita al francés invasor.  Y el guerrillero Pepe Antonio tirotea a las casacas rojas de Su Majestad británica”.

 

 

 

     Transitarán desde entonces siglos de gloria y heroísmo que permitieron formar el crisol de patriotismo de la nación cubana.  Los vegueros de Jesús del Monte se alzan un siglo después, al precio de sus vidas contra despojo y monopolio.  Sucesivamente habrá un estremecedor Grito de Yara, que marca la ruta de las guerras de independencia; un canto glorioso en Bayamo, devenido himno de la Patria a la luz de las llamas de aquel incendio que convirtió en cenizas una ciudad antes de dejarla caer en manos del poder colonial; las ochocientas batallas de Maceo, sus veintidós heridas de bala.

 

 

 

   Son símbolos de tanta rebeldía, narrada en hermosos trazos por el historiador, “el cadáver de Céspedes en San Lorenzo y el de Martí en Dos Ríos; la muerte heroica de Mella en México y la de Guiteras en el Morrillo; los cuerpos destrozados de Abel en el Moncada y del Che en Ñancahuazú”.

 

 

 

   Es el mismo pueblo en el devenir del tiempo, la misma “Cuba con sus hijos más queridos, Cuba con la sangre de todos los humillados, los oprimidos, los miserables, los ofendidos.  Cuba de verdores y huracanes, sol y frutas y pájaros leves, triunfante de sus verdugos”.

 

 

 

   El 20 de mayo de 1902 se inició “el experimento más ambicioso y siniestro de la historia de América”: había que borrarle la memoria a un pueblo.  Pero no era empeño fácil, ya lo había sentenciado una voz sabia “estaba aquel pasado: treinta años de sacrificio y cargas al machete, y aquel perseguido destino: que la primera ley de la República fuera el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

 

 

 

   A pesar de tanta ignominia y represión, y tanta injerencia y tanta bota yanqui, la memoria redentora resurgió intacta.  El mundo conoció del Moncada, el Granma, la epopeya de la Sierra Maestra y de Fidel, el hombre que desde la cumbre más alta “quemó las espinas del llano”.  Y la noticia, “primero temerosa, que crece, que gana confianza, huyó Batista, luego los disparos, las cárceles abiertas, huyó Batista, huyó”.

 

 

 

   Desde entonces el universo entero sabe de esta Isla que ayudó a ser libre a los esclavizados y segregados pueblos africanos, que hizo polvo y cenizas la invasión mercenaria de Bahía de Cochinos, que sobrevivió a la crisis que cerró sus puertas al comercio y puso en riesgo la sobrevivencia misma de todo un pueblo, que ha encarado el bloqueo criminal sin ceder un ápice en sus principios y que ha sido durante muchos años el primer país del mundo en poner las manos de sus experimentados médicos donde otros siembran muerte y destrucción.  ¿Si lo sabrán bien los enfermos de ébola salvados por el altruismo de los nuestros?

 

 

 

   Es la misma Cuba, 57 años después, triunfante de sus verdugos, convertida ahora en eje de la integración de América Latina y el Caribe y devenida símbolo de la medicina humanizada que reclama este mundo aquejado de tantos males.

 

 

 

 

[Img #34186]  (*) Orlando Ruiz Ruiz periodista, escritor y colaborador de Canarias Semanal.org. Fue, hasta su reciente jubilación, jefe de la Sección Internacional del periódico portavoz de los sindicatos cubanos "Trabajadores".

 

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
1 Comentario
Fecha: Sábado, 20 de diciembre de 2014 a las 19:22
Raúl
Un sistema económico TOTALMENTE INEFICAZ, que solo da 20 euros de salario al mes, con viviendas que se caen y prostitución en sus calles. FELICIDADES CUBA. POR FAVOR, NO ME TOMEN EL PELO.

Canarias-semanal.org • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress