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Por Flor de Paz de Lázaro Cubillas (*) - Canarias-semanal.org
Lunes, 21 de octubre de 2013
La recepción del evolucionismo en el país caribeño

DARWINISMO Y SOCIEDAD EN CUBA: UNA LUCHA CONTRA EL DOGMA CREACIONISTA

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[Img #22370]   Desde la aparición de El origen de las especies [1], de Charles Darwin, hace poco más de un siglo y medio, los efectos de las ideas transformadoras del naturalista inglés han sido tan diversos como las culturas que identifican a las sociedades contemporáneas.


    Son incontables los estudios y publicaciones dedicadas a polemizar alrededor de la teoría de la evolución de las especies a través de la selección natural, aunque como portadora de principios explicativos ajustados a las evidencias, las investigaciones tecnocientíficas de las últimas décadas han continuado confirmando su valía.


   En la época de su emergencia, el impacto de dichas concepciones significó el emplazamiento al creacionismo, como modelo universalmente establecido para explicar el origen de la vida.  Es en ese contexto en que está enmarcado Darwnismo y Sociedad en Cuba.  Siglo XIX, de Pedro M. Pruna Goodgall, que profundiza en la recepción de las nuevas ideas en la Isla a partir de los últimos años de la citada centuria.


   En palabras del propio autor, "al menos hasta 1861, el dogma de la creación no precisó, en Cuba, de defensa alguna.  Usada como verdad evidente o como creencia habitual, la doctrina creacionista aparece frecuentemente en las obras de los naturalistas cubanos de este período".


    Este presupuesto histórico sirve de partida a Pruna Goodgall para desarrollar su texto, en el que se detiene en el análisis de las propensiones evolucionistas de los más importantes científicos de la época, entre ellos Felipe Poey, defensor del concepto "de la unidad de la especie humana", y Ramón Zambrana, opuesto al mismo tiempo a la idea de la transformación de las especies y a la tendencia de algunos naturalistas de separar al hombre en especies diferentes.


   Trascendiendo estas visiones, el autor dedica un capítulo a pormenorizar el desempeño de la intelectualidad de la época en el razonamiento de la concepción evolucionista en el país, subrayando el papel del pensamiento reunido en torno a la Revista de Cuba y a la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba, para desembocar así en las discusiones más importantes desarrolladas alrededor de este proceso de asimilación cultural e ideológica.


   Darwnismo y Sociedad en Cuba.  Siglo XIX, destaca el impacto que en la Universidad de La Habana tuvieron las concepciones del naturalista inglés en los años 80 de esa centuria, cuando fueron defendidas en sus aulas tesis doctorales explícitamente evolucionistas, un auge que decayó en la década de los 90, en vísperas de la Guerra de Independencia y de la posterior ocupación norteamericana.


   Más allá aún, la obra de Pruna Goodgall aporta una síntesis de las principales características del evolucionismo biológico y social durante el siglo XIX, particularizando en varios países donde este asunto alcanzó singular importancia.


   Su publicación da continuidad a una línea de títulos sobre evolución humana de los que se ha venido nutriendo la Editorial Científico-Técnica, reafirmando así la vigencia de la principal aportación de Charles Darwin, el haber colocado a los humanos en su justa posición en la naturaleza.




Notas:

[1] El origen de las especies, por medio de la selección natural fue publicado por primera vez el 24 de noviembre de 1859 y no fue traducido al español hasta 1877.



[Img #22366]   (*) Flor de Paz de Lázaro Cubillas es una periodista cubana que desde hace más de 15 años desarrolla el periodismo científico, especialmente en temas antropológicos, médicos y de la evolución humana.  Colabora con la Fundación Atapuerca y con el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) en la socialización de los conocimientos que generan estas instituciones españolas.  Publica en varios medios cubanos y actualmente es jefa de redacción de "Juventud Técnica", una revista científico-popular que fundamenta su labor en los principios del periodismo científico y que está dirigida a los jóvenes, aunque goza de la preferencia de un público mucho más amplio.  Recibió la Distinción Félix Elmuza, máxima condecoración que confiere la UPEC a los periodistas con una trayectoria destacada.  Se incorporó como colaboradora de Canarias Semanal con la sección Tribuna de la Ciencia, de la que es responsable junto a la también periodista científica Daymaris Martínez Rubio.



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1 Comentario
Fecha: Jueves, 31 de octubre de 2013 a las 16:47
Pedro Jesús


Uno de los argumentos fundamentales sobre el origen de las especies de Darwin es << la vida se manifiesta por una lucha constante por la existencia y la supervivencia>>. Caso que no sólo se refiera a los animales sino también a las personas humanas, en efecto eso lo saben muy bien los parados/as y los/as pensionistas. Sin embargo no todo el monte es orégano en este caso, los políticos corruptos y demás familia de corruptelas su lucha por la supervivencia es nula, ya se han encargado ellos a costa del pueblo de dicha nulidad. Y esto no son teorías banales salidas de un pensador con barbas. Y otro de los argumentos es << la lucha por la supervivencia provoca que los organismos que menos se adaptan a su medio natural específico desaparezcan y permitan que los mejores adaptados se reproduzcan, a este proceso se le llama “ selección natural”>>. Otra vez lo mismo, caso que no sólo se refiera a los animales sino a las personas humanas, eso no cuela ya en nuestros días, el pueblo llano también se reproduce, ya sería el colmo que solamente los capitalistas se reprodujeran. Es más en el caso del capitalismo clerical, los curitas y monjitas no se reproducen y tienen la existencia y la supervivencia garantizada. La creación no cómo la redactan las religiones, que hablan de un dios solitario o de un dios dividido en tres dioses; hablan de divinidad en singular o de tres divinidades masculinas. La práctica razonada da lugar a la evidencia. Y esta es que la creación es Eterna e Infinita y en ella habitan para siempre sin final sus Dueños y Señores, la Diosa Mujer Verdadera y su Divino Esposo el Dios hombre Verdadero. Dos Divinidades: Una Ser Suprema- Un Ser Supremo. Así es y será para siempre. Práctica pura creacionista.

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