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Domingo, 27 de julio de 2014

Honor a quien honra merece

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[Img #30285]    He recibido dos respuestas lacónicas de mi más reciente artículo titulado "Una Presidencia Calumniada".  El primero dice escuetamente "de acuerdo con tú opinión.  Me temo que estamos solos".  La segunda dice: "olvidaste mencionar la visita de Putin a La Habana".

 

 

    En verdad pienso que somos pocos quienes creemos que Obama ha hecho lo único probable al enfrentar las grandes crisis internacionales de sus seis años de gobierno.  La mayoría responde diciendo que no ha hecho todo lo que debiera.

 

 

    Ningún gobierno en las últimas tres, cuatro o cinco décadas, no recuerdo, ha tenido que lidiar con peligros internacionales tan delicados y mucho menos actuar con mano serena y hacer uso del arte de lo posible.

 

    Nada de cañones, misiles y desembarcos aparatosos tras los cohetes "inteligentes" tomahawk que destruyen por igual un puente, una iglesia, interrumpen una boda o matan un soldado en tierra.

 

   Tampoco un enfrentamiento irreconciliable o peligroso ante el aparato de Poder Real que funge de cancerbero del sistema.

 

   Siempre la política, lo posible y al mismo tiempo la mejor aproximación a su visión de la sociedad y el mundo para que la conducta no se convierta en acto inconsecuente.

 

    Así ha procedido Obama ante todas las situaciones, pero el mundo espera soluciones rápidas y en la mayoría de los casos personales.  O sea, no importa cuántas cosas buenas o acertadas ha hecho un dirigente, dentro de sus posibilidades, si no ha quedado resuelto el problema que lo atañe a uno más directamente, el resto del quehacer queda eliminado.

 

    Quienes luchan por los inmigrantes, palabra más politizada que real en Estados Unidos (y perdónenme la expresión) no aceptan como buena las medidas internacionales por las cuales ha optado el Presidente, evitando nuevas guerras en seis años de dirigencia, ni las muchas soluciones para mitigar la gran debacle ocasionada por la crisis económica del 2008, ni la disminución del desempleo, ni la retirada de tropas de Medio Oriente, ni ninguna de las más trascendentales medidas que su Administración haya puesto en vigor.  El único asunto que ven es el de las leyes migratorias.

 

   Los cubanos por su parte piensan que Obama "ha hecho poco" para resolver el diferendo con Cuba que ya se extiende por más de cincuenta años.

 

   No recuerdan que viene haciendo lo posible para navegar en las turbias aguas de la intransigencia que lidera esta temática, levantando las restricciones de viaje a los cubanos, flexibilizando los envíos de ayuda y los viajes de estadounidenses a Cuba, los contactos de empresarios y de la organización del comercio con empresarios de la Isla y aun sus propias declaraciones que en general han sido conciliatorias.

 

   Quienes no reconocen que su gobierno ha tenido un enfoque social diferente, una calma y una tendencia a los compromisos poco usuales, son centristas e impiden ver el asunto dentro del contexto general que aqueja y exige la dirección de un Estado.  Especialmente el de un Estado tan complejo como el estadounidense.

 

   Por consiguiente es de pensar que los aspectos mencionados en ese artículo no sean capaces de convencer a esas mayorías que, aun cuando lo nieguen, tienen una visión centrista, partidaria o ideológica.  En ocasiones las tres.

 

   Respecto a mi omisión de la visita de Putin a La Habana, debo destacar que el trabajo en cuestión destaca grandes problemas enfrentados por Obama y las soluciones muchas veces salomónicas por las que ha optado frente a ellos.

 

   El renacer del "affair" ruso con Cuba, lejos de ser un problema para Obama es una solución.

 

   No dudo de su convencimiento, que el conflicto Cuba - Estados Unidos no tiene sentido hace mucho tiempo y que, a estas alturas, urge buscarle solución adecuada para ambas partes.

 

   La nueva cercanía de Rusia a Cuba, sirve para enviarle un mensaje a la intransigencia de que a pesar de los pesares, los horizontes de la Isla se van ampliando y ya no es solamente China y las magníficas relaciones con Latinoamérica y el Caribe, sino que Rusia se agrega al equipo y le condona además una deuda impagable, heredada de la época soviética y la cual por su interrupción inesperada e injusta, hacía imposible el cumplimiento de los compromisos que le dieron origen.

 

   No es un problema, es más bien una solución porque envía un mensaje a quienes ponen obstáculos para normalizar las relaciones y esto definitivamente favorece a Obama, quien estoy seguro entiende esto perfectamente.

 

   No debemos abochornarnos por honrar a quien honra merece.

 

   Así lo veo y así lo digo.

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