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Jueves, 5 de septiembre de 2013
"Sólo el 9% de la población estadounidense aprueba una invasión a Siria"

Tonterías peligrosas

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[Img #21128]    La época de las colonias solamente dejaron resultados negativos. Exceptuamos a Estados Unidos de Norteamérica de esta aseveración, porque en realidad nunca fue colonia de nadie, sino asentamiento de empresas comerciales, integradas por personas que penaban en Inglaterra y los países bajos del siglo XVII.

 

   Medio Oriente se convierte en colonia en el siglo XX cuando las necesidades de fuentes energéticas de los países industriales, no encontraron opciones económicas más viables que adquirir el petróleo atesorado en aquella geografía.

 

   Eufemísticamente a esos países se les llamo neocolonias porque los procedimientos de ocupación fueron más sofisticados, aunque no por eso menos brutal.

 

   Aquellas lluvias trajeron estos lodos que hoy presenciamos con los sucesos de Túnez, Egipto y Libia, los cuales han revivido tendencias teocráticas que parecían casi superadas.

 

   Imposiciones externas alteraron el desarrollo de una región donde las ideas del liberalismo llegaron trescientos años después de desarrollarse en Europa y América.

 

   Para colmo de males, las corrientes socialistas, expresión avanzada de la democracia liberal, hizo más complejo el proceso y la región se convirtió en tierra ajena, hundiéndose en un vacío político divorciado de su historia.

 

   Ante la ceguera que produce la impunidad de mando nacida del abuso rutinario, las potencias occidentales junto a los soviéticos y principalmente Estados Unidos, se comportaron como si la historia no existiese y la evolución hubiese sido una simple expresión literaria de Kart Marx o un invento de Darwin.

 

   Ese rumbo nos condujo a la guerra de Irak en el siglo XXI y a la presente situación que presenciamos en Siria, la cual se pudiera convertir en la más temible catástrofe de todos los tiempos.

 

   Ante las acusaciones del uso de armas químicas por parte del gobierno sirio contra los rebeldes que pretenden derrocarlo, el Presidente Obama ha amenazado con responder militarmente.

 

   Aunque las noticias siguen siendo contradictorias y nadie ha podido señalar la responsabilidad de lo ocurrido, los países que hoy se enfrentan a Rusia y China, responsables de un pasado que provocó el rompimiento del balance natural que hubiese existido en Medio Oriente, acusan al gobierno y no a los rebeldes por el uso de esas armas.

 

   Aun sin saber qué tipo de químicos se hayan utilizado, los expertos de Naciones Unidas enviados a inspeccionar el territorio, han manifestado que alguna sustancia tóxica fue la causa de las recientes muertes civiles.

 

   Con anterioridad Obama había amenazado con intervenir si el gobierno sirio “cruzaba la línea roja”, expresión que se refiere al uso de armas químicas.

 

   Ante los rumores y ciertas evidencias sobre la existencia de elementos químicos, Obama ha revivido la amenaza de intervención.

 

  Aunque se trataría de un “intervención limitada”, término que parece ser nuevo en el diccionario de las potencias imperiales. Basados en esta declaración debemos interpretar que se trataría entonces de una operación para “castigar” al gobierno sirio por su mal comportamiento.

 

   Otro aspecto que corrobora lo anterior, es que en sucesivas declaraciones, Washington ha dicho que el propósito no es promover “un cambio de régimen en la región”.

 

   Pocas veces declaraciones de un gobierno han sido más tontas o más perversas.

 

   Una intervención de Washington en Siria bajo el pretexto de que el gobierno de ese país ha utilizado armas químicas sólo podría comprenderse, si el propósito fuese derrocar el gobierno o salvar vidas.

 

   Si se tratara sólo de un castigo, tendríamos que concluir que Obama pretende quedar bien ante el Congreso y los halcones, aparentando ser fiel a su advertencia de intervenir en caso de que el Presidente Asad cruzara “la línea roja”.

 

   Pero lo temible de una intervención de “castigo” es que la misma elevaría el conflicto a un nivel mayor de anarquía interna dentro de Siria, posiblemente más grave aún que una ocupación territorial con el propósito de expulsar al actual gobierno.

 

   Una participación parcial de Washington en el conflicto también reforzaría a Alquaeda, la principal fuerza que combate al gobierno sirio, pero que al propio tiempo es el mayor enemigo de Estados Unidos.

 

   Para algunos analistas las declaraciones del Presidente no dicen nada y pudiéramos decir que rayan en la perversidad o la tontería política. Sin embargo, para las víctimas de esta guerra, con los enormes estragos que pudieran derivarse de estimular la agresividad  de los militares del gobierno con una “intervención parcial”, dicha decisión en caso de materializarse, es una enorme irresponsabilidad.

 

   Los problemas de Medio Oriente son muy complejos y van más allá de cualquier acción militar tomada irresponsablemente para justificar declaraciones políticas que sin dudas fueron mal calibradas.

 

   Sólo el 9% de la población estadounidense aprueba una invasión a Siria y tampoco es aceptada por Gran Bretaña, donde el gobierno de David Cameron acaba de enfrentar un rechazo total del parlamento británico, a cualquier tipo de intervención militar en Siria.

 

   Realmente no estamos para tonteras políticas internacionales y mucho menos para quedar bien ante los adversarios electoreros. Es lamentable que el Presidente Obama esté asumiendo posiciones tan débiles ante la inminencia de un conflicto tan fuerte.

 

   Es de locos pensar que el conflicto sirio se resuelve con una intervención armada de potencias imperiales porque eso añadiría más fuego al peligroso incendio que azota Medio Oriente. Pero es una tontería irreverente y perversa, decir que sólo realizarán una “intervención parcial”.

 

Así lo veo y así lo digo.

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