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Por Juan Andrés Pérez Rodríguez - Canarias-semanal.org
Viernes, 13 de junio de 2014
El significado de la batalla contra Uber

¿Saben los taxistas europeos que están luchando contra la liberalización del sector?

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   Hierve la red con las noticias que tienen que ver con la movilización de los taxistas de las grandes ciudades europeas.

 

   “Los taxistas se manifiestan en Europa contra el "intrusismo" de aplicaciones como Uber”, titulaba RTVE.es.    París, Londres, Berlín, Milán y Nápoles ha sido noticia por los efectos de estas manifestaciones.

 

 

   Cerca de 300 kilómetros de atascos a primera hora de la mañana, se han reportado en la capital francesa. Londres vivió el colapso de varias de sus arterias por la movilización de 10.000 cabbies -nombre del típico taxi londinense- según el sindicato británico RMT. Desde Berlín, se supo de la participación de más de 600 taxistas. La movilización italiana convocó a casi 5000 taxistas en Milán y 150 en la ciudad de Nápoles.

 

 

   En España, la cobertura ha sido amplia. El diario Público lo reseñaba con este titular: “Madrid y Barcelona se quedan sin taxis contra el “intrusismo” de Uber”. La unidad ha sido la nota destacable en la convocatoria de Madrid: “Las dos asociaciones mayoritarias cifran en un 100% el seguimiento, hasta el momento, del paro de 24 horas”. En Barcelona, según el Ayuntamiento, las dos convocatorias-sindicato Élite, huelga y el resto-manifestación, movilizaron unos 4.000 manifestantes.

 

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¿QUÉ ES UBER?

 

 

   ¿Cómo ha sido posible la unidad de acción de los taxistas europeos? Los ha unido la irrupción de una empresa privada en el ámbito del transporte de viajeros. Los titulares escogidos para testimoniar las movilizaciones lo evidenciaron: “...contra el "intrusismo" de aplicaciones como Uber”, “...contra el “intrusismo”de Uber”.

 

 

   Si se mira con atención esta confrontación de intereses-privados v/s públicos  -se pueden encontrar coincidencias causales -no casuales-con otras luchas. Lo que ocurre con la sanidad pública es también un choque de intereses.

 

 

      Lo resumo: estamos ante un ataque abierto contra lo que queda del llamado "Estado de Bienestar". Lo público representa un nicho de negocio que no se quieren perder los grandes intereses económicos. Esa es la verdad. Ningún discurso sibilino lo puede ocultar.

 

 

   Contra los taxistas ya se comienza a vomitar: “La Comisión Europea reitera que Uber no es el “enemigo” de los taxistas”. Con este título presentó “El País” las declaraciones de la comisaria europea de Agenda Digital, Neelie Kroes. A esto se suele llamar, “tapar el sol.. .”.

 

 

   Se dice más, y más sórdido, en boca de una tecnócrata infortunada: "Las huelgas no  solucionan nada”. Para seguidamente ordenar, “Es el momento de que taxistas, reguladores y responsables de Uber se sienten a dialogar”. Y tomar partido por una de las partes: "La prohibición no protege ni ayuda a los pasajeros, solo protege al cartel del taxi".

 

 

 

 

¿POR QUÉ   LUCHAR CONTRA UBER?

 

 

   ¿Por qué luchar contra Uber - no contra la innovación - es luchar contra la liberalización? Este es el proceso que se viene realizando, de facto, hace tiempo.

 

 

   Primero, ¿de qué tipo de empresa de empresa privada de trata? Uber es una empresa norteamericana, fundada en San Francisco en 2012. Su desempeño se basa en una aplicación para smartphone, cuyo GPS localiza tu ubicación y te muestra las opciones de autos cercanos disponibles. Después, eliges el automóvil, ves el perfil del chofer, lo contactas a su celular y pagas con tarjeta de crédito, por lo que no hay intercambio físico de dinero.

 

 

   El relato de su origen no difiere mucho del de otras empresas. Se difunde la frívola y manida historia de un triunfador, desde la nada, hecho así mismo. Cuentan que surgió cuando Travis Kalanick, emprendedor serial, y Garret Camp, co-fundador de Stumble Upon, salían de una conferencia en París y no encontraban un taxi que los llevara al hotel. Ahí mismo se les ocurrió la “genial” idea: tener un servicio on-demand (por demanda) de transporte, con el que pudieran llegar a todos lados. La clave estaba en proveer la tecnología.

 

 

   En menos de tres años ya funciona en un centenar de ciudades de 35 países. Han alcanzado la capacidad de atender a más de 350.000 servicios diarios en los cinco continentes. Para sus últimas operaciones de expansión han sumado inversores potentes, entre los que se encuentra Jeff Bezos, fundador de Amazon. Su objetivo, como el de cualquier capitalista, no tiene límites de expansión. Sueñan con el Monopolio: “La idea es que en cualquier parte del mundo puedas moverte en Uber”.

 

 

        Esta compañía constituye una seria amenaza para el sector y sus usuarios - no clientes - más vulnerables. En su país ha ido generando conflictos, de Washington a San Francisco, pero siempre ha podido burlar la legislación imponiendo la premisa de que una cosa es el transporte público o el alquiler de vehículos, y otra un transporte entre particulares.

 

 

 

Ahora bien, sería imperdonable, en este contexto de lucha, pasar por alto un hecho. Estados Unidos y la Unión Europea negocian, casi clandestinamente y al galope, el Acuerdo Transatlántico sobre Comercio e Inversión (ATCI). Dicho engendro se traza unos objetivos, todos ellos librecambistas, suspendidos todos del principal: crear la mayor zona de libre comercio del planeta.

