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Martes, 9 de septiembre de 2014

La intransigencia y la Buena Fe (Vídeo)

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   La ciudad de Miami no sólo ha crecido con los años, especialmente entre 1980 y el presente, sino que ciertas manifestaciones agresivas se han atemperado.

 

    A fines de los setenta y parte de la década de los ochenta, el contrabando de drogas puso la ciudad en vilo, pero antes, en la década de los setenta, algunos grupos cubanos enemigos del gobierno cubano, devenidos en terroristas luego del fracaso de los planes para derrocar al gobierno revolucionario de Cuba, aterrorizaron la ciudad con bombas y asesinatos.

 

   De esta etapa se habla poco.  La prensa, experta en saber dónde gana y dónde pierde, no habla de estas cosas.

 

    En la televisión nacional y en el cine de Hollywood, se proyectan películas de acción y novelas similares que le han dado la vuelta al mundo.  Su influencia es tan grande que cuando viajo y converso con personas que no están al tanto de las atrocidades de estos grupos terroristas que no supieron con razón enfrentar la Revolución Cubana, recurriendo entonces a la violencia y a cumplir órdenes de los servicios de inteligencia estadounidenses, piensan que Miami es una ciudad de violencia, debido al tráfico de droga, los cárteles y los capos colombianos.

 

   La ciudad en verdad ha sido un centro de violencia, pero no tanto por la presencia de los capos y traficantes de droga que plagaron la ciudad en la década del ochenta.

 

    Más que aquella violencia que le ha dado mala fama a Miami, en gran medida con mucha injusticia porque allí vive gente laboriosa, empresarios de iniciativa y familias decentes de diferentes nacionalidades, que han ayudado al crecimiento de la ciudad, la historia nace con esos terroristas de origen cubano y las tropelías de los servicios de inteligencia estadounidense en su desesperación por contener los avances de los movimientos sociales latinoamericanos.

 

    La violencia, ocultada convenientemente por la prensa, fue promovida por gente como Luis Posada Carriles, autor del derribo de un avión de pasajeros civiles en el año 1976.  Gente como Guillermo Novo Sampol, José Basulto, Ramón Saúl Sánchez, gente como las que asesinaron al Canciller chileno Letelier y a su secretaria en Washington y otros más, ya muy pocos, que languidecen a la luz de las nuevas realidades que no entienden.

 

    Sería bueno que proyectasen la violencia ocasionada por estas personas, de igual manera que lo han hecho con las historias del tráfico de drogas.  Entre las más repugnante de sus acciones debemos señalar el terror inculcado a la ciudadanía, el cual llegó a extremos tales, que muchos se ocultaban para decir que habían visitado a sus familiares en Cuba.

 

     El material criminal y el control establecido sobre la población a base de amenazas directas y veladas de todo tipo, ejercida por estos grupos terroristas de origen cubano en la década del setenta y nuevamente en la década del noventa, es infinitamente superior a la reflejada por Hollywood y la televisión estadounidense, durante la época de oro del contrabando de drogas en Miami en la década del ochenta.

 

    En la actualidad, los residuos de esos tiempos continúan dando qué hacer y aun pretenden amedrentar a algunos pocos.  Felizmente la población de origen cubano de Miami se ha multiplicado con inmigrantes conscientes de la nueva realidad cubana y quienes, al margen de las discrepancias y sinsabores que muchos de ellos aún conservan, rechazan las prácticas de estas personas y ya no se dejan amedrentar fácilmente con sus amenazas.

 

    En pocos días se presentará en Miami el dúo cubano Buena Fe.  Se trata de música, de alegría, de divulgar la cultura musical cubana en una ciudad cosmopolitamente latina.  Sin embargo, en la incultura y sin razón que mueve a grupos de esta naturaleza, todo acto cultural procedente de Cuba deben ser prohibido y ya se aprestan a boicotearlo y crear un ambiente odioso y agresivo para impedir su presentación.

 

    Como la cultura y el canto son difíciles de combatir y por eso no pudieron impedir el concierto de Juanes en La Habana, el juego de los industriales veteranos que hace poco mostraron sus destrezas deportivas en Tampa, la visita de Beyoncé a Cuba y los múltiples encuentros culturales, académicos y científicos que tienen lugar en la Isla, ahora aducen que el dúo no puede actuar porque criticaron a un grupo opositor en Cuba llamado Damas de Blanco.

 

    Curiosamente las Damas de Blanco han manifestado en declaraciones públicas que no quieren ser utilizadas en primitivos actos de esta naturaleza, con lo cual Aldo Tuero presidente de Nueva Acción dijo sentirse muy defraudado y ha tildado de quinta columnista a los cubanos que no se sumen a este pretendido boicot de los dos músicos cubanos.

 

  Estas fanfarronadas, semejantes a una payasada de Circo en declive, sólo pueden explicarse por la desesperación que sienten ante los nuevos tiempos que vivimos.  Además, la cultura no se mata con escopetas, ni se ahoga en las hogueras de la inquisición.

 

   Cuba se ha abierto al mundo, porque l una agresión estadounidense es cada día más improbable.  Las circunstancias han cambiado y el movimiento comunista internacional se reinventa a sí mismo, ante la experiencia fallida de la Unión Soviética.

 

    Cuba hoy, no sólo permite que los emigrados la visiten, sino incluso contempla que muchos puedan regresar.  La vida cubana se regulariza en términos de los derechos a disponer de los asuntos personales.  No hay restricciones para salir al extranjero, visitar países, regresar, vender sus propiedades, volver a salir.

 

    Los músicos o artistas que viven en Miami y que se niegan a visitar Cuba, no lo hacen por principios patrióticos, sino porque saben que los escenarios están aún controlados por estos grupos y tendrían que dejar de actuar o irse a otros lugares, como de hecho ha ocurrido con algunos que no necesitan de Miami para triunfar.

 

    Pero el odio, el afán de revancha y saber que no pueden regresar jamás a su país por razón de los crímenes cometidos, los hace violentos y agresivos.

 

   Es bueno recordar todo esto, porque el concierto del dúo Buena Fe se va a dar en nombre de la libertad.

 

    Es lamentable que todavía existan instituciones y personas que compran miedo.  Este es el caso de Brickell Travel, quien estaba a cargo de la publicidad de la presentación del dúo el 18 de setiembre.

 

   Pero más allá de esos actos de debilidad y temor, los cubanos que vivimos en Miami tenemos el derecho de escoger y hemos optado por la paz que estos grupos siempre han querido arrebatarnos.

 

   En el pasado pudieron amedrentar a las mayorías, pero los tiempos han cambiado y hoy somos una mayoría diferente.

 

   No hay retorno al pasado y entre la Intransigencia y la Buena Fe, la decisión es clara: escogemos la Buena Fe, la cultura, nuestros legados, nuestra música y nuestra gente, no importa dónde viven y cómo viven.

 

   Así lo veo y así lo digo.

 

 

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