Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Por Manuel Medina - Canarias-semanal.org
Jueves, 24 de abril de 2014
La Historia no es congelable

La democracia en España tiene genealogía, y ésta no se encuentra en la Constitución del 78

Guardar en Mis Noticias.

 [Img #27169]

      

      Parece claro que toda la estructura del régimen político montado en y durante la denominada "Transición" se desvencija por momentos. Aquella  operación de filigranas que dio como resultado la Constitución del 78 y el sistema político resultante no tuvo  otro  "mérito" que  la   anuencia en la que coincidieron la casi totalidad  de las fuerzas políticas y sindicales  existentes entonces, con una excepción  que es honesto recordar hoy : la de aquellas organizaciones que se adscribían al abertzalismo de izquierda vasco.  

 

   Pero, desde la perspectiva  estrictamente institucional,  enlazar constitucionalmente  a una dictadura de rancio pedigrí fascista con un régimen que se  pretendía democrático  no pasó de ser una infame chapuza propia de la catadura de los personajes que la protagonizaron.  Hoy resulta fácil augurar cuál será el lugar reservado por la historia a los personajes que la hicieron posible.

 


LAS RAZONES DEL CAMBIO

   

      Las razones que unos y otros tuvieron para enfrascarse en aquella fraudulenta operación constitucional fueron variadas.


      A los situados a la derecha del llamado "Movimiento Nacional" , - Suárez, Fraga, y muchos de los que  han ocupado  altos cargos en el PPsu visión autoritaria y cortoplacista solo les permitía calcular las virguerías legales que tenían que poner en marcha para salvaguardar la continuidad de la máquina del Estado heredada de la Dictadura a la que ellos mismos habían pertenecido.

 

     Aquellos otros que provenían de la dirección del PCE eran hombres que habían envejecido en la dureza del  exilio,  y  los sexagenarios muy difícilmente pueden  encabezar procesos  revolucionarios, frecuentemente solo  patrimonio biológico de  los más jóvenes.  Por otra parte, - y esto es lo esencial - el PCE junto con otros partidos comunistas europeos - el Partido Comunista Francés y el  PC Italiano - había emprendido la ruta de la socialdemocratización, que terminaría conduciéndolos no solo a la integración en el sistema capitalista  sino también a su  total desaparición  del escenario político europeo.

 

        De los socialistas, tiernistas y demás grupos nacidos al rebufo de la agitación social en las calles   no vale la pena ni hablar, pues  su  representatividad  social  en aquellos momentos no les traspasaba a sí mismos. Su significación política era ninguna.


     A la muerte del dictador, el  aparato del Estado que las clases sociales dominantes habían  construido para garantizar su propia hegemonía  era ya incapaz de cumplir  con el cometido que casi cuarenta años antes  le habían otorgado . Este hecho lo han reconocido  en numerosas memorias, artículos y declaraciones públicas  quienes en esos momentos controlaban el timón que lo había dirigido.


   Para contextualizar la coyuntura en la que se produce la operación de  recambio del Régimen franquista conviene recordar que la conflictividad social generada  en el Estado español  durante  el segundo lustro de la década de los setenta  no tiene parangón con ninguna  situación que podamos imaginar hoy. Los capitales huían hacia Suiza  con la prisa con que las ratas abandonan un buque en trance de naufragio. Quien luego sería ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Arias Navarro, José María de Areilza,  expresaba el desasosiego de las clases sociales poderosas en esos días de manera muy gráfica:  "O acabamos en golpe de Estado de la derecha. O la marea revolucionaria acaba con todo".


EL EJÉRCITO COMO PRETEXTO


   Aquellos  que aun hoy fabrican  pretextos ad hoc  para justificar las renuncias del PCE durante la "Transición" y su aceptación vergonzante de la Monarquía , esgrimen el argumento de que la permanencia  en los mandos del ejército de los  oficiales que habían  hecho la Guerra  Civil hacía imposible acabar  con la monarquía heredada del franquismo  .


    Se trata de un razonamiento malévolamente  tramposo y que está  en flagrante  contradicción  con los principios que hicieron posible el largo  itinerario de lucha de los comunistas españoles a lo largo de toda la dictadura. El Ejército constituyó siempre la columna vertebral  del Estado franquista, su "última ratio".  Y la lucha de los comunistas tuvo siempre en cuenta la existencia de esa premisa.  La muerte de Franco aceleró , en efecto,  el proceso de deterioro de su régimen, pero el PCE parecía tener  claro desde mucho  antes  que la desaparición de la persona del dictador no iba a suponer  el  colapso  inmediato del aparato franquista . Debía  ser la lucha perseverante y la influencia que las organizaciones populares y el  Partido Comunista  habían conquistado en la sociedad española lo que permitiera crear las condiciones  para que la caída del franquismo se  produjera  en  las circunstancias más favorables  para los intereses populares.  La cuestión que se planteaba entonces no era el paso directo de la dictadura franquista  al socialismo, sino hacer posible la implantación de una democracia avanzada donde pudieran crearse condiciones  para la consecución de las reivindicaciones populares aplastadas  con el golpe del 18 de Julio de 1936.