 

 

 

Derivados de aquel son estos:

 

 

1. “Acercarse lo más posible a una eliminación total de todos los aranceles del comercio transatlántico en bienes industriales y agrícolas”.

 

 2. “Abrir el sector servicios, como mínimo, tanto como se ha logrado en otros acuerdos comerciales hasta la fecha y expandirlo a otras áreas, como el transporte”.

 

 

        A la luz de esta urgente consideración, podemos explicarnos más objetivamente las reacciones de Bruselas ante el éxito indiscutible de la huelga y manifestación de los taxistas. La responsable europea de Agenda Digital, Neelie Kroes, dejó muy clara la coincidencia entre la posición de la Comisión Europea y los objetivos del (ATCI). Pienso ahora en los lobbistas, esos grupos de presión que pululan en las instituciones europeas. Según el informe Stubb del comité de asuntos constitucionales del Parlamento Europeo, “unos 15.000 lobistas y 2.500 organizaciones” ejercen la representación a nombre de sus empleadores. ¿A quiénes representan? Clamorosa incertidumbre.

 

 

      Después de pedirle a los taxistas que “se adaptaran a los nuevos tiempos”, se confiesa: "La tecnología está cambiando muchas facetas de nuestras vidas y no podemos abordar retos ignorándolos, haciendo huelga o tratando de prohibir las innovaciones".

 

 

     Cuidado, que ha hecho una afirmación tan vacía que cualquiera la pude llenar con sus expectativas. Es el influjo de expresiones vacuas muy bien estudiadas. ¿Quién puede estar en desacuerdo con esta frase? Es lo suficientemente genérica y ambigua como para disimular el fondo. De no estar atentos podríamos estar dando sentido al absurdo, desechando las evidencias en contra, y razonando sí, pero selectivamente.

 

 

      Pero su discurso gira rápidamente. Y haciendo malabarismos cantinflescos para quedar bien con Dios... deja esta perla: "Elimina algunos puestos de trabajo y cambia otros, pero mejora la mayoría de empleos y crea nuevos".

 

 

     Como empresa privada Uber no es un garante de derechos. No representa ninguna solución a los usuarios del transporte, ni creará los puestos de trabajo que dice Neelie Kroes. ¿Cuál es la relación entra los conductores y Uber? ¿Tercerización, ese es el empleo que imagina Kroes?

 

 

     Uber no posee chóferes en su plantilla, ni tiene automóviles en propiedad. Lo suyo es una aplicación de smartphone, pero que vale unos 2.700 millones de euros, casi la mitad que el gigante de coches de alquiler Hertz. Su plantilla incluye poco más de 350 empleados, lo cual, no se corresponde con el valor de mercado de esta compañía. Uno de los inversores de Uber dijo públicamente que “Uber ha crecido más que lo que creció e-Bay en su apogeo”. Y aun así, no crea empleo. No lo necesita.

 

 

      Estamos ante un claro ejemplo de incremento en la composición orgánica del capital y el desempleo. No es una opinión o una suspicacia, son las tendencias, las leyes del desarrollo capitalista.

 

 

       Marx descubrió que a medida que la tecnología crece y se desarrolla, el coste de los medios de producción - capital constante -  aumenta. Ese alto coste lo asume el capitalista para librarse de los trabajadores y aumentar la productividad con los que quedan. Pero como la ganancia del capitalista, el llamado beneficio, es la apropiación “legal” de una parte de todo el valor de lo que ha producido el trabajador, en las crisis capitalistas, cuando no se pueden vender las mercancías, el despido y los bajos salarios son para el capitalista su única “solución” a la tendencia de la caída de la tasa de beneficio. El problema del despido y los bajos salarios son para el trabajador. De modo que  librarse de trabajadores es costoso tecnológicamente, lo cual nos dice que siempre serán más costosos los medios de producción (capital constante) en relación inversa con los salarios (capital variable). A esto se llama crecimiento en la composición orgánica del capital, causa real e insoluble de desempleo.

 

 

 

     Por eso, luchar contra Uber es luchar contra el capital, porque el capital no tiene solución a ninguno de los graves problemas que amenazan a la humanidad. El caso del taxi es otro ejemplo de ello.

 

 

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2 Comentarios
Fecha: Sábado, 14 de junio de 2014 a las 01:13
fefo
Mínimos actos conmovieron mis pensamientos. En 1979 Felipe GonzaleZ renunció al marxismo como método a seguir dentro de la ideología de su partido. Transcurridos unos cuantos años D. José Luis Rodríguez Zapatero dijo algo así como: “mandan los mercados” todo ello, en momentos de su mayor decadencia política, fue darse cuenta algo tarde del acoso y derribo sufrido por los mismos y desde luego, resultó lo más sincero que he escuchado de un político abrumado por la situación insostenible que se encontraba. Ahora, esta noticia me conmueve aún más, describe como los mercados tratan de sobrepasar
Fecha: Viernes, 13 de junio de 2014 a las 13:16
asdf
Estaba viendo las noticias sobre este tema y me acuerdo de la nueva ley de libre comercio que se está pactando entre EEUU y Europa a puerta cerrada.
Veo las noticias y digo, menuda! casualidad que después de hablar sobre esta ley de libre comercio al día siguiente desarrollen esta aplicación para eliminar a la competencia y que el Gobierno Español(vocalista, representantes, asesores, diputados, concejales, etc....)no se pronuncie en los medios de comunicaciones sobre esta huelga tan importante que afecta a decenas de miles de personas.


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