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Domingo, 5 de octubre de 2014

¿Gobernará el Poder o quienes otorgan el mandato?

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    En una reciente encuesta realizada en Massachussets, el 55% de 400 posibles votantes demócratas dijeron que votarían por Hillary Clinton, 17.25% por Elizabeth Warren, Senadora de ese estado y 7.75% se inclinaron por Joe Biden el actual Vicepresidente.

 

 

    Una muestra estadística semejante de posibles votantes republicanos, arrojó que solamente entre el 10 y 11 por ciento votarían por algunos de los posibles candidatos de ese Partido, cuyas propuestas parecen oscilar entre Chips Christie, Gobernador de New Jersey; Jeb Bush, antiguo Gobernador del estado de Florida; el Senador Rand Paul de Kentucky y el Representante Paul Ryan de Wisconsin.

 

 

   Con tantos problemas en el horizonte y cierto cansancio de jugar a las guerras imperiales, ninguna de las cuales ha traído beneficios directos para la ciudadanía, excepto para determinados grupos económicos, Hillary pudiera perder la candidatura presidencial demócrata frente a una figura política cuyo programa de gobierno llegue al espíritu de los votantes.

 

 

    Estos asuntos son cruciales porque el Partido Demócrata tiene todas las de ganar en los comicios del año 2016.

 

 

    El discurso de Hillary abunda mucho sobre el tema de la guerra o al menos recalca demasiado el papel de América sobre los demás países.

 

 

    La información actual abarca todos los aspectos del vivir.  Cada día más personas conocen cómo se desarrollan los acontecimientos, sus orígenes y sus consecuencias.  Con la gran cantidad de sucesos erróneos provocados por las administraciones estadounidenses en los últimos veinte años, cuyas consecuencias negativas han sido sufridas por los ciudadanos, se ha conformado un rechazo hacia las aventuras militares impulsadas por el complejo militar industrial.

 

 

    La guerra preocupa a los ciudadanos de a pie, pero también a aquellos que andan en vehículos de lujo, quienes en su mayoría no son ricos corporativos, sino buenos profesionales, especialistas, científicos, técnico, directores y administradores de diversas especialidades.

 

 

    Las decisiones últimas del Presidente Obama de bombardear las posibles localidades estratégicas del llamado Estado Islámico, si bien tienen justificación por lo descabellado del planteamiento de dicho grupo a estas alturas de la civilización, conserva la herida de todas las anteriores administraciones al desconocer la objetiva existencia de dos naciones poderosas y de gran peso en la región: Irán y Siria, a quienes debieron considerar, para la formación de una coalición dirigida a la eliminación de dicho movimiento.

 

 

    Si Siria e Irán no son del agrado de Estados Unidos y viceversa, no es menos cierto que la irracionalidad planteada por el Estado Islámico afecta más a estos dos países que a los propios europeos y estadounidenses.  Si además consideramos que la existencia de este movimiento es una consecuencia directa de las malas políticas de Washington y Europa durante las últimas dos décadas, tendríamos entonces más razones para entender la necesidad de establecer una coordinación, aunque sea transitoria, con esos dos países.

 

 

    La continuidad de estas políticas militaristas que mayoritariamente son rechazadas por la ciudadanía, no ayuda a Hillary Clinton.  En cambio las grandes preocupaciones internas existente en la juventud estadounidense, consciente que la tecnología, en un futuro no muy lejano, eliminará cada día más mano de obra y la disminución actual de su nivel adquisitivo, constituyen el centro de sus inquietudes.

 

 

    En el horizonte político hay tres figuras que parecen poseer una visión más objetiva del país.  Una de ellas es Elizabeth Warren de Massachussets, otro es el Senador Bernie Sanders del estado de Vermont y el tercero es el Vicepresidente Joe Biden.

 

 

    La Senadora Warren es una defensora de la llamada clase media, un tema que en el ambiente estadounidense tiene gran peso y parece tener además una visión integral de la sociedad según lo indican declaraciones reiteradas que tocan este aspecto.

 

    En una ocasión dijo cosas como estas: "en este país, nadie se ha hecho rico por sí mismo…!nadie!.. ustedes mueven sus mercaderías por carreteras que el resto de nosotros hemos pagado; contratan trabajadores cuya educación hemos pagado nosotros; tienen seguridad en sus fábricas por los policías y bomberos que pagamos nosotros…."  "usted monta una fábrica y triunfa… tiene una gran idea y triunfa… ¡que Dios lo bendiga!  Quédese con un buen pedazo de eso.  Pero una parte del contrato social subyacente es que usted toma un pedazo y paga más adelante por el próximo niño que viene".  Este es su discurso en términos generales.  La guerra no es mencionada.

 

 

   El Vicepresidente Joe Biden tiene un pensamiento parecido y luego tenemos a Bernie Sanders, cuyos planteamientos implican reformas más profundas que el de los dos anteriores.

 

 

    Sanders coloca el dedo en una de las llagas más conflictivas del sistema: "los intereses del gran dinero y los intereses especiales"; "toda la vida los he enfrentado".

 

 

   Pero además de eso dice Sanders: "yo sé que la clase media esta colapsando, yo sé que la gran distancia entre los ricos muy ricos y el resto de las personas se está ensanchando; yo sé que hay una profunda rabia ante la codicia de Wall Street, rabia con el establishment político y rabia además, con la media del establishment".

 

 

   Tendremos a que ver a qué subterfugios recurren las maquinarias políticas para convencer a un electorado a quienes estos asuntos les resultan más importantes que temas secundarios como el aborto, los gay y otras cortinas de humo que funcionan muy bien para confundir.

 

 

    Pero optimistas siempre, confiemos en la razón y también que pueda surgir una persona que al llegar a la presidencia, sea capaz de hacer lo que piensa, sin temor a los enjuiciamientos, las amenazas del Congreso y las presiones de renuncia.  Si el pueblo lo elige, lo ético es que gobierne con ese pueblo sin temor a las consecuencias.  Esto nunca ha ocurrido en Estados Unidos de Norteamérica, donde existen temores reverenciales de infringir normas que ya no aplican a estos tiempos.

 

 

  La pregunta al estilo de Shakespeare sería: ¿se gobernará siempre con el Poder o con aquellos que otorgan el mandato?

 

 

    Así lo veo y así lo digo.

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