 

    Hoy   parece  evidente  que, más tarde o más temprano,  la estratagema construida con la "Transición"  tenía que quedar al descubierto por múltiples razones.  Una de ellas es que la pretensión  de  borrar  el hilo umbilical que necesariamente  enlaza a la  II República con la conquista  de las libertades democráticas  tenía que resultar a la postre un proyecto imposible de realizar. ¿Cómo borrar de la memoria histórica colectiva que la II República  fue el resultado del derrocamiento de la monarquía borbónica?  ¿Cómo hacer desaparecer  de los anales de la historia que la caída de la II República  fue el resultado de una conspiración castrense, en lo military  monárquico- fascista en lo ideológico? ¿Cómo poder liquidar de un plumazo constitucional la evidencia de que el establecimiento de un régimen democrático debía pasar necesariamente por el refrendo popular en las urnas de la forma de Estado  que se pretendía  adoptar?

 

LA HERENCIA HISTÓRICA ES  IMBORRABLE


    La historia  de los diferentes pueblos que componen  el Estado español  no ha sido precisamente prolija en procesos políticos democráticos. La I República fue  tan  efímera y turbulenta que apenas logró dejar una huella significativa en nuestra historia contemporánea. La II República, en cambio, se produjo en un instante histórico en el que confluyeron las reivindicaciones sociales acumuladas a lo largo de siglos. La II República española, con sus contradicciones y pasos atrás y adelante,  trató de  satisfacer algunas de ellas.  Aun hoy - setenta años después - estas reivindicaciones  no han sido resueltas y continúan en pie.


   La democracia en España tiene, pues, genealogía .  Es cierto que es limitada,  pero también extraordinariamente rica y significativa.  Y esa referencia , desde luego, no puede encontrar   sus orígenes en la Constitución monárquica de 1978, sino  en la republicana de 1931.  La prueba de que ello es así  la podemos constatar hoy en las calles cuando, de nuevo, vuelven a ondear por miles las banderas tricolores en manifestaciones y eventos públicos . Ya no las portan las viejas generaciones que vivieron los agitados años  de la II República e hicieron de ella la razón de sus vidas. Tampoco la generaciones que lucharon contra la dictadura.  Las enarbolan  los integrantes de las generaciones que nacieron sesenta años después.  Este hecho no es baladí. Pone de manifiesto que la Historia no se puede  congelar  ni borrar. Y no por ningún tipo de razones místicas, sino porque  las secuencias  políticas, culturales y sociales permanecen enlazadas, dialécticamente enlazadas , en un  todo que le da coherencia al conjunto Historia.  

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
6 Comentarios
Fecha: Domingo, 27 de abril de 2014 a las 14:24
M. Bujarin
La Constitución vigente ha sido corroída por el despotismo, como era inevitable, porque el régimen construido sobre ella dejó dentro a las castas del franquismo, intactas, dentro del aparato del Estado y hegemónicas en la sociedad civil y en la memoria colectiva, erradicada mediante genocidio. Tiene aspectos positivos, proclamación de derechos destinados a calmar la potencia revolucionaria de las masas en la fecha de su aprobación. Mediante lucha de clase, la oligarquía fascista reacomodó su hegemonía. Una vez asentada ésta, la crisis arranca la hoja de parra que cubría sus vergüenzas: la Carta otorgada del 78 es la rama podrida del tronco del árbol podrido. En pie, la dignidad de nuestra Constitución legímima, la de 1931. Salud.
Fecha: Sábado, 26 de abril de 2014 a las 16:02
Casandro
También el Partido Comunista de los Pueblos de España fue legalizado y se presenta a las elecciones. De momento no ha formado ninguna rebelión contra el régimen.
Fecha: Sábado, 26 de abril de 2014 a las 10:38
M. Bujarin
Envié recien ayer un comentario a este artículo. ¿Se ha perdido en el hiperespacio?
Fecha: Viernes, 25 de abril de 2014 a las 18:54
M. Bujarin
Nuestra raíz histórica primigenia está en los Comuneros de Castilla, tradición que expresa nuestra bandera con su banda morada. No todo empieza en 1521, pero sí cristaliza entonces la lucha por las libertades de España frente al despotismo, ya sea asiático o feudal. Un largo proceso de formación nacional, lucha incesante y tesonera, ya sea con el nombre de España, como prefieren algunos conciudadanos, o con el de Sefarad, como prefieren otros igualmente respetables y amados. Continúa con la lucha por la Constitución y contra el rey felón, con las gloriosas jornadas del general Riego, que da nombre a nuestro Himno Nacional, y rebrota con nuestras dos queridas Repúblicas, alma de España, que mejor que nadie expresan Don Juan Negrín y Don Manuel Azaña, nuestros Próceres, Héroes Nacionales. Ni el fascismo, ni el despotismo inherente a las dos restauraciones borbónicas nos han derrotado. Los mejores hijos de nuestra nación democrática están muertos, pero la Nación está en pié, presta a la lucha, así pasen los siglos. Nuestra tarea, en mi humilde juicio, no es especular sobre una hipotética, incierta y difusa tercera república. Nuestra tarea central, para los próximos años o decenios consiste en restaurar Nuestra Segunda República Española, permitir a nuestra Constitución democrática de 1931 mostrar todas sus potencialidades hasta que de modo natural sobrevenga su inadecuación al presente y deba ceder el paso a una tercera y después a una cuarta. Tal es el homenaje irrenunciable que le debemos a nuestros abuelos y bisabuelos, la mejor, la más generosa y la más hemosa de todas las generaciones de España. Salud.
Fecha: Viernes, 25 de abril de 2014 a las 18:40
Augusto Flores
Una precisión histórica que encaja muy bien con los momentos que vivimos. Muchas gracias al autor. No se me había ocurrido esa correcta interpretación
Fecha: Viernes, 25 de abril de 2014 a las 09:27
Adaiunay
Notable artículo Medina. Gracias, me satisfizo. A la IIIª será popular y federativa.

Canarias-semanal.org • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